El Estudio de Actuación de Mariano Tenaglia se prepara para comenzar un nuevo año y abrió las inscripciones para todos aquellos que deseen anotarse en sus talleres. La Escuela lleva ya 10 años realizando actividades de formación con niños, niñas, adolescentes y adultos, sean principiantes, intermedios o avanzados.

Para los que tienen ganas de comenzar teatro como actividad este año, pero tienen algunas dudas, se dará una clase abierta el 5 de marzo, donde Mariano Tenaglia explicará además el método que se enseña en esta Escuela. Cada año, unos 90 alumnos comparten sus actividades en el Píccolo Teatro, donde ensayan, realizan las muestras y estrenan sus producciones artísticas. Hace unos días atrás celebraron las 100 primeras funciones de este espacio cultural.
Mariano Tenaglia comenzó a estudiar teatro a los 11 años. A los 16 ya había decidido ser actor. Y luego de probar en diferentes escuelas teatrales, buscó un espacio donde enseñaran el método Stanislavski. Lo encontró de la mano de Lito Cruz, de quien se considera discípulo, y quien trajo esta modalidad de enseñanza del teatro a la Argentina.
RSM: ¿Por qué está bueno animarse a hacer teatro?
Mariano Tenaglia: Porque es un juego que nos propone de alguna manera volver a ser niños. El famoso “Dale qué…” de cuando éramos chicos. A partir de ahí aparece una transformación total. El niño con una caja o con un disfraz, solo, se transforma y juega. Y si hay dos niños ni que hablar. “Dale que somos esto…” y pum, ahí está. Y no utilizan para ello ejercicios de concentración o de relajación. Y acá tratamos de volver un poco a eso, aunque nos requiere mucho trabajo.
Además el teatro suma un montón de herramientas para todos los escenarios la vida. Porque hay algunos que les cuesta desenvolverse en diferentes entornos y otros que les cuesta frenarse, y está bueno conocerse. Y el juego es sentir el personaje y saber que no te pasa nada.
RSM: ¿De qué se trata el método Stanislavski que enseñás en tu estudio?
Mariano Tenaglia: Es un método que nos permite tomar conciencia de un montón de herramientas que tenemos todos los seres humanos. El primer año trabajamos comedia, desde el afuera hacia adentro. El segundo año es al revés, y trabajamos drama. Y el tercer año es el trabajo desde el subconsciente, que es la entrega absoluta al juego sin que haya un juez mental propio que esté juzgando si está bien o está mal lo que estás haciendo como actor, que es el peor enemigo de todos nosotros. De alguna manera es el aquí y ahora.
Dar clases me apasiona. Lo tengo bien encuadrado en un lugar que no es la actuación. Me encanta transmitir, y este método es así, se transmite de persona a persona para que no se muera. Es un método que no se estudia mucho en las universidades. Por eso espero que el día que yo deje de dar clases algún alumno mío decida tomar mi lugar para continuar el legado.