Solidaridad con el pueblo palestino

Por Adrián Fernández

El Grupo Solidaridad por Palestina de San Martín de los Andes organizó una serie de actividades para repudiar la invasión militar israelí en la Franja de Gaza, pedir el cese del fuego del ejército hebreo y reclamar el fin de la ocupación y colonización de todas las tierras palestinas.
Una de esas actividades de este colectivo sanmartinense fue la marcha organizada para el viernes 1 de agosto que se inició en San Martín y Curruhinca y se movilizó bajo una intensa lluvia hasta la esquina de Pérez y San Martín. Participaron representantes de ATEN San Martín de los Andes (docentes) y de partidos políticos; los concejales Emilia Otharán (SURCO) y Rodolfo Manson (Frente para la Victoria) y funcionarios del Gobierno Municipal.

Foto: Matías Quirno Costa - EnfocARTE

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Tras repudiar los ataques sobre la población civil de Gaza los manifestantes pidieron igualdad de derechos y el retorno de los refugiados palestinos a sus tierras, como lo estipula la Resolución 194 de la ONU aprobada en diciembre de 1948 tras la guerra árabe-israelí. Esa resolución pide a israelíes y palestinos la protección y el libre acceso a los Lugares Santos de ambos pueblos; la desmilitarización y el control de la ONU sobre Jerusalen; el libre acceso a la ciudad de Jerusalén y el retorno de los refugiados. Israel ganó la guerra e incumplió la resolución.
Una de las integrantes de Solidaridad por Palestina SMAndes, Ingrid Fernández, pidió además generar de manera individual y colectiva un boicot a la compra de productos cuyo origen sea Israel o de empresas vinculadas con el Estado judío en repudió al genocidio que este país le inflige al pueblo palestino.
Representantes de los diferentes sectores políticos y sociales que acompañaron la movilización coincidieron en repudiar el genocidio y pidieron que el Estado argentino profundice las protestas contra estos ataques. Varios de los asistentes reclamaron romper relaciones con Israel tanto al Gobierno argentino como al resto de los países del Mercosur, bloque que en diciembre de 2007 firmó un Tratado de Libre Comercio.
El próximo sábado 9 de agosto se realizará una nueva jornada bajo consignas como “Palestina Libre” y “Esto no es una guerra, es un genocidio”, que incluirán difusión en la vía pública, material informativo y análisis sobre el enfoque que diferentes medios de comunicación nacionales e internacionales le dan a este genocidio.
Foto: Matías Quirno Costa - EnfocARTE

Foto: Matías Quirno Costa – EnfocARTE

Máscaras

Al momento de producirse la marcha en San Martín de los Andes, el 1 de agosto, los ataques israelíes que se iniciaron 25 días antes ya habían dejado más de 1500 palestinos muertos, casi 9000 heridos y unos 200 mil desplazados. Entre las víctimas fatales, más de 1000 son civiles y más de 300 son niños.
Este viernes 1 de agosto Israel acusó al movimiento Hamas -que gobierna la Franja de Gaza desde las elecciones democráticas de 2006- de haber secuestrado a un soldado. En respuesta a esa información el Ejército bombardeó nuevamente el territorio palestino, esta vez en la zona de Rafah, al sur, y provocó la muerte de más de 40 personas.
Desde Washington, el gobierno estadounidense repudió el nunca probado secuestro del soldado y acusó a Hamas de violar la tregua que Estados Unidos y la ONU promovieron el día anterior. Pero ignoró en su declaración los 40 muertos en Rafah y la sistemática violación del derecho internacional israelí con el asesinato de un millar de civiles.

Un comunicado del Departamento de Estado consideró que «Hamas tiene que dejar en libertad de inmediato y sin condiciones al soldado” y pidió a “la comunidad internacional intensificar los esfuerzos para que se ponga fin a los lanzamientos de cohetes por parte de Hamas (…) así como al sufrimiento y la muerte de civiles». La “violación” por parte de Hamas eclipsó el verdadero costo del genocidio. Israel replicó la desaparición del soldado con nuevos ataques que provocaron la muerte de al menos a 40 palestinos mientras que más de 250 resultaron heridos en Rafah.
Casualidades o no, ese 1 de agosto, el Congreso de Estados Unidos aprobó una partida de 225 millones de dólares para reponer los misiles del escudo de defensa con el que Israel se protege de los cohetes de Hamas que hasta el momento han provocado una única víctima civil. A mediados de semana el Gobierno de Barack Obama aceptó un pedido de Israel para la compra de más municiones con las cuales profundizar sus acciones.
Este viernes se cerró la semana más intensa de la ofensiva israelí. La ONU admitió que practicamente no hay una persona entre los dos millones de habitantes de Gaza que no haya sido directa o indirectamente afectada por los bombardeos. En el mismo sentido el Comité Internacional de Cruz Roja alertó que “todos los habitantes de Gaza se encuentran en la línea de fuego”. En los primeros 20 días de ataques Israel dañó 18 centros de atención médica y 120 escuelas, según la agencia de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios. Además, el 27 de julio dejó fuera de servicio la única planta eléctrica de Gaza y el 90% de la población quedó sin energía.

Foto: Matías Quirno Costa - EnfocARTE

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Lluvias

Como se sabe, Israel justifica su acción armada en la necesidad de acabar con los culpables del asesinato de tres jóvenes judíos a mediados de junio, un hecho repudiado por la comunidad internacional pero que nunca fue esclarecido. Desde el 7 de julio el ejército hebreo destruyó cinco istalaciones de la ONU, entre ellas dos escuelas donde se refugiaban las víctimas de otros ataques la mayoría chicos, mujeres y trabajadores de las Naciones Unidas.
Lo mismo sucedió con el hospital pediátrico «Mohamad al Durra»; el campo de refugiados de Shati; el hospital Shifa -el más importante de Gaza-; el hospital de los Mártires de Al Aqsa; el Centro para la Infancia de la localidad de Um al Nasser; incluso la maina israelí bombardeó una playa que mató a cuatro niños que jugaban en el lugar. El Comité Internacional de la Cruz Roja denunció la «alarmante serie de ataques contra los trabajadores humanitarios, las ambulancias y los hospitales” y alertó que “este conflicto está haciendo pagar un costo abrumadoramente alto a los civiles”.
La marcha de los sanmartinenses ganó dignidad frente al silencio cómplice de la Unión Europea; la teoría de los dos demonios esgrimida por la Secretaría General de las Naciones Unidas y la decisión de Estados Unidos de dar más armas a Israel para seguir perpetrando una de las mayores tragedias humanitarias del siglo XXI. La marcha de este viernes bajo la lluvia de San Martín de los Andes y el compromiso de seguir trabajando para generar conciencia sobre el genocidio palestino mostró una paradoja que trasciende las distancias medidas en kilómetros: esta ciudad patagónica latinoamericana parece estar mucho más cerca de la Franja de Gaza y el sufrimiento de su pueblo de lo que lo están los principales centros de poder.

ADRIÁN FERNÁNDEZ
Periodista, redactor de la revista mensual América XXI.
Columnista de Internacionales. Radio Nacional

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