El caso del empresario que se fugó de San Martín de los Andes dejando un tendal de proveedores y empleados estafados, esta semana tuvo un nuevo capítulo. Es que el empresario que se encuentra detenido desde diciembre del año pasado, cambió de abogado defensor y planteó una estrategia para poder salir de la prisión preventiva que le dictaron y que deberá cumplir hasta el 3 de marzo.
En ambas audiencias que se dieron tanto el lunes como este miércoles, el abogado defensor buscó con nuevos argumentos intentar sortear la prisión preventiva que el mes pasado Mariano Etcheto confirmó para Hernán Lussoro hasta el 3 de marzo.

Poniendo como caución la suma de 1.069.000 pesos para poder abonarles a algunas de las víctimas que presentaron los cheques sin fondos y de esa manera lograr la libertad, para poder trabajar y juntar el dinero necesario para hacer frente a todos los acreedores.
Cabe recordar que más allá de los proveedores que recibieron los cheques y pagos sin fondos, Lussoro y su mujer Verónica Bueno, dejaron a más de una decena de empleados en la calle sin las indemnizaciones correspondientes ni el pago de aportes por más de 4 años.
El fiscal fue tajante al responder la solicitud del abogado defensor, ya que en la primer audiencia, Lussoro esgrimió que estaba en una situación económica muy complicada a tal punto de ser un indigente, y dos meses después ofrecía poco más de 1 millón de pesos para poder salir de la prisión. Bagnat explicó que si Lussoro ofrecía ese monto, se sabe en la investigación que se llevó a cabo por parte de la fiscalía, que tanto Lussoro como Bueno, tienen el dinero necesario para abonar toda la deuda que el matrimonio contrajo.
El juez en ambas oportunidades no dio lugar al pedido del abogado defensor. Además se conoció que en los últimos meses se sumaron cada vez más víctimas del matrimonio que era dueño del restaurante La Posta Plaza y de La Tasca. De esta manera hasta que se termine la investigación de este caso complejo cerca del mes de marzo, Lussoro continuará con prisión preventiva porque existe un real riesgo de fuga.