El vicepresidente de la Asociación Hotelera Gastronómica de San Martín de los Andes, Gustavo Capiet, publicó en sus redes sociales un análisis sobre el desarrollo de la temporada, la interpretación de los valores de ocupación, los alojamientos no habilitados y la relación entre la pandemia y el turismo.

En principio expone los datos de ocupación difundidos por la Secretaría de Turismo para la primera quincena del mes de enero.
2020 2021 Ocupación Unidades 80,75% 69,79% Ocupación Plazas 78,40% 66,40%
Sobre esto, Fernández Capiet indica que «los números expresados de este modo llevan a una fácil confusión. Parecería que la caída es mínima», sin embargo, en un análisis más fino, expone, habiendo 28 establecimientos cerrados «la ocupación se toma únicamente en los 130 que están abiertos, habilitados y que son medibles. Esto producen un falso aumento en los niveles de ocupación, que parecerían no estar tan lejos de 2020».
También expone los datos de pernoctes para avanzar en su análisis:
2020 2021 Plazas ocupadas 90.165 63.931 Oferta de plazas 114.895 96.276
«En conclusión, tenemos un 15% menos de ocupación (con 28 establecimientos cerrados, con 854 camas menos a contar), con un 29% menos de camas ocupadas (en una oferta que se cayó un 17%) … no estamos frente a una temporada de concurrencia extraordinaria … Estamos transitando ‘una temporada dentro de buenos parámetros’ si nos comparamos con otros destinos y ‘discreta’ respecto a las anteriores pre pandemia» analiza Fernández Capiet.
Siguiendo con esta línea de análisis, Fernández Capiet, ser refiere a la cantidad de gente que se percibe en la calle para hablar de los alojamientos informales: «mucha de esa gente no está alojada en la actividad debidamente controlada. Los alquileres informales, los vendidos por plataformas (que son informales, también) los grupos en las redes, etc.
Ellos sí, registran una cantidad de pernoctes muy superior, ya sea porque la informalidad se instalo en la cultura del turista, tal vez por la falsa creencia de que pueden crear una propia ‘burbuja de vacaciones’, o por la razón que sea».
En relación a esto último, Fernández Capiet se enfoca en la situación epidemiológica de la ciudad y afirma que la causa de esto «no está en los establecimientos controlados (ni en el turismo), y esto también lo demuestra la estadística. Menos del 3% de los casos positivos de la primera quincena de enero fueron turistas. La mayoría de estos casos se volvieron rápidamente a su lugar de origen y otros cumplieron aquí su recuperación».
En este sentido concluye: «Por todo esto defiendo nuestra actividad como tal. Porque a pesar de manejar números más modestos de ocupación, generamos trabajo e ingresos genuinos, con inversiones que quedan en la ciudad» y relacionado con los alojamientos informales, indica que la «informalidad está en las fiestas clandestinas y no en los boliches, como lo está en las reuniones sociales y no en los comercios habilitados, y como lo está en todos los lugares donde no hay o no se cumplen los protocolos».
Finalmente expresa: «para bajar la cantidad de contagios y la expansión de los mismos en la comunidad, considero importante cuidarse con las medidas que hace 10 meses nos repiten, en todos los ámbitos en los que circulamos e interactuamos tanto residentes como turistas, y dejar de atentar contra una actividad que es parte de la solución a los problemas, y no un problema en sí mismo».