Cuando la justicia es ciega: De una perimetral por violencia a una cautelar que le prohíbe a la denunciante irse de San Martín de los Andes

En Neuquén es obligatorio para los tres poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) realizar la capacitación en Ley Micaela, sin embargo, muchas veces la perspectiva de género parece no tenerse en cuenta. Como ocurre con el caso que lleva adelante la jueza de familia de Villa La Angostura, Andrea Di Prinzio Valsagna quién no le permite a Carla, irse de San Martín de los Andes con su hijo, a pesar de las pruebas y denuncias contra su exmarido por violencia. 

a woman covering her face with hand and showing a stop gesture

Gabriel Jinkus es abogado, matriculado en Buenos Aires, y parece tener todas las herramientas y conocer todos los artilugios para salirse con la suya. Así es como, a pesar de no vivir en la ciudad, logró que la jueza firmara una cautelar para que su exmujer no pueda volver al lugar donde tiene su casa y trabajo con el cual no solo mantiene al hijo que tienen en común, sino a dos hijas más de su matrimonio anterior que viven con el padre. 

Carla llegó a San Martín de los Andes con apenas dos años y en diálogo con RSM aseguró: “No tengo recuerdos de antes de vivir acá. Llegamos cuando en San Martín vivían tres mil personas nada más”. Vio crecer el pueblo y un día, como muchos otros, se fue a vivir a La Plata para poder crecer profesionalmente en la gastronomía. Sin embargo, sus lazos con el pueblo son fuertes porque toda su familia vive acá. 

Está cansada y quiere respuestas, necesita volver a su casa, ver a sus hijas. Presentó cada uno de los papeles que le pidieron, pero la justicia parece sorda y ciega. Carla, le contó a este medio algunos de los hechos que tuvo que vivir en el último tiempo y recordó: “Desde el 2020 que estamos con perimetral y a él parece no importarle. Las rompe y nunca hay consecuencias”. 

Según contó Carla, lo que más quiere es que “este infierno se termine por Juan” (el nombre del menor será preservado por su seguridad y lo llamaremos Juan). El niño, de solo 10 años, no quiere tener relación con su padre y se lo expresó varias veces por mensaje. Incluso, la madre contó que cuando la jueza ordenó la re vinculación, el menor “rompió en llanto y podía calmarlo de la angustia”. 

A pesar de las denuncias, de las veces que Junkis rompió las restricciones de acercamiento, de que no le pasa la cuota alimenticia, de que maltrata emocionalmente a su hijo y expareja, la jueza de La Angostura ordenó el 25 de octubre de este año, que el niño no puede trasladarse fuera de San Martín de los Andes, donde viven sus dos padres, que realice un “tratamiento psicológico urgente” y que vea a su padre “los días martes y jueves desde la salida de la escuela y hasta las 20:30 horas”. 

Asimismo, la jueza concluye que “las partes” deben saber que no debe primar “la idea de vencedores ni vencidos, sino velar por el normal desarrollo de integridad del niño Juan”. Por su parte, Juan le manifestó en reiteradas oportunidades al psicólogo y a su mamá que cuando está con Junkis no le presta atención y se la pasa trabajando.  

Por otra parte, la jueza, pidió en la misma resolución que el tratamiento psicológico del menor esté a cargo del psicólogo Javier Fittipaldi, a quien convoca a audiencia. La magistrada pidió una “pericia psicológica respecto de las partes y el niño” y aunque el mismo psicólogo, en el informe del 18 de diciembre del 2020, señaló que Carla Pervanas se mudó a San Martín de los Andes por “situaciones de violencia, por lo que tuvo que solicitar una restricción sobre Jinkus. Y a pesar de que expresó que a Carla “se la observa muy angustiada y ansiosa, con manifestaciones fóbicas y en especial un gran temor que le suceda algo al niño. Más allá que el padre en ese momento se encontraba en Buenos Aires” siguió permitiendo el contacto con Jinkus. 

Un mes después de la sentencia, Carla tuvo que acudir nuevamente a las autoridades para denunciar que su exmarido amenazó al niño. Carla teme por la vida de Juan y lo expresa en la Oficina de Violencia donde relató que Jinkus le expresó al niño: “Tu pelo es mío porque tenés rulos, el brazo es mío, una pierna es mía y te puedo romper la cabeza cuando quieras”. Y agregó: “Gabriel andaría armado y estaría con un consumo (de cocaína y marihuana) muy agravado”, y que además “se le quiso meter en su casa sin autorización, que le ha roto el auto, y últimamente se la pasa agrediéndola a través de otras personas”. 

Carla quiere irse de San Martín para proteger a su hijo, tiene miedo de lo que Gabriel Jinkus pueda hacerle solo para causarle daño. El hombre está obsesionado con ella y la justicia una vez más acusa que son “escasas las pruebas ofrecidas por las partes”.  

1 Comment on Cuando la justicia es ciega: De una perimetral por violencia a una cautelar que le prohíbe a la denunciante irse de San Martín de los Andes

  1. La justicia en la Argentina no existe. A un sistema judicial con enormes deficiencias estructurales (y jueces que no arriesgan nada para cambiarlo, pues parece que solo quieren sobrevivir en sus sillones), ademas de esto, hay demasiados jueces estupidos e incompetentes (problemas serios de formacion en Argentina). Ergo: la justicia es una porqueria. Y lo digo por experiencia personal. Patetica e inutil. Lo siento por esta mama y su niño, en manos de una jueza inutil.

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