Rosaura Escudero cuenta cómo afecta la pandemia a una nadadora profesional

Rosaura Escudero es nadadora trasplantada. Nació en Mar del Plata y desde el año 2005 vive en San Martín de los Andes. Participó en 6 competencias mundiales y en todas las pruebas siempre ganó alguna medalla. Entrevistada por RSM, contó su trayectoria deportiva y qué fue lo que la motivó a participar. En septiembre cumplió 19 años de su trasplante de hígado.

RSM: ¿Cuál es el origen de tu trasplante?
R.E.: Yo no era una persona enferma y lo que me sucedió para recibir el trasplante fue algo repentino. Estaba paseando por España y me dio una hepatitis fulminante de origen tóxico Es decir me intoxiqué con algo que hizo que el hígado se destruyera y no les quedó otra opción a los doctores españoles que realizar un trasplante. Tuve mucha suerte porque España era en ese momento -y de hecho lo sigue siendo- el país con el índice de donantes más alto del mundo. Antes de eso estuve viajando por otros países de África y si me hubiese pasado ahí seguro que no la contaba.

RSM: ¿Cómo fue ese momento?
R.E.: Llegué al hospital caminando y les dije a los médicos que me veía un poco amarilla.  Esa noche me internaron y aunque estaba muy conciente, no me quisieron decirlo que me pasaba. Le informaron a mi familia de Argentina y a mi hermana que vivía en España, en ese momento. De hecho fue ella quien firmó los papeles. Igualmente le dijeron que de todas formas iba a necesitar un trasplante porque si no me moría. Estuve 5 horas en la lista de Emergencia Nacional y después de estar en un coma farmacológico inducido, tres días después del trasplante me desperté. Lo primero que vi al abrir los ojos fue a mi mamá. Y me dije acá hay algo que no está bien porque mi mamá no estaba conmigo. Estuve en el hospital 35 días más.

RSM: Antes del trasplante ¿practicabas deportes?
R.E.: No como después del trasplante. En Mar del Plata tuve una época de bodyboarder, que se practica con tabla en las olas y también nadaba. Aprendí natación a los 5 años en el club Kimberley de Mar del Plata y me gustaba nadar en el mar. Pero a nivel competitivo arranqué después, cuando me enteré de los Juego Mundiales para deportistas trasplantados. Empecé a competir en estos juegos 10 años después de mi trasplante, cuando ya vivía en San Martín de los Andes. 

RSM: ¿Cómo llegaste a participar en un Mundial?
R.E.: En el 2010, en el cruce del Lago Lacar, conocí a una chica de Cipolletti que nadaba y además era trasplantada. Ella fue la que me dijo que yo tenía podía participar. Ahí me decidí.

RSM: ¿Cómo empezaste a entrenar?
R.E.: Mi entrenador es Marcelo Campanaro, es mi amigo y él fue el primero que se enganchó. Esto fue en el 2010 y ese año se realizaban los Juegos Latinoamericanos que eran clasificatorios para el siguiente mundial. Así que comencé a entrenar 10 meses antes, que técnicamente es bastante poco tiempo. Pero como yo ya venía nadando, Marcelo me armó una planificación y en ese año participé de mis primeros Juegos Argentinos, primero y los Latinoamericanos, después. 

RSM: ¿Cómo te fue en esas primeras competencias?
R.E.: Me fue rebien. Clasifiqué para ir a Suecia en el 2011, que fue mi primer Mundial.

RSM: ¿Y cómo te fue en el mundial?
R.E.: También muy bien. Ahora no recuerdo exactamente pero gané varias medallas. Creo que fueron dos de oro y cuatro de plata. En los cinco mundiales que participé siempre me fue bien. En todas las pruebas siempre tuve medallas. Fui a Suecia en el 2011; a Sudáfrica en el 2013; en el 2015 fueron en Mar del Plata, un evento importante además de que es el lugar donde nací; en el 2017 se hicieron en Málaga, España y los últimos, en el 2019 fueron en Newcastle, en Inglaterra.

RSM: ¿Cómo te afectó la pandemia?
R.E.: Al principio no me daba cuenta de lo que significaba. Pensaba que duraba unos meses, que era un descanso en el entrenamiento. Pero de a poco se fue sintiendo cada vez más. Sobre todo porque la actividad en el agua es irremplazable. Así que la opción era gimnasio en casa, con la suerte de que mi entrenador me prestó un par de cosas, unas mancuernas y cintas, y me fui acomodando. Igualmente, cuando pasaron dos meses me di cuenta de que no iba a poder mantener el nivel deportivo.

RSM: ¿Cuándo volviste a la pileta?
R.E.: Las actividades en la pileta arrancaron el 10 de junio y yo ya estaba esperando en la puerta (risas). Actualmente estoy yendo cuatro veces por semana a entrenar.

RSM: ¿Son muy estrictos con el protocolo?
R.E.: Si, muy estrictos. Son sólo 45 minutos y no nos bañamos ahí. Vuelvo a mi casa y elongo acá.

Antes, entrenaba el doble de tiempo, además llegaba antes para hacer una entrada en calor y cuando salía elongaba como 25 minutos, ahí mismo. En total, estaba casi 3 horas en la pileta. Pero bueno, tuvimos que adaptarnos a la situación.

RSM: ¿Entrenás en el lago?
R.E.: Nado en el lago porque me encanta nadar. Es hermoso nadar entre las montañas, pero es otro deporte. También participé de competencias en lagos: en el cruce del Lacar, en Nonthue, en el Lago Espejo, en Bariloche, en Chocón, en varias. 

RSM: ¿Hay proyección de competencias?
R.E.: No. Los Juegos Mundiales que iban a ser en Texas en el 2021 ya se suspendieron y no hay fecha hasta el 2023. Lo que sí podrían hacerse el año que viene son los Juegos Latinoamericanos que iban a ser este año, en Neuquén y Río Negro. 

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