No alimentar al monstruo
Desde hace ya años, las redes sociales han captado horas y horas de las vidas de muchos de nosotros. Mediante diversos dispositivos, pasamos demasiado tiempo conectados, interactuando virtualmente con otros de diversas maneras. Tal es la invasión que hemos aceptado en nuestras vidas que a veces le otorgamos más horas a la virtualidad que a la cotidianidad de las relaciones interpersonales con pares de carne y hueso con quienes podemos conversar cara a cara, debatir, manifestar nuestros acuerdos y desacuerdos, y hasta generar proyectos reales de cambios a futuro en el corto, mediano o largo plazo. Hacer de las relaciones virtuales nuestra vida, basar nuestras interacciones en las redes sociales o en aplicaciones diversas no hace más que aislarnos de la posibilidad real de generar cambios a nivel social. Puntualmente, nos podemos referir a las discusiones fuertes que se suelen dar en los comentarios del facebook. Allí surgen múltiples temas a partir de las noticias que publicamos y en base a ellos los variados lectores opinan pero a veces también están dispuestos a enfrentarse fuertemente en esas opiniones, incluso hasta llegar a la agresión verbal. No podemos dejar de ver esto. La vehemencia en los comentarios de las redes sociales es real solamente a nivel individual en tanto cada usuario la siente como propia cuando escribe con cierta furia o convicción desmedida un comentario. Sin embargo, no constituye un aporte real hacia ninguno de los temas que se debaten. Digamos que allí se plantean discusiones que únicamente alimentan al monstruo de la violencia verbal mediatizada bajo la ficción de que allí se podrá dirimir algún asunto. Si sirven de algo, es solamente para hacer catársis puesto que ninguno de los temas en cuestión se solucionará o modificará a través de un comentario de facebook. Es sabido que el anonimato que puede llegar a dar un usuario falso de Facebook permite a algunos decir cosas que jamás dirían de otro modo. Sin embargo, creemos que para modificar cualquier acción vinculada a nuestra localidad, a la provincia o al país es necesario dejar de comentar violenta y vehementemente en redes sociales y usar nuestro conocimiento e interpretación de la información para acercarnos a donde corresponde a realizar las denuncias pertinentes, a reunirnos cara a cara para generar proyectos posibilitadores de transformaciones sociales, a hacernos escuchar – mirándonos a los ojos, sin usar nombres falsos- ante quien deba escuchar para que nuestra voz suene fuerte y no esté mediatizada por una red social que nos pasiviza como actores y constructores de nuestra realidad, haciéndonos creer que con una simple catársis alcanza para algo.

