Realidad Sanmartinense

¿A dónde van los pibes cuando llueve? Más que un documental de adolescentes

Un grupo de adolescentes de San Martín de los Andes filmó un documental sobre la vida juvenil de la ciudad. Este jueves 10 y domingo 13 se proyecta en Cotesma como parte de la programación de Cine a la Vista!. RSM conversó con el equipo productor y en esta nota narran, con sus voces, esta imperdible experiencia.

Un grupo de siete adolescentes de distintas escuelas secundarias de San Martín de los Andes agarró una cámara y salió a filmar. Sin manual, sin institución que los convocara, sin saber muy bien a dónde iban. Con la cámara al hombro como quien lleva algo que no entiende del todo pero que va bien, que encaja en las manos. Así nació R.A.P.E.A. – Registro Audiovisual de Política Estudiantil y Artística – y así, mientras grababan y escuchaban, fue surgiendo también la pregunta que le da nombre al documental: ¿A dónde van los pibes cuando llueve?

El resultado es un documental de 50 minutos que fue seleccionado en junio de este año para la 21ª CineOP – Mostra de Cinema de Ouro Preto, el festival de referencia en América Latina dedicado al cine como patrimonio y educación. El grupo viajó a Brasil para presentarlo.

¿Cómo nació la idea?

Todo empezó en el marco del festival Cine a la Vista, cuando el grupo vio Espero tua Revolta, un documental brasileño sobre estudiantes secundarios. Algo en esa película los movió. Julián recuerda: «Nos preguntamos por qué no hacer algo así acá. Hay un montón de cosas pasando en San Martín que nadie está registrando. Para el futuro, y para el presente». La iniciativa fue completamente propia. No hubo institución que los convocara ni proyecto escolar que los encuadrara. Fueron ellos, estudiantes de la EPET N°12, la EPET N°21 y el CPEM N°28, quienes vieron que estaban pasando cosas y agarraron la cámara y se pusieron a filmar. Cada quien fue encontrando su lugar en el camino. Los docentes Clara Suárez, Mariano Perrotta y Clara Rinaldi estuvieron al lado. «Fue un primer acercamiento a hacer cine con la libertad de elegir qué grabar,
cómo encuadrar. La primera vez de mandarse así», dice Sofía.

¿Qué filmaron?

El festival adolescente Tu Vieja, los ensayos del movimiento de Rap 8370, asambleas de centros de estudiantes, la lucha por el boleto estudiantil, el Concejo Deliberante Estudiantil, plazas de noche, guitarras en pasillos, escuelas. «Empezamos a indagar en los mundos de cada pibe», cuenta Julián. «A ver nuestros propios problemas desde adentro. Descubrimos pibes que se preocupan por otros pibes y por la situación política. Una especie de descubrimiento que ya era nuestro». Mora suma: «Los chicos se sientan un rato, les prestás un oído y te cuentan de ellos y de sus necesidades. Las necesidades siguen estando y son muy concretas.»

¿Cómo fue el proceso?

Aprendieron sobre la marcha. Sin clases previas. Cada uno fue encontrando su lugar en el hacer mismo. «El montaje también nos enseñó a escuchar. Traducir al lenguaje del cine lo que vimos y escuchamos», reflexiona Sofía. Mora describe el proceso en bloques: «Cómo nace la idea, el festival Cine a la Vista, elegir qué contar. Y en paralelo los hechos que se estaban dando: los meses de organización de la UESMA, el boleto, la Noche de los Lápices. «Nosotros pusimos la cámara y el oído. Los pibes eligieron qué contar. Pasa algo cuando grabas desde lo par o entre pares. El objetivo es el compañero de al lado, no un cargo», comentaron.

¿Por qué importa este proyecto más allá del documental?

«Porque pone en el centro una pregunta que la ciudad debería hacerse, y que el grupo también se hace a sí mismo: ¿qué espacios tienen los jóvenes para encontrarse, crear, conversar, organizarse? El documental es al mismo tiempo la visibilización de ese reclamo y un incentivo para que otros pibes creen sus propios espacios. La cultura no es un accesorio. Es necesaria. Propiciar el lazo social, la amistad, el tiempo compartido, ratos en que un grupo pueda sentarse en ronda y decidir hacer algo juntos, sin saber muy bien cómo pero con ganas, facilitar estos encuentros es también una forma de cuidar», explicaron.

«Así como la naturaleza nos genera algo, la cultura también nos transforma», dice Amina. «¿En qué estábamos antes del documental y en qué estamos después? Nos dio vuelta». Garantizar espacios de encuentro para adolescentes no es opcional: es una responsabilidad de la comunidad. Espacios accesibles, no apurados, donde haya lugar para la creación, la imaginación, la conversación. Donde los pibes puedan ser escuchados.

«Si alguien pudo hacer esto, nosotros también podemos organizarnos», dice Julián. «Queremos que el documental circule para que, así como nosotros nos inspiramos en los chicos de Brasil para organizarnos, otros pibes puedan verlo y sentir que forman parte de una comunidad. Que también pueden lograr aquello que buscan.»

R.A.P.E.A. está integrado por Lucio Malvestiti Blanco, Amina Fradkin, Antonella Sofía Bravo, Santiago Román Rocca Cordero, Julián Morosini Levay, Mora Swi y Milagros Mercanti Aguilera. El grupo es acompañado por Clara Suárez, Mariano Perrotta y Clara Rinaldi.

Fotos: cortesía RAPEA

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