"¡Vamos a la Escuela!"
En el Observatorio de la Infancia la Niñez y la Adolescencia de San Martín de los Andes, el maestro y poeta Rafael Urretabizkaya, Director de la Escuela 188 del barrio El Arenal, redactó una nota de opinión, iniciando la sección de reflexiones que inviten a discutir las infancias y adolescencias, en busca de incidir en el pleno cumplimiento de sus derechos y en un crecimiento feliz.
Gracias por convidar a opinar sobre algún dato de la encuesta que realizaron. Lo hago desde la escuela primaria y pública, aunque buscando una mirada integral del asunto. Vamos a pensar en los pibes, su felicidad, lo que hacemos y podríamos hacer los grandes, asuntos que claro pasan por arriba a los “niveles educativos”.
La encuesta que realizaron expresa la cantidad de estudiantes escolarizados con una cifra que va a cambiar año a año. Esa cifra, equivale también a decir todos los niños y niñas. Y la verdad es que las cosas no fueron siempre así.La escuela de antes
Muchas veces escuchamos hablar de “la escuela de antes” ponderando el respeto que existía y la enseñanza que se impartía, en desmedro de la escuela de ahora. Cuando yo fui a la escuela (tengo 51 años, fui a la de antes) los chicos que tenían problemas serios de integración eran enviados al “reformatorio” y los que tenían algún tipo de discapacidad a la “diferenciada”. Con estos dispositivos para “reformar” y “diferenciar” en acción, la escuela se quedaba con un recorte de elegidos y se nombraba a si misma sin ponerse colorado nadie como “Escuela Normal”. Esto pasaba más o menos así por toda la Argentina. Formaba parte de un proyecto homogenizador que fracasó. Así es, el proyecto homogenizador de Sarmiento fracasó. Darse una vuelta hoy por una escuela pública es encontrarse con la más plena diversidad asumida por las escuelas como potencial y maravilla, y no como una dificultad.Todos en la escuela
En nuestra escuela de hoy felizmente están todos los niños, pero digo TODOS. Los que son llevados de la mano por su familia y también los que están complicados, a veces demasiado. Pero (primer pero) este cambio que se dio desde una escuela “Normal” que trabajaba con algunos niños, a nuestras escuelas públicas de hoy que reciben a todos, no estuvo acompañado por el resto de personas para poder atenderlos correctamente. Se fue notando que necesitamos más docentes en las escuelas primarias para poder hacer mejor ni más ni menos que el trabajo con la diversidad. Para poder pensar y actuar con cada uno evitando hacer prácticas homogéneas con pibes heterogéneos, para no ver lo diferente como deficitario cuando no responde a lo planeado.Las miradas sobre el que no aprende
Cuando el estudiante en esta escuela pública de Todos no aprende, suelen aparecer dos miradas. La mirada “patológica” (que supone que el chico no aprende porque tiene algo de tipo médico) tiene un primer y grave problema: la solución no está en la escuela. Hay que buscar un profesional, turnos, intervención con otros organismos, ver como pasa el tiempo (angustiante paso del tiempo) hasta que se consigue un tratamiento con un psicólogo o tal vez una psicopedagoga que lo escucha diez minutos y dice “que vengan los padres”. Para este momento ya pasó mucho tiempo y todos sabemos que el tiempo de la infancia va rápido, y deja huella.
También está la mirada de “la falta”, que en nombre de todo lo que al pibe le pasa en su presente o le pasó, profetiza sobre su futuro de modo apocalíptico “que poco o nada se puede hacer”.
Nosotros combatimos estas miradas patológica y de la falta. Buscamos la manera de que el estudiante permanezca en la escuela y que en la escuela no renuncie a aprender (nos despegamos aquí de la contención de los 90, “contener” como sinónimo de tener ahí, realmente es poco).
Un panorama (alentador) de lo que se está haciendo y de lo que hace falta
Necesitamos pensar la escuela de manera distinta que hace 50 años, romper con lo gradual (el estudiante de 6 años a primer grado, el de 7 años a segundo etc.) cuando ingresan chicos con trayectorias escolares discontinuadas a causa de “problemas de la vida” esto no funciona. Hay que poder ofrecer más tiempo de estudio con maestras que preparan trabajos especialmente para ellos, que confían en los chicos y sus familias, que creen ciegamente en ellos, que nunca imaginan que no van a poder. Y cuando esto ocurre, lo venimos viendo, los chicos aprenden, logran que se instale en sus vidas un deseo tan maravilloso y complejo como es el deseo de aprender y se imponen a toda adversidad.
