La Casita del Bosque, para quienes quieren disfrutar de la exclusiva sensación de cenar en el Cerro Chapelco
En el Cerro Chapelco hay un lugar mágico. Entre los bosques de lengas, lejos de los tumultos, se encuentra un acogedora casita de madera conocida por los locales y amada por los montañeses que mantiene la calidez de sus primeros días en que funcionaba como refugio, hace 35 años. Ubicada muy cerca de la base al norte de la pista triple, La Casita del Bosque fue construida por Pichín Torres, por esos días gerente del Cerro, pensada para pasar las últimas horas del día, en las que el cuerpo pide descanso y una taza caliente para terminar la jornada.

Todavía, los que saben de la montaña, antes de que cierre el centro de esquí disfrutan de la paz y la calma tomando un chocolate o café, compartiendo su exclusiva torta de naranja.
Carola Adrogué, quien la administra estos último años, supo recuperar esa magia, con una gastronomía clásica de montaña y una propuesta exclusiva.

“La Casita del Bosque tiene la particularidad de ser el único restaurant del cerro que está abierto y habilitado para trabajar de noche. Brindamos la exclusividad y el lujo de que vengan a cenar al Cerro Chapelco. Buscamos a los comensales con moto de nieve en la base del centro de esquí y los subimos hasta el restaurant. Tenemos un menú fijo que puede ser Fondue de Queso o Pierrat, ambos acompañados con una entrada de ahumados y unos exquisitos postres y tortas”. Esta posibilidad es sólo con reservas, siempre 24 horas antes, porque el lugar es muy pequeño, sólo hay 25 plazas.”

Durante el día, desde las 9 y hasta las 6 de la tarde, funciona como un parador más, cuenta con un terraza con vista al Volcán Lanín y está accesible a todos los esquiadores.
“Al mediodía ofrecemos comidas rápidas, como pizzas, milanesas, sopas y menúes del día que incluyen guiso de lentejas, goulash de ciervo, bifes a la criolla, estofado de cordero y pollo al curry”, describe Carola. “Es corta la carta pero suficiente para recibir a la cantidad de gente que se acerca”.

Las paredes de madera supieron albergar esquiadores durante los fríos más fuertes: “Varios de los pioneros del cerro ocuparon su lugar acá. Además de lo lindo que es, tiene su contenido histórico y su corazón en Chapelco” cuenta Carola. “Aunque no es tan famoso, de apoco se va conociendo y los que nos visitan descubren la magia que tiene La Casita del Bosque”.

Para los que disfrutan de acompañar un café o un chocolate con producciones caseras es el lugar ideal donde deleitarse con la gastronomía de Dolce Valentino. “Tenemos torta de mousse de limón, Trilogía de Chocolate, Torta de Naranja, exclusiva de la Casita del Bosque y otras delicias. Más allá que de día hay varios platos calientes, La Casita es un lugar que convoca a la tardecita, para el finalizar el día con alguna bebida caliente, una copa de vino, por qué no, o una pizza y cerveza en el deck”
Producción y Fotos: Leo Casanova
Redacción: Esteban Ramella


