Cuando aprender lengua deja de ser aburrido: materiales didácticos lúdicos hechos en San Martín para todo el país
La Palabruja es un emprendimiento sanmartinense que propone materiales lúdicos para la reflexión sobre el lenguaje. ¿Quién no recuerda alguna clase aburrida en su adolescencia sobre verbos, sintaxis, sustantivos, o peor aún, sobre sintagmas nominales, adverbios y conectores? Pues todo va cambiando. Y la profesora sanmartinense Julieta Sánchez ha creado una serie de propuestas simples y creativas para que estudiar lengua en las escuelas secundarias sea más divertido, útil e interesante para los estudiantes. Y sus propuestas ya se utilizan en distintas aulas de diferentes rincones del país: Salta, Córdoba, Mendoza, Buenos Aires, La Plata , Formosa, aquí, en ciudades del sur.

“Con este emprendimiento pretendemos contribuir a un cambio en la manera de enseñar lengua y de reflexionar sobre los usos del lenguaje. Es un emprendimiento que surge de las ganas de compartir propuestas que son irresistibles para niñas, niños, adolescentes y adultos. Materiales lúdicos para trabajar sobre ciertos contenidos que atañen al área de lengua”, explica Julieta a RSM, y luego agrega: “A mí me gusta pensar este proyecto como un pequeño aporte a una pequeña transformación en las aulas donde se enseña lengua”.
Les presentamos a modo de ejemplo tres de los tantos materiales didácticos que ofrece La Palabruja:
–El “Jenga Sintáctico”: en cada maderita hay escritos verbos, sustantivos con todos sus complementos, adverbios, conectores. Entonces, en vez de jugar al Jenga tradicional donde uno tiene que ir sacando las piezas y colocarlas arriba de nuevo hasta que se cae la torre, en este caso uno va sacando las maderitas y a medida que las saca tiene que ir armando una oración, la oración más larga que se pueda.

-Los “Discos verborrágicos”: se ofrecen de a pares porque están en principio diseñados para trabajar verbos transitivos y verbos intransitivos. Cada disco es diferente y a simple vista son rueditas que permiten armar distintas oraciones, algunas más o menos alocadas. Ponés los discos en la mesa y esto empieza a funcionar. La idea es generar una consigna que tenga que ver con reflexionar sobre los verbos, o sobre la sintaxis, tiene múltiples posibilidades de trabajo sobre contenidos de lengua, más específicos.
–“En clave simple”: son mensajes que vienen con una consigna simple y que están espejados. Mensajes desordenados. Con el espejo van a identificar las palabras. Por un lado hay que descifrar la clave simple que es la del espejo y después ordenar esos elementos en una oración. Luego, todos los mensajes de un mazo (vienen dos mazos por juego), conforman un solo mensaje. Se puede trabajar hasta ahí, carta por carta, o también, una vez que están armados todos los mensajes, se puede ordenarlos para armar un texto. Es un material que está pensado para trabajar sobre la sintaxis y , posteriormente, sobre la cohesión textual.

La autora y emprendedora se presenta: “Mi nombre completo es María Julieta Sánchez. Vivo en San Martín de los Andes junto a mi familia. Tengo 39 años y soy mamá de Maia, Ciro y Jano. Soy Licenciada y Profesora en Letras (UBA). Me especialicé en lingüística, por lo que siempre estuve muy interesada en la reflexión sobre el lenguaje. Cuando me vine a vivir a esta ciudad, recién recibida, ya había dado muchos talleres de escritura creativa y promoción de la lectura pero aquí empecé a dar clases formalmente de Lengua y Literatura en varias escuelas secundarias”.
“Mientras tanto, seguía dando talleres siempre vinculados a la lectura y a la escritura para niñas y niños de primaria. Actualmente – y desde hace diez años – doy clases en el Profesorado de Lengua y Literatura que se dicta en el ISFD 3 de San Martín de los Andes. Estoy a cargo de la materia Gramática II (textual) y Didáctica de la Lengua. Ambas me apasionan verdaderamente”.

