Sanmartinense viviendo la pandemia en España: “estoy agradecida de que me haya tocado en un pueblo de montaña”

Agustina Gómez es una joven sanmartinense de 27 años. Estaba trabajando en España como instructora de esquí y tatuadora en el centro Baqueira Beret, hasta que la proliferación de la nueva cepa del Coronavirus cambió sus planes. En diálogo con RSM contó cómo es vivir esta pandemia en España.

“El centro de esquí cerró el 13 de marzo por las medidas de prevención establecidas, que indicaban suspender todo tipo de actividad. La situación se puso seria después de ese día, cuando prohibieron la circulación por la calle y cerraron todos los comercios”, explicó la sanmartinense.

Si bien lo sucedido afectó fuertemente su trabajo y su idea de viaje, Agustina tiene una visión optimista: “Esto que pasó cambió mis planes, pero también cambió los de toda la gente. Estamos todos en la misma situación, todo el mundo: perdimos los trabajos, los viajes planeados, la libertad de circular, de abrazarnos y de saludarnos como siempre lo hacemos.

Frente a todo esto decidí relajarme, calmarme y mirar para adentro buscando la paz y el lado positivo. Al principio me desesperé buscando vuelos para volver, las fronteras empezaron a cerrar, casi no había opciones y las que había significaban un gasto enorme de dinero. Estuve así hasta que decidí quedarme, dejar que pase, respetar el momento y los tiempos del virus, que vino a la Tierra por una razón. Las cosas suceden por algo.

Desde que esto pasó, el aire está más limpio que nunca, no hay consumismo masivo en las calles a todas horas ni coches y transportes circulando. Este virus debe haber venido para defender al planeta un rato de nuestro consumo masivo, nuestra contaminación y nuestro egoísmo. Es un buen momento para que cada uno busque ese algo que lo distraiga, que lo enfoque, que lo sane. Que aquellos que nunca tuvieron tiempo se sienten en sus casas con sus hijos, que los que tienen posibilidad hagan actividad física, que los que sean creativos hagan sus creaciones y que dejemos que esto pase de la mejor manera y el planeta descanse un poco de nuestra presencia. Era su turno.

Yo personalmente lo llevo bien. Estar en un pueblo de montaña es agradable y estoy agradecida de que me haya tocado acá, de estar sana, de estar tranquila. Es un momento en el que estoy aprovechando para respirar, hacer yoga, dibujar.

Hay quienes no tienen la misma suerte y es por eso que todos juntos tenemos que poner nuestro grano de arena. Eso por un lado me hace sentir bien. Siento que el hecho de respetar la cuarentena y los consejos básicos de salud hacen que podamos cuidar a los más vulnerables, a los que son más grandes, a los que están más débiles o los que no pueden defenderse del virus”, expresó Agustina.

Los planes de la sanmartinense han cambiado, pero se la nota fuerte y en calma: “A raíz de esto decidí irme en unos días a un pueblo de campo, cerca de donde estoy, para trabajar cosechando frutas al aire libre hasta que esto afloje. Es cuestión de afrontarlo de la mejor manera”.

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