Después de conocerse, el viernes por la noche, la adhesión de la ciudad a las restricciones establecidas por el decreto nacional, el sábado muchos vecinos salieron para abastecerse de productos, hasta las 18 horas, antes de que los locales habilitados como esenciales ya debieran cerrar. Se pudo observar largas colas fuera de los negocios, muchos vehículos en la calle y personal de bromatología de la ciudad, indicando a algunos comerciantes su carácter de no esencial.

Verdulerías, carnicerías y supermercados fueron los comercios con mayor cantidad de gente comprando, pensando, no solo en el aislamiento, sino en el fin de semana largo que se extiende hasta el próximo 25 de mayo. En las calles céntricas se vieron muchos vecinos caminando, y aunque dentro de los locales se mantenía el cumplimiento de los protocolos en general, en las veredas no pasó lo mismo. Era muy habitual ver gente sin barbijo cubriéndole la cara, y sacarlo del bolsillo para entrar en un comercio.
En el ámbito comercial, no todos respetaron la esencialidad. En muchos casos, seguramente, como manifestación de desacuerdo a las restricciones, algunas casas de indumentaria, librería y electrónica abrieron sus puertas, y algunos clientes entraron a comprar.
Foto: Federico Soto – RSM
A diferencia de la fase 1 del año pasado, no se vieron muchos controles durante los horarios de circulación, ni puestos fijos en lugares claves como habían funcionado hasta el invierno del 2021. Hubo un control temporario en la Av. Koessler durante la mañana, que ante la gran cantidad de vehículos generó demoras en la circulación. Sí se anunciaron controles sorpresivos en distintos puntos de la ciudad pero después de las 18 para hacer cumplir la restricción horaria.