Siempre se pudo hacer innovación en las escuelas, pero este momento es especialmente propicio. En el Ministerio de educación hay programas muy interesantes, creativos, atractivos; enviaron los mejores libros para las bibliotecas escolares que nunca creímos que llegarían y en Neuquén la ley orgánica de educación recién sancionada aunque todavía es letra, tiene en cuenta varios aspectos que nos van a llevar a una mejor situación. En lo referido a las Trayectorias Escolares y diversidad, enviamos en la etapa de aportes en 2.012 nuestra experiencia en este sentido en la escuela 188, experiencia que hoy tiene ya seis años. Es una experiencia que no sirvió a todos pero si a muchos. Que tal vez no haga falta en todos lados pero fue la mejor respuesta que encontramos a lo que nos pasaba a nosotros.Valor y precio
El gobierno debe tomar la decisión de nombrar los maestros de apoyo y bibliotecarios en las escuelas primarias, y si no está el dinero disponible, ahí nomás revisar el financiamiento a las escuelas privadas. Pero (segundo pero) miren lo que pasa, las escuelas privadas (no todas) cobran altas cuotas, el estado financia el 80 y en algunos casos el 100 % de los sueldos docentes. La escuela privada con el dinero de las cuotas construye por ejemplo un gimnasio. Es decir, las familias de las escuelas públicas que venden empanadas y rifas para financiar las actividades y recursos de la escuela de sus pibes en la que no hay gimnasio; le han construido un gimnasio a la escuela privada. Todo con la gauchada del estado. En definitiva tenemos que pensar en la diferencia entre valor y precio. El valor de lo que los grandes hagamos por los chicos no tiene precio, y debemos hacerlo todo.Ponerse de acuerdo
Estas acciones de trabajo con las trayectorias escolares que brindan oportunidades concretas a quienes no las tienen ya empezaron. Es necesario que se profundicen, pero ya empezaron. En el trabajo con la infancia el “mientras tanto” con todo lo que crecen los pibes a cada rato es muy evidente. Siempre hay que ir haciendo lo mejor de lo posible. Los chicos ya están en la escuela y no van a esperar a que los grandes nos pongamos de acuerdo para recién entonces hacerse grandes ellos.
Terminando, decimos que en la escuela primaria de hoy, (que tiene dificultades y tiene también a todos los niños y niñas en las aulas aprendiendo y haciendo amigos y tiene también comunidades educativas activas, atentas, entusiastas; con maestras y maestros que se comprometen con la tarea) los estudiantes que tienen problemas “rara vez tienen problemas de aprendizaje”. Tienen problemas de una vida difícil y puede también que problemas de enseñanza y no de aprendizaje. Entonces no podemos tratar múltiples causas con la “repitencia” como única herramienta. Repetir, volver a hacer lo que no se pudo a veces de la misma manera que no se pudo y hasta con la misma maestra, es pobre respuesta.
La escuela primaria necesita más maestras y maestros para atender la diversidad, necesita también tener más tiempo a los pibes en las escuelas. Observen como el nivel inicial y el nivel medio cuentan con preceptores unos, horas de gabinete, jefaturas de área los otros. Despacito se vienen incorporando los MAP (maestros auxiliares) a las escuelas primarias y con ellos se pueden armar equipos y dispositivos para que todos aprendan, atendiendo las singularidades. Disminuir la repitencia y bajar la sobreedad (¿se dieron cuenta que el único lugar del mundo donde una persona tiene sobreedad y no edad es en una escuela?) Sobre todo aportar a tener infancias más felices, pibes con confianza con fuerza. Que se ven a si mismos y así los ven sus familias como capaces de levantar la mirada y ampliar el horizonte y los sueños.
En “escuelas bonitas” es decir: Escuelas que enseñen conocimientos emancipadores, que no tengan ningún niño afuera, que se entiendan con su barrio, en las que se hacen grandes y poderosos amigos y amigas en las que el arte no adorna sino que potencia y ayuda a que se cumpla todo lo anterior. En las que se viva con la alegría que se merece el camino andado junto a ese par indiscutido escuela/comunidad.En escuelas que hagan frente a lo poquito con abundancia, como le gustaba definir al ese gran maestro que se llamó Luis Iglesias.
En estos dos links les comparto un trabajo sobre este gran maestro
http://www.correodelmaestro.com/publico/html5122013/capitulo3/capitulo_03.htmlhttp://www.correodelmaestro.com/publico/html5012014/capitulo4/capitulo_04.html


