Las escuelas primarias empezaron las clases, pero muchas se encuentran con problemas edilicios no resueltos y con el servicio de comedor suspendido. RSM realizó un informe especial para dar cuenta de las condiciones en las se inició este ciclo lectivo.
Las clases
empezaron “con normalidad” el lunes, pero dentro de esa “normalidad” se
incluyen condiciones de mucha precariedad. Son muchas las escuelas que hacen
frente a problemas edilicios serios: la 352, la 359 y la 188 tienen vidrios
rotos hace mucho tiempo, la escuela 5 se llueve por dentro porque el techo está
roto y las que cuentan con comedor no tienen las partidas de alimentos para
poder brindar ese servicio.

Si bien padres y maestros se organizan para intentar contener situaciones puntuales, el nivel de abandono y deterioro los excede. “Siempre es así”, explica Viviana, secretaria de la escuela 188, “funcionamos parchados. Te arreglan las cosas cuando los denunciás por los medios”.
Leo Casanova. Realidad Sanmartinense.
Las escuelas que tienen comedor cuentan que en los últimos años ha aumentado sensiblemente la cantidad de niños que se queda a comer, pero hasta el día de hoy todas tienen el servicio suspendido. Algunas no están pudiendo cubrir ni siquiera el refrigerio, como la escuela 5, donde Liliana, docente de la institución, cuenta que les “falta leche para el desayuno”. En otras, como la escuela 146 del paraje de Trompul, están haciendo una vaquita entre maestros y auxiliares para cubrir el desayuno, “eso no se lo podemos dejar de dar”, dice Marcelo, el director. Las comidas están suspendidas en todas: “Somos nosotros los que tenemos que decirles que no se pueden quedar a comer por razones que no dependen de nosotros sino de quienes toman las decisiones, que no saben la realidad que están viviendo las familias”, dice Viviana, secretaria de la 89.
Leo Casanova. Realidad Sanmartinense.
Cables y caños a la vista, puertas agarradas con alambre, techos con goteras, chapas oxidadas, sanitarios rotos y cartones a modo de ventana son moneda común en las escuelas primarias de nuestra localidad.
Leo Casanova. Realidad Sanmartinense.
El gimnasio
de la escuela 352 se encuentra clausurado porque no se arreglan los vidrios y
los niños corren peligro de que se les caigan astillas encima. Alicia,
directora de la escuela, cuenta que “desde el mes de enero pedimos la
reposición de estos vidrios rotos, pero no hemos tenido respuesta. El año
pasado nos pasó lo mismo, y cuando vieron que íbamos a sacar una nota en los
medios vinieron a cambiarlos. Una vez más iniciamos las clases sin tener todas
las condiciones para que los chicos estén cómodos y seguros. Es una situación muy
fea tener que llegar a amenazar con que lo vamos a difundir para que lo hagan. Por
ley el Estado envía dinero para que el municipio haga ese mantenimiento y, si
esa plata no llega, el Ejecutivo tendría que moverse. Ellos dicen que esta es
la mejor provincia del país. Bueno, que lo demuestren”.
Leo Casanova. Realidad Sanmartinense.
Fueron varias las escuelas que obtuvieron respuestas parciales pocos días antes de las elecciones: “Pusieron los vidrios y la bomba para calefacción ahora para las elecciones, el sábado”, cuentan desde la escuela 5. Y desde la 89 explican que vienen “pidiendo el cambio de cenefas de todo el edificio desde el año pasado sin obtener respuesta. Llegamos este lunes y nos encontramos con que habían puesto las cenefas solo de la fachada que se ve desde la calle, de una madera que no es la que corresponde. Lo hicieron durante el fin de semana, para las elecciones, no nos avisaron ni le dimos el visto bueno a nadie para que lo colocaran”.