La obra testimonial de Rodolfo Schroeder
Hasta que abrió sus puertas el CIART N° 5, en San Martín de los Andes no había establecimientos que impartieran nociones sobre artes plásticas. Sin embargo, hubo quienes pintaron y formularon un registro de su entorno. Aquí va una muestra.

Rodolfo Roberto Bernardo Schoreder (1909-1988), un vecino de San Martín de los Andes, recordado por su desempeño laboral en importantes estancias neuquinas, pese a que debió cumplir mandatos filiales alejados del arte, desplegó su afición por la pintura al óleo.

Don Rodolfo, como es recordado, nació en Buenos Aires y creció en la estancia Collun Co hasta los trece años, momento en que fue llevado junto a sus hermanos a Alemania, donde concluyó su escolarización y estudió bellas artes en la Universidad de Heidelberg.

Regresó al país y, luego de cumplir el servicio militar obligatorio, debió dedicarse al trabajo. Aunque su deseo era pintar, la obediencia a la exigencia paterna de ocuparse de las tareas rurales y la disciplina de esos años, que no dejaban mucho margen para la rebeldía, no le permitieron dar rienda suelta a sus anhelos de manera plena.

Se desempeñó en un establecimiento de Santa Fe y en las estancias Collun Co y La Barrancosa. En el grupo empresario donde trabajaba conoció a Susana Luisa Elena Emilia Lesser con la que se casó. La familia creció con el nacimiento de los hijos del matrimonio: Margarita, Cristina y Enrique.

Luego, doña Bertha Koessler le consiguió trabajo en Mamuil Malal para trabajar con la familia Graham y más tarde lo hizo en Córdoba. Por último, retornó con su esposa e hijos a la provincia del Neuquén, donde continuó desenvolviéndose en establecimientos rurales.

Finalizada su vida laboral, se mudó a San Martín de los Andes, donde residió hasta su fallecimiento.
Si bien la producción pictórica de Don Rodolfo, como lo llamaban y lo recuerdan los sanmartinenses que lo conocieron, se integra por telas que no se expusieron públicamente, tienen valor testimonial, ya sea por los temas paisajísticos que abordó como por los lugares de trabajo que eligió para reproducir en dibujos. Llegaron a nuestros días gracias a que los conserva su familia, que accedió a que los compartiéramos en esta página.




Deja un comentario