Hace más de mil años los habitantes de esta zona reciclaban parte de sus residuos
Reciclando historias
Las evidencias de reciclaje de artefactos, término que usan los arqueólogos para hablar de buena parte de la cultura material del hombre, se remontan al año 900 DC en San Martín de los Andes. En esta época aparece la producción local de alfarería a una relativamente importante escala por parte de sus puebladores originarios. Esta producción estaba dirigida a la manufactura de vasijas de tipo utilitario, esto es para cocinar alimentos, contener, servir y transportar diversos productos. Su manufactura y uso suele dejar muchos residuos duraderos, esto se debe a que de una vasija rota se pueden producir muchos fragmentos. En ocasiones las vasijas eran reparadas exitosamente, aunque limitando luego su funcionalidad potencial. Por ejemplo, una vasija reparada podría servir para contener semillas o frutas, etc., pero no líquidos. Pero qué pasa con la gran cantidad de fragmentos que ya no se pueden unir?: pues hace más de 1.100 años, algunos eran aprovechados, reciclados para transformarse en otros instrumentos, algunos por su tamaño y forma parecen haber sido cuentas de collar de uso ornamental o decorativo, importantes para transmitir información de identidad personal o del grupo de pertenencia. Mientras que otros, presentan un proceso de trasformación bastante complejo, redondeando por medio de fracturas los bordes de los fragmentos irregulares, luego alisándolos y puliéndolos para regularizar sus contornos, y finalmente realizando un orificio en su parte central. Estos nuevos instrumentos son muy abundantes en la zona hasta épocas históricas muy recientes, asociadas a pesos para la manufactura de textiles denominados “torteros”.
Se descubrió además el reciclado habitual de otras materias primas, como rocas volcánicas características de la zona. Por ejemplo, algunos instrumentos de piedra vinculados por su forma y rastros de uso al trabajo de la madera, una vez rotos, y sin posibilidad de reactivación o reparación para seguir cumpliendo esta función, eran transformados en otros instrumentos, con una funcionalidad totalmente diferente como la caza, a partir de su trasformación en puntas de flecha o lanza.
En ambos casos, se trata de un contexto social y cultural en el cual las poblaciones que viven en San Martín de los Andes presentan progresivamente una forma de vida más estable a la de momentos previos; con una mayor interacción con el paisaje y los recursos boscosos y lacustres locales y un aumento demográfico.
Vasijas de la Tradición Bícroma Rojo sobre Blanco, estilo Valdivia. Procedente del yacimiento Newen Antug (cerro Comandante Díaz), datada en el año 1.405 de nuestra era. Vasija tipo Jarra completa y pieza del mismo tipo reciclada después de su fractura como cuenco o vaso.
Fuente:
Lic. Alberto E. Pérez
Lab. Arqueología y Etnohistoria
Secretaría de Planificación y Desarrollo Sustentable
Municipalidad de San Martín de los Andes


