Israel deja dos mil muertos y tierra arrasada en Gaza
Por Adrián Fernández
Israel anunció este martes una tregua de 72 horas en su ofensiva militar contra el pueblo palestino en la Franja de Gaza. La decisión, que no es unilateral sino que se inscribe como parte de la mediación de Egipto, incluye el retiro de las tropas terrestres que durante 20 días invadieron Gaza como parte de una sangrienta acción militar que se inició el 7 de julio. El “repliegue” israelí es de apenas unos kilómetros en el terreno. Los militares seguirán controlando las fronteras, cerrando los pasos e impidiendo el libre flujo de alimentos, medicamentos y combustible, como lo vienen haciendo desde hace ocho años.
La invasión que -según Israel- se produjo para esclarecer el asesinato de tres jóvenes israelíes y evitar que los brazos armados del grupo islamista Hamas ataquen a sus ciudadanos devino en un genocidio que acabó con cerca de 1200 civiles (del total de casi 1900 palestinos muertos). Más de 10 mil inocentes resultaron heridos. Se espera que con la remoción de escombros aparezcan más cadáveres. Fueron 29 días en los que el tercer ejército más poderoso del planeta descargó miles de bombas y obuses sobre una población que carece de ejército. Según el gobierno palestino cerca de 1700 viviendas fueron arrancadas desde sus cimientos; otras 9000 resultaron parcialmente dañadas. Hospitales, escuelas y campos de refugiados fueron atacados y los hospitales menos dañados se vieron colapsados. Israel deja a Gaza sin energía eléctrica, sin agua potable ni redes de saneamiento. Las pérdidas económicas superan los 1600 millones de dólares.
Pero nada resultará más contundente que las cifras que maneja la Organización de Naciones Unidas (ONU) a partir de las cuales, incluso, se analizan “las crecientes evidencias de crímenes de guerra” para iniciar juicios internacionales contra el gobierno israelí y el alto mando de sus fuerzas armadas. “Lo que estamos viendo es el asesinato de familias enteras, de niños que juegan en las calles o que están intentando buscar refugio», denunció este 5 de agosto la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay.
“Seis escuelas de la ONU han sido atacadas. El bombardeo de escuelas de la ONU que causó la muerte de mujeres y niños asustados y hombres civiles, incluyendo personal de Naciones Unidas, que buscaban refugio para apartarse del conflicto y de actos horrorosos pueden considerarse crímenes de guerra», señaló de manera determinante Pillay. Explicó que “los ataques contra personal e instalaciones humanitarias usadas exclusivamente para operaciones de asistencia es una violación de la ley humanitaria internacional y puede considerarse un crimen de guerra (…) ¿Si los civiles no pueden refugiarse en escuelas de la ONU, dónde pueden estar a salvo? Abandonan sus casas para salvarse y son atacados donde se han refugiado”.
Mirar para otro lado
No es la primera vez que Israel reúne las condiciones para ser enjuiciado por crímenes de guerra. En 2009, cuando se produjo la anterior ofensiva militar contra Gaza con un saldo de unos 1500 muertos, una comisión de investigación de la ONU recomendó transferir el caso a la Corte Penal Internacional. La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos recuerda que aquel pronunciamiento se basó en “la falta de progreso en la asunción de responsabilidades a nivel nacional (por parte de Israel) y el esfuerzo orquestado (también por parte del país agresor) de denigrar el informe y sus autores». Pillay admitió que “es imperdonable que la comunidad internacional no pueda encontrar la solución política para aplicar las resoluciones del informe (de 2009). Estas fueron escritas para evitar futuras violaciones, y para acabar con la impunidad”.
Los pronunciamientos de los agentes de la ONU dejan en evidencia la tibieza de las resoluciones del máximo organismo internacional para condenar a Israel. Las declaraciones públicas del secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-mon, no recogen lo que destacan las agencias de la ONU en el terreno. El mismo 5 de agosto la jefa de la oficina en Gaza de Unicef (agencia de la Onu para la Infancia), Pernille Ironside, dijo que “el número de niños asesinados (nota de redacción: la funcionaria dijo “asesinados”) durante esta operación militar es de 408 y ha superado el de niños asesinados durante Plomo Fundido”, nombre con el que Israel denominó el ataque también devastador de 2009, en la que 350 menores murieron. El balance de Unicef determinó que esta vez 2500 niños resultaron heridos por el Ejército israelí y que 373 mil necesitan ayuda psicológica de manera urgente.
En su informe, la responsable de Unicef en Gaza trazó un ejemplo bien didáctico: si se compara la demografía de la Franja palestina con la de Estados Unidos, los 408 niños muertos equivaldrían a 200 mil niños muertos en este último país. “Hay que tener en cuenta el tamaño de la franja de Gaza: 45 kilómetros de largo por entre 6 y 14 de ancho. No hay una sola familia que no haya sido directamente afectada por alguna pérdida”.
Ironside alertó que “la destrucción es total. (Los israelíes) han usado armamento horrible que provoca terribles amputaciones. Y esto ha pasado frente a los ojos de los niños, que han visto morir a sus amigos, a sus padres (…) Tengamos en cuenta que un niño o una niña que tiene siete años ha pasado ya por tres ofensivas, la de 2009, la de 2012 y la de ahora”.
La paz mentirosa
Con asombrosa hipocresía la llamada “comunidad internacional” habla de la “reconstrucción” de Gaza luego de que Israel se retire. Las propias autoridades palestinas estiman que volver a poner en pie viviendas, hospitales, escuelas, edificios públicos, usinas eléctricas, plantas de saneamiento, redes de agua potable demandará más de 5.000 millones de dólares. La jefa de la oficina de Unicef en Gaza recordó que (sólo en materia de infancia) se necesitarán “cientos y cientos de millones de dólares para reconstruir lo que ha sido destruido en 2009 y 2012, aunque esta vez ha sido peor que las otras dos juntas”.
La funcionaria de la ONU describió que 142 escuelas, incluyendo 89 de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (Unrwa), fueron dañadas por los bombardeos israelíes. Recordó que “antes de este ataque el 80 por ciento de los niños de Gaza asistían sólo 4 horas a la escuela porque los centros tienen que hacer dos turnos, dado que no hay más colegios disponibles”.
“Un alto el fuego no es lo único necesario. Hay que establecer un nuevo sistema para poder reconstruir todo lo destruido, hay que acabar con el bloqueo al que Israel somete a Gaza (…) no podemos construir más porque no hay tierra disponible pero sobre todo porque no tenemos material de construcción por la restricción que las autoridades israelíes aplican sobre la Franja”, dijo.
La “reconstrucción” es una de las tantas falacias que rodean a esta tragedia de la humanidad. Para que Gaza sea “reconstruida” Israel deberá levantar el bloqueo impuesto en 2006 cuando Hamas ganó las primeras elecciones libres en los territorios palestinos. Pero aun ante la hipótesis de que ese ahogo desapareciera no habrá voluntades en el planeta que ayuden a los palestinos, como no las hubo en los años previos a este ataque. En 2009 Israel también destruyó Gaza y cinco años más tarde, antes de esta nueva ofensiva, la Franja tenía más de un 70% de pobres, energía eléctrica en contadas horas del dia, hospitales sin medicamentos y almacenes sin alimentos. La ofensiva que comenzó el 7 de julio se realizó sobre aquellos escombros que nadie reconstruyó.
ADRIÁN FERNÁNDEZ
Periodista, redactor de la revista mensual América XXI.
Columnista de Internacionales. Radio Nacional


