La marcha tuvo de todo

Se vio de todo. Una marcha multitudinaria que irradió la lucha social contra el machismo y la violencia machista. Agrupaciones feministas, directivos y docentes de distintas instituciones educativas, periodistas, trabajadoras y trabajadores de distintos sectores, niñas y niños, adolescentes representando a las distintas escuelas medias de la ciudad, miembros del gobierno actual y del futuro; mucha participación. Sin duda, es rescatable la multitud presente; el hecho de que se instale fuertemente la necesidad de salirnos de las prácticas machistas, de denunciar la violencia de género, de formarnos en el tema, de desnaturalizar el machismo en cada situación concreta y cotidiana. Si embargo, se escucharon voces que evidenciaron que no todo era tan claro para algunxs. Hubo quienes lo vivieron como una manifestación de las mujeres en contra de los varones. Esto me pareció preocupante puesto que aquí no se está planteando un enfrentamiento entre varones y mujeres sino una realidad social contra los machismos imperantes históricamente. Todxs vivimos en este escenario machista. Esto atañe a cada habitante; no solamente a las mujeres. Ni una menos supone, a mi entender, decir basta a la violencia de género que las prácticas machistas han legitimado durante años; evidenciar un fuerte repudio al hecho de que algunos varones maltratan, insultan, pegan, desvalorizan, ningunean, matan a sus mujeres por el simple hecho de ser mujeres. Y un fuerte llamado de auxilio y de toma de compromiso a todxs lxs que de algún modo legitimamos esas prácticas.
Esta lucha surge de las mujeres y las agrupaciones feministas porque durante años fuimos y seguimos siendo víctimas de esta violencia de género que, en muchos casos, lamentablemente se manifiesta en femicidio. La violencia de género, que quede claro, la vivimos todas las mujeres de todas las edades en mayor o menor medida cada vez que salimos a la calle por el hecho de vivir en una sociedad machista. El femicidio constituye el extremo más extremo y lamentable al que puede llegar la manipulación, el maltrato, la violencia machista hacia la mujer. No es una lucha de mujeres contra varones; es una lucha que involucra a toda la sociedad. El machismo es dominante desde hace años y años en la vida cotidiana de mujeres y varones; por lo tanto todxs somos, en mayor o menor medida, reproductorxs de esa ideología y de esas prácticas, nos guste o no, consciente o inconscientemente. Al menos hasta que empezamos a reconocerlas, a desnaturalizarlas, a evidenciarlas, a hacernos cargo de que no nos identifican y a modificarlas.
Lamentablemente, no me sorprendió demasiado escuchar “chistes” machistas en la marcha. Una gran evidencia de que el machismo es aún tan preponderante que quienes reproducen esos comentarios con pretensión de que sean tomados como “chistes” tal vez no reconocen lo violentos que son, lo intimidantes, lo machistas, lo desubicados para el contexto de cambio social. Y si lo reconocen, no les importa y hasta les parece divertido. Está tan naturalizada la práctica machista que incluso aquellxs que participan de la marcha #Ni una menos reproducen mensajes machistas sin el más mínimo filtro. Esto da cuenta del gran trabajo que como sociedad tenemos por delante. ¿Es posible que se lleve a cabo un cambio cultural en el corto plazo tan fuerte como la erradicación del machismo si lxs ciudadanxs no hemos siquiera concientizado aún los elementos mínimos del lenguaje cotidiano que hacen a la reproducción de una ideología netamente machista y violenta contra la mujer? Muchas personas estamos tan acostumbradas a sobrevivir en una sociedad como la que tenemos que ni siquiera reconocemos las prácticas que nos desvalorizan a las mujeres, que nos violentan, que nos suponen inferiores, tontas, inservibles, huecas, objetos de posesión, etc.
La marcha tuvo de todo. Por un lado una gran convocatoria que, según algunas agrupaciones, podría haber sido mayor si no se aceleraba el inicio y se esperaba a las 17:30 para arrancar. Esto hubiera permitido que docentes y estudiantes de las escuelas que terminan la jornada en ese horario se hubieran sumado, por ejemplo. Por otro lado, hubo personajes que claramente estuvieron presentes para la foto pero que en sus vidas cotidianas han tenido denuncias de violencia de género. Hubo otros que, como ya expuse, se burlaban de las mujeres mediante supuestos “chistes” altamente repudiables y reproductores de la ideología de la cual muchxs queremos diferenciarnos. Hubo discursos comprometidos y discursos netamente armados para las cámaras. Se vio de todo. Sin embargo, no dejo de ver que el día de hoy marcó un antes y un después en el compromiso que como sociedad tenemos en relación a instalar el tema de la violencia machista en el día a día. Creo que un inicio básico para producir un cambio, una transformación cultural, es empezar a desnaturalizar, a evidenciar cada práctica que nos violenta a las mujeres desde el lugar social en el que estemos, que empecemos a exponer el machismo solapado. La sociedad entera se vio apelada con esta marcha, es una excelente oportunidad para hablar, para convocar, para informar, visibilizar y concientizar. Empecemos a denunciar- sin esperar- la violencia de cualquier tipo; a exigir que las autoridades responsables se hagan cargo de cumplir su trabajo, a reclamar que en las instituciones educativas se garantice la formación continua como para que cada docente cuente con elementos concretos para trabajar en el aula sobre la producción y reproducción del machismo y sus consecuencias; hagámonos cargo como madres y padres de criar de manera consciente a niñas y niños que puedan trascender la dominancia del machismo. Para esto, creo que tenemos que empezar ahora, debemos tomar este compromiso como sociedad porque el machismo es sumamente perturbador, peligroso y extremista. El machismo mata. Tomemos conciencia y actuemos ya.

Julieta Sánchez

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