Crónicas Bomberiles: Capítulo 7 «Hay unos bomberos prendiendo fuego»

Para Tomás Ricci.

Aquella semana, con Tomás, dedicamos varias horas a la preparación de la escena para la práctica de incendio. Tomás Ricci ha sido (y lo es en su corazón) uno de los bomberos más abnegados y aplicados que he conocido, todo eso detrás de una persona excepcional.

El objetivo era que los aspirantes se encontraran con un fuego real en cuanto a dimensiones e intensidad. Nos aseguramos tener mucho material para quemar: maderas, neumáticos, plásticos de todo tipo. Con esos humos altamente tóxicos y el calor generado entenderían lo valioso de un buen equipo estructural (chaqueta y pantalón) y un buen equipo de respiración autónomo. Armamos una montaña enorme en el predio de lo que hoy es el Destacamento, nos cerramos la ropa y rociamos con una mezcla de gasoil y nafta.

Damos aviso radial de “incendio junto a Comisaría 43” y enseguida Central nos informa la salida de la dotación con los aspirantes a cargo del Oficial Solís.

Como teníamos un par de minutos hasta la llegada del móvil aprovechamos para sacarnos la foto que ilustra la crónica. El problema es que no fueron un par de minutos…

El móvil dobla en Av San Martín y se encuentra con un accidente de tránsito leve en la esquina de Ramayón. Obviamente se detiene a atender el evento y mientras tanto la pira que habíamos hecho con Tomás crecía en dimensiones y humareda. Central comienza a recibir llamadas “reales” advirtiendo de un incendio detrás de la comisaría.

Uno de las personas que llamó comentó que veía un par de bomberos parados junto al fuego. Cuando el Móvil 18 nos informa que finalmente continúa hacia la práctica, estaban ardiendo unos 150 m3 de combustible (10m x 10m x 1,5m de alto).

Los aspirantes desplegaron líneas de inmediato. Hicieron un trabajo maravilloso. Tomás y yo, con el correr de los minutos, volvimos a respirar tranquilos.

Eduardo Solís, que percibió nuestro susto, se nos acercó sonriendo.

“Bomberos… ¿Se les llenó el culo de preguntas mientras veníamos?”

“Sí, Jefe” respondimos con la voz todavía temblorosa.

La noche caía amable sobre el pueblo.

Por Ing. Martín Comesaña

Las Crónicas Bomberiles son un homenaje a cada mujer y a cada hombre del voluntariado bomberil argentino.
Son historias reales vividas durante mi paso por el cuartel de bomberos de San Martín de los Andes. Algunas son tristes, otras son tensas, las menos son alegres. Un poco como el servicio bomberil.
Por razones obvias, en algunos relatos, evito dar precisiones de lugares y fechas. Que el dolor sirva para la historia y no al revés.
Quiero agradecer a mis camaradas por permitirme nombrarlos. Son la cara visible de un universo silencioso y aguerrido que está dispuesto a dejarlo todo para dar una mano al que lo necesita.
Por último, quiero agradecer a Realidad Sanmartinense por sumarse a este homenaje.


Ing. Martín Comesaña

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