Misión cumplida: Pablo Saad y Pablo Torres ya están en Alaska e hicieron historia en la navegación a vela de nuestro país

Tras 9  largos días de navegación desde su último punto de descanso en el Mar Ártico canadiense, con noches más oscuras y frías, de a ratos con buenos vientos, y de a ratos con vientos fuertes y olas desafiantes, durante la jornada de este domingo los sanmartinenses Pablo Saad y Pablo Torres hicieron historia en la navegación a vela de nuestro país y se convirtieron en los primeros argentinos en unir por el norte los océanos Atlántico y Pacífico.

Cansados y felices, verdaderamente emocionados, se comunicaron apenas arribaron a la ciudad puerto de Nome con RSM para decir: “¡Acá estamos, llegamos, hemos completado este increíble proyecto!”. Cada noche despejada les trajo un maravilloso espectáculo de auroras boreales. Con cada día entre grandes bloques de  hielos la naturaleza les regalaba avistajes de osos polares, de ballenas y focas.

“Teníamos muchas ganas de llegar a Nome, en Alaska, luego de varias semanas de navegación desde que partimos de Groenlandia con el objetivo de atravesar el Pasaje del Noroeste, y los últimos días se nos hicieron un poco largos, tal vez porque estábamos  ansiosos. Cruzar el Estrecho de Bering, que ha sido puente para las grandes culturas de América, fue muy trabajoso porque teníamos corrientes muy fuertes en contra”, comparte Pablo Saad, luego de transitar con su velero Mandrágore muy cerca del Polo Norte, conociendo distintas culturas y generando relaciones entrañables con personas vinculadas a la navegación de distintas partes del mundo.

Este logro sitúa a la navegación sanmartinense en primera plana a nivel internacional, más aún si se tiene en cuenta que el capitán Pablo Saad dio sus primeros pasos en una embarcación a vela sobre las aguas del Lago Lácar. Y si bien ya hace años navega los distintos mares del globo terráqueo, esta prueba fue realmente un desafío no sólo porque la han podido concretar muy pocos navegantes en el mundo, sino porque el año pasado ya había intentado realizar este cruce, acompañado en esa ocasión por Darío Ramos, sufriendo la pérdida de su embarcación Anahíta, que se hundió en el Ártico, y teniendo que ser rescatados de un bloque de hielo por la guardia costera canadiense, en un helicóptero y en un rompehielos.

Pablo Saad y Pablo Torres

Una historia increíble de un aventurero local que, junto a otro vecino de la ciudad, Pablo Torres, acaba de lograr una hazaña que pasará a la historia. Pero esto no termina acá. Unos días en Nome, un poco de descanso, de disfrutar del logro realizado, y a seguir surcando las aguas de los mares, ahora del Pacífico, seguramente para recorrer las costas de Estados Unidos y México, buscando ya un clima más cálido que sacuda el frío y prepare nuevos desafíos.

Comparte Pablo Saad desde Alaska una intimidad, un detalle, en un momento especial: “Llegué al puerto de Nome con el gorro de lana que me regaló Teresa en el rompehielos cuando nos rescataron, con la remera térmica con la que me bajé de Anahíta al hielo antes de que se hundiera y con el buzo que me regalaron Clara y Cristian cuando me invitaron a subir a su velero para volver a navegar luego del accidente”. Unas prendas que tienen un sentido especial y que se han resignificado para Pablo al pisar Alaska y finalizar con éxito esta increíble travesía.

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