Sin aumentos salariales, dirigentes de ATEN ratifican que no comenzarán las clases
Neuquén – Este año el conflicto ya comenzó a dar que hablar, es que para el gremio de los docentes, el comienzo de las clases en esta año lectivo, se ve difícil comenzar si no están dadas las condiciones salariales y estructurales.
Además del reclamo salarial los dirigentes gremiales denuncian problemas estructurales en varios establecimientos de la provincia y una deuda que llevaría varios meses con los transportistas. Ya se puede avizorar que los docentes no bajarán los brazos con las falencias que registra la educación pública y responsabilizaron al gobierno provincial.
Marcelo Guagliardo, secretario general del gremio, expresó que durante los últimos días llevaron a cabo un relevamiento en las escuelas rurales, que realizan el ciclo lectivo en el período septiembre/mayo, y que las encontraron en malas muy condiciones.
“La de Currumil Quillén tuvo dificultades con los desagües, en tanto que otras registraron tareas de perforación para la provisión de agua potable, por lo que aún no comenzaron las clases”, detalló. Por su parte, el establecimiento de Lonco Mula el año pasado sufrió un incendio y tiene que dictar clases en un edificio prestado.
En tanto, explicó que la Provincia presenta una deuda con los transportistas de Aluminé y de Junín de los Andes desde agosto, por lo que algunos de ellos han decidido no prestar el servicio. “Es un tema que queríamos resolver anticipadamente”, manifestó.
El representante sindical además aseguró que no estarán listos para el inicio del ciclo lectivo, mientras que resaltó que son de gran necesidad, ya que no hay matrículas disponibles. Confió que esperan una convocatoria del Ejecutivo para acordar un aumento por el “retraso” salarial.
Por otro lado el gobernador Omar Gutiérrez le solicitó a Nación en noviembre que los mandatarios provinciales formen parte de la próxima mesa paritaria nacional de los docentes para evitar quedar ligados a aumentos que luego no pueden pagar.
Las negociaciones se realizan en Buenos Aires y sirven como piso para las mejoras en las provincias, por lo que el Ejecutivo busca evitar que ese mínimo no sea imposible de afrontar para las arcas estatales.


