Este domingo arrancó la primera fecha del torneo de LIFUSMA, donde en el último turno, en la cancha de la «Usina», se enfrentaban Sarmiento y Vallejos. Lamentablemente no finalizó el encuentro, ya que el árbitro, el mismo que en diciembre del año 2017 fue agredido salvajemente, fue agredido nuevamente minutos antes de que finalice el partido.

A falta de segundos para cumplirse los 45 minutos del segundo tiempo, ambos equipos empataban 1 a 1 y tras haber adicionado 5 minutos más, un infracción hizo que el juez del encuentro le saque la segunda amarilla a uno de los jugadores de Sarmiento y por ende lo expulsó.
Por esa decisión del árbitro, el jugador le propinó dos piñas en el rostro al juez. Rápidamente compañeros del agresor, lo retiraron del lugar y el árbitro dio por terminado el encuentro, sin que se jueguen los minutos restantes. Hasta que el juez se acercó a la mesa a realizar el informe correspondiente recibió insultos por parte del agresor y parte de la hinchada.
Cabe recordar que el 16 de diciembre de 2017 el mismo árbitro junto con la terna arbitral fueron agredidos salvajemente y debieron ser atendidos en el Hospital Ramón Carrillo. Por esa agresión, los jugadores envueltos en ese episodio recibieron 7 años de suspensión. Ahora, una vez más ganaron los violentos, una vez más un partido de fútbol se ve envuelto en un episodio de violencia y parece que no va a acabar.