“Hace ya varios años, escribí dos libros de actividades que se publicaron en NOVEDUC. Uno, destinado a docentes de nivel inicial, orientado a la promoción de la lectura y otro, con juegos y actividades para la escritura creativa, pensado para docentes de primaria. Siempre me interesó indagar sobre diferentes maneras de hacer que eso que a mí me parecía tan interesante pudiera presentarse de manera seductora y apasionante a los estudiantes”.
RSM: ¿Cómo surge La Palabruja, de dónde viene?
Julieta Sánchez: Bueno, La Palabruja surge de las clases que fui dando en escuelas medias y en los talleres de escritura creativa y animación a la lectura. La dinámica del taller, que es algo que me identifica, intenté llevarla, cuando pude, a las clases de secundaria. Si bien era más formal porque estaba dando lengua y literatura, me daba cuenta de que podía presentar propuestas de taller para enseñar lengua también.
RSM: ¿Por ejemplo?
Julieta Sánchez: La Palabruja trae materiales lúdicos. Yo trabajaba en ese momento con todo tipo de propuestas de taller, no sólo con materiales sino también con consignas de escritura. De algún modo me fui dando cuenta de que la producción de materiales era algo que distinguía mis clases, algo que a mi me gustaba hacer y que era un aporte diferente en relación a otras propuestas que recibían los estudiantes. Así que en realidad La Palabruja nace después de muchos años de hacer esto y de ir produciendo materiales.

Y ya trabajando en el Profesorado en Didáctica de la Lengua, muchos compañeros y compañeras me empezaron a decir que tenía que compartir esto. Así que me animé en enero a armar este proyecto y me encontré con que en realidad esto de compartir se me fue de las manos, fue mucho más grande de lo que pensaba porque hay muchas personas que me hacen pedidos desde distintas partes del país, lugares que yo no conozco. La Palabruja entonces viaja a ciudades de Argentina, de donde me mandan fotos de los chicos usando estos materiales en sus aulas.
RSM: ¿Quiénes te encargan tus productos?
Julieta Sánchez: En realidad los materiales están orientados o pensados para la escuela media, pero como son materiales lúdicos que tienen múltiples posibilidades de resolución y de uso, se abre la franja etaria digamos porque pueden ser usados desde cuarto grado hasta adultos. En principio son materiales abocados a la enseñanza de la lengua, no de la literatura, y esto es un gran recorte. Son los contenidos más difíciles de enseñar de manera creativa; en general cuando uno enseña literatura se le ocurren ideas más novedosas, porque de por sí la literatura trae una propuesta estética que tiene que ver con la creatividad. Pero por ejemplo si te dicen “tenés que enseñar verbos, o sintaxis o sustantivos”, en general tendemos a reproducir una didáctica de la escuela tradicional, si no tenemos un poco de tiempo o de ganas de ponernos a idear algo nuevo para enseñar. La propuesta es trabajar sobre el uso y no sobre la gramática teórica, con la idea de pensar la enseñanza de la lengua en la interacción social. Ahí cobra sentido enseñar lengua. Entonces, si uno va a enseñar sustantivos piensa, cuál es el sentido social de enseñar sustantivos, qué tiene de interesante enseñarlos. Y a partir de eso surge la posibilidad de diseñar un material.
RSM: ¿Se trata de juegos donde gana el grupo que mejor desarrolla la consigna planteada?
Julieta Sánchez: Trato de que no sean competitivos porque en este proyecto subyace la idea de un aula inclusiva, de un aula diversificada, pensando en distintos procesos. Por eso cada material lúdico tiene distintas posibilidades de resolución. Entonces, si uno transforma los materiales lúdicos en juegos competitivos siempre quedan muchos excluidos. La idea es promover una actividad en la que a partir de una propuesta juguetona se pueda generar una reflexión interesante de cómo usamos el lenguaje. Y el aporte del profe de lengua sería, después de jugar, concientizar qué pasó ahí, cómo fue que lo logramos y tratar de ver esas herramientas que manipulamos todo el tiempo y que tienen que ver con la comunicación y los efectos que generamos en nuestros interlocutores.
RSM: Decís que este proyecto constituye para vos una esperanza, ¿Por qué?
Julieta Sánchez: Porque creo que enseñar lengua tiene más que ver con propiciar consignas y materiales pensados para los estudiantes en sus particularidades y en sus grupalidades. Pienso que nuestra misión es mostrarles que hay tanto que ya saben sobre el lenguaje… y entonces, ahí estaremos nosotros como docentes guiando, acompañando un proceso vinculado a concientizar los usos posibles y los “efectos” o las “consecuencias” de esos usos en la interacción social.
Esta es para mí la base de la enseñanza de la lengua y la parte interesantísima y conmovedora de trabajar como docente. Claro que todos los materiales se pueden llevar al aula también para trabajar sobre contenidos de la Literatura ¡pero eso ya queda para la imaginación de ustedes!



