Era camillero del Hospital Heller y lo despidieron por denunciar malas condiciones de trabajo

Un camillero del hospital Heller, contratado a través de una empresa tercearizadora, posteó en su muro de Facebook un video relatando la situación de precarización que atraviesa junto a sus compañeros. En el mismo, muestra el lugar en el que deben tomar sus descansos y que está en medio de la guardia. Tras la repercusión que causó la publicación, la empresa decidió despedirlo. Por esta razón los trabajadores autoconvocados de salud emitieron un comunicado respaldando a su compañero y exigiendo su reincorporación inmediata.

Según explicó el director del nosocomio, al enterarse de lo ocurrido se comunicó con la empresa y desde la misma expresaron que no había marcha atrás con la decisión. Por su parte, los trabajadores autoconvocados manifestaron: “¡Si tocan a uno tocan a todos!  Reincorporación de Guillermo Aigo” y aseguraron que “lo acusan de “viralizar en las redes sociales” para “su propio beneficio”, para “ser reconocido”, haciendo “uso de esta situación de emergencia sanitaria”.   Es un despido ilegal y persecutorio que lo único que busca es callar y poner una mordaza a quienes denunciamos el vaciamiento de los hospitales y centros de salud”, aseguraron.

En el video, Guillermo Aigo, el camillero despedido, va describiendo la situación que atraviesan los trabajadores. “Estamos en el medio de la guardia, el principal foco de infección, en una sala de estar de 2×2 donde estamos siete compañeros», dijo mostrando una improvisada «sala de estar» a la que decidieron mudarse. «Debido a la demanda y la situación del hospital, hemos decidido hacer nuestro estar acá afuera porque nuestro estar está en medio del foco de infección que es la guardia. Tomamos esta decisión porque entendemos que debemos resguardar nuestra salud, la de nuestra familia y nuestros compañeros», pormenorizó.

Además, enfatizó que «hemos tomado esta medida porque creemos que estamos abandonados y pedimos a los responsables que tomen medidas, que nos den un lugar donde podamos estar trabajando y cuidados como nos merecemos», reclamó. Al video lo acompañan una serie de fotografías en las que Guillermo, muestra cuál era la sala de estar que tenían asignada para descansar y el gazebo que colocaron afuera del hospital y que utilizan como «nuevo estar».

Al otro día de la denuncia pública, la empresa de Adolfo Santiago Comas decidió ponerle fin a la contratación de Guillermo Aigo quien recibió, de manos de su supervisor, una carta documento donde le informaban de su despido. En el escrito mencionaron que su reclamo fue «fundado en motivos absolutamente falsos, al sostener que el lugar asignado por los profesionales de epidemiología de dicho nosocomio como ‘estar’ de los trabajadores tercerizados que desempeñan tareas de camilleros no es apto, sin realizar estudio y/o investigación profesional y/o análisis bacteriológico y/o consultoría a matriculados en Seguridad Higiene Hospitalaria».

A su vez, la empresa acusó al camillero de que su accionar fue «a todas luces arbitrario, manipulando y amenazando no solo a sus pares, usufructuando la ignorancia de estos en la materia, sino también alarmando a los pacientes en pánico por la epidemia mundial, a los profesionales de la salud y a las familias de los trabajadores esenciales».

Frente a esto, los trabajadores de salud autoconvocados exigieron su reincorporación y denunciaron que el camillero fue despedido «por denunciar la precarización laboral y el abandono que sufren los tercerizados» y aseguraron que Aigo, «nunca faltó a su desempeño ni abandonó su lugar de trabajo. Es criminal que en medio del colapso sanitario se despidan trabajadores de la primera línea que vienen poniendo el cuerpo al sostenimiento de los hospitales poniendo en riesgo su salud y la de la población», expresaron en un comunicado.

«A la primera línea se la cuida, no se la ataca. El Gobierno es responsable de garantizar las condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras de la salud para garantizar una atención de calidad a la población”, enunciaron y finalmente cerraron proclamando que “luchar es un derecho. Basta de persecución a quienes defendemos nuestros derechos y el derecho a la salud de la población”.

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