Crónica de un éxito anunciado: Crítica de Teatro Ciego

Por Miguel Krebs – 

El viernes 3 a la noche la gente esperaba pacientemente en la penumbra de la vereda (para que se vaya habituando a la oscuridad) el ingreso a la sala del teatro San José para asistir a la obra Un Viaje a Ciegas presentado por Teatro Ciego. Lo curioso es que debido a una demora de casi 25 minutos un miembro del teatro reunió a la gente y se excusó humorísticamente pidiendo disculpas por el atraso aduciendo que en la sala había quedado un espectador de la función anterior y no lo encontraban. A partir de este toque de buen rollo todo fluyó distendidamente. La gente se reunió en pequeños grupos para ingresar por la estrecha oficina a la izquierda de la entrada principal, formando un trencito (como en las fiestas de casamientos) oficiando de maquinista un integrante del teatro. En absoluta oscuridad y guiada por la amable voz femenina la gente se fue sentando previo tanteo de la silla para no terminar en el suelo. Ante una eventual reacción de alguna persona que no tolerara la oscuridad, cada tanto emergía una voz de algún lado haciendo una broma, como indicar las salidas de emergencias “para allá y para allá” o “Si alguien quiere salir, que levante la mano”. Habituado a estar sentado frente a la pantalla o el escenario donde se desarrolla la acción, en el Teatro Ciego la audiencia ignora su ubicación espacial durante toda la función. Cuando se inicia la función se perciben ruidos y voces de todas direcciones, incluso pasando delante del auditor. Es como si estuviéramos escuchando el mejor sonido estereofónico con el agregado de que no solo el oído se agudiza sino que comparten esa sensación el sentido del olfato y el tacto. Un Viaje a ciegas tiene cuatro protagonistas y el viejo bar de Don Martínez como escenografía imaginaria; su ayudante Carlitos, un cordobés, y Rosendo, un parroquiano borrachín a los que se les agrega la cantante Ernestina. La historia es pequeña y sencilla y hace uso del racconto a lo largo de toda la obra. En ese ir y venir de las historias surgen distintos escenarios como una selva africana con su aroma, su lluvia y la sensación que algún animal se ha metido entre el público. Esta maravillosa experiencia que pone a todos los sentidos en alerta sobre lo que se ve cuando no se ve, es altamente recomendable para la próxima presentación en San Martín de los Andes de Teatro Ciego.

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