Enfermería desde adentro: la experiencia de Alejandrina Parra para quienes recién comienzan
Alejandrina Parra se crió en San Martín de los Andes, en el barrio Parque Sur. Cursó la primaria en la escuela 134 y la secundaria en el CPEM 13. A los 17 años, se fue a Neuquén a estudiar Enfermería, una decisión que viene con una historia detrás. Ahora que se abre una nueva oportunidad para formarse en esta profesión en nuestra ciudad, Alejandrina comparte sus 30 años de experiencia para contarle a los jóvenes qué significa ser enfermera.
“Cuando era adolescente, a esa edad en la que no sabés qué querés hacer, mi papá tuvo un accidente y me tocó ir al hospital viejo a cuidarlo durante un tiempo. Ahí pude ver cómo trabajaban los enfermeros, todo lo que hacían. En ese momento, Mario Díaz era el jefe de enfermería, y justo había salido un curso para auxiliares. Le pregunté y él me aconsejó que vaya directamente a hacer la carrera terciaria a Neuquén, me ofreció su ayuda y así fue que empecé”, cuenta Alejandrina, recordando sus inicios.

“En ese momento, la carrera apuntaba a profesionalizar a los auxiliares de enfermería. Había muchos enfermeros y enfermeras con años de experiencia y muy pocos estudiantes que venían del secundario. Ellos me acogieron y me enseñaron mucho sobre el cuidado y la empatía. Fui la segunda promoción y tuve el orgullo de darle dos títulos a mi familia: la tecnicatura y tiempo después, la licenciatura. Mis papás me acompañaron a recibir el título en la Universidad del Comahue”, narra orgullosa, recalcando la importancia de haber compartido y aprendido junto a esos profesionales.
Como en la provincia siempre hubo déficit de personal de enfermería, Alejandrina terminó la tecnicatura con una propuesta laboral definida y nombramiento en un hospital de la capital. Allí se desempeñó durante 13 años, para luego volver a San Martín de los Andes y continuar su incansable labor por 18 años más.

“Siempre trabajé en la provincia. La experiencia que se adquiere en los hospitales grandes es muy importante. Luego, cuando volví, estuve un tiempo dedicada a la enfermería general, que era lo que había. Desde entonces, creció mucho el hospital. Trabajé en el sector materno-infantil, en neonatología, muchos años, y ahora soy instructora de prácticas y docente de la profesionalización de auxiliares en la UNCO; y jefa de servicio en gestión de cuidado. Nuestro objetivo es desarrollar manuales, protocolos y entrevistas con los pacientes para evaluar la calidad del cuidado que brindamos”, explica Parra.
Sobre su desempeño en el área específica de neonatología, Alejandrina resalta la gratificación que siente cuando los pacientes, luego de 30 días de internación, pueden irse de alta con sus mamás, pudiendo alimentarse normalmente mediante lactancia materna: “Trabajé mucho en la promoción de la lactancia. Recibir bebés, asistir partos cuidados y tener la posibilidad de contactarme con gente muy solidaria que colabora con el hospital de muchas formas, es una satisfacción muy grande”.

Además de todas las alegrías y anécdotas emocionantes que Parra guarda en su corazón, tras 30 años de ejercer la profesión, comparte consejos para quienes estén pensando en anotarse a la carrera o ya lo hayan hecho y estén por iniciar su recorrido: “Primero, tienen que tener en cuenta que la profesión es 24/7, se trabaja todos los días, a todas horas, en fiestas, cumpleaños y dejando de lado momentos familiares. Por eso es muy importante tener el verdadero interés de servir a otros”.
“Los años de formación son puramente de sentarse y estudiar: cola-silla. No es fácil, hay mucho conocimiento científico que hay que tomarse muy en serio. Sino, no vale la pena perder el tiempo. Por otro lado, no hay que tomar a la enfermería como un trabajo con salida laboral rápida. Si bien siempre hay trabajo, si no tenés muy desarrollada la empatía, el gusto por trabajar en equipo, de forma multidisciplinar y en continua asistencia, brindándose al otro con cariño, se hace muy pesado”, concluye.
Lo cierto es que en mayo comienza la cursada de la carrera de enfermería que se dictará en nuestra ciudad, por parte del Instituto de Capacitación y Extensión Asociación Civil (IUCE). La inscripción contó con cerca de 700 aspirantes, que pasarán por una instancia evaluatoria, ya que solo 100 podrán iniciar definitivamente la formación. La experiencia de Alejandrina, y la de muchos otros profesionales sanmartinenses, brinda la posibilidad de conocer la profesión desde adentro y prepararse para dar lo mejor de cada uno en el futuro.
Fotos: Leo Casanova



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