Manuel Jelen: retrato de un artista que retrata
La obra del artista plástico sanmartinense Manuel Jelen está siendo expuesta actualmente en la Casa del Neuquén, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La inauguración de la muestra titulada “Materia Oculta” se realizó el pasado 3 de julio, con entrada libre y gratuita, lo que permitió habilitar una gran difusión a su obra. En esta nota, RSM conversó con Manuel para conocer sus inicios, el camino que lleva recorrido y las características de una producción tan particular.

Para empezar a conocer a Manuel Jelen, le preguntamos cómo empezó a dedicarse al arte, y comentó: «A mí siempre me gustó dibujar, desde muy chico. Cuando íbamos a Buenos Aires, mi familia me llevaba al Museo Nacional de Bellas Artes, y había libros de arte en casa. A partir de los 8 o 9 años, empecé a tomar clases de dibujo de historieta. Más adelante, empecé a tomar clases de dibujo y pintura con Viviana Errecalde. Cuando terminé el secundario, fui a La Plata a estudiar la carrera de artes plásticas, y me formé también por fuera de la facultad con quien yo considero que es mi maestro: Christian Mazzuca».

Sin dudas, un crecimiento por etapas le permitió al artista explorar y elegir su camino, lo que determina la mirada propia en sus obras: «No sé si me gusta pensar en términos de estilo, porque creo que lo asocio a ciertas normas, parámetros que se van repitiendo, y en mi caso, si hay una imagen con ciertas características que se repite en los distintos trabajos tiene que ver con una forma de mirar y trabajar. Algo que sí es determinante en mi producción es el trabajo del natural, que quiere decir trabajar de forma directa con el motivo que estoy representando, o el tema. Necesito estar enfrente de lo que estoy dibujando».
«Hay un tema particular que me motiva, que es el retrato, el desnudo, la figura humana. Entonces, yo necesito trabajar con esa persona que quiero retratar, tenerla enfrente, entablar un diálogo desde la pintura y la escultura. Creo que esto sí tiene que ver con una tradición, una forma de trabajar que se relaciona con el arte europeo pero también con una tradición argentina. Pienso en mi propio maestro, que tenía una forma de trabajo similar, y la manera en que yo aprendí ciertas cuestiones de la plástica. No es la única forma en la que pude aprender pero es la que más me entusiasma», contó el artista.

Las obras de Manuel sin duda tienen una mirada particular sobre el cuerpo humano y el espacio, una forma de representación que busca comunicar algo en particular: «La plástica tiene un lenguaje muy simple y no sé si pretenden comunicar ideas complejas, sino más bien sensaciones simples, que tienen que ver con aquello que se está representando. Entonces, para mí, la idea es poder traducir a formas, espacios, colores, aquello que se percibe en el trabajo directo con el modelo. Si bien puede parecer obvio, es bastante difícil y tiene su faceta compleja, porque uno trata de trasladar no solo lo que está viendo de forma directa sino otras sensaciones: el peso, la dureza, la blandura, la presión de un hueso sobre un músculo, o el paso del tiempo».
«Algo que para mí fue bastante determinante para mi carrera fue cuando mi hermano (Juan) me regaló una historieta de Alberto Breccia, en el tiempo en que yo aún era chico e iba a clases de dibujo de historietas. Breccia tiene un tipo de imagen en la cual no se concentra tanto en contar una historia. A veces sacrifica la claridad del relato en pos de una búsqueda más plástica, con recursos del dibujo expresivo. Haber recibido esa historieta me abrió mucho la cabeza y me hizo interesarme más en otras cosas. Dejé ese taller y empecé a tomar clases de dibujo y pintura en general», cuenta Manuel sobre momentos importantes en su desarrollo artístico.


«Otro momento que recuerdo fue durante el taller con Viviana Errecalde. Ella me mostró a un artista austriaco, Egon Schiele, que me abrió un mundo y es uno de mis favoritos. También recuerdo el momento en que conocí a mi maestro Christian, en La Plata. Fui a su taller durante 8 años, muchas horas tres veces por semana. Aprendí mucho, más allá del taller, pudiendo escucharlo y ver su trabajo», agrega.
La muestra que se encuentra expuesta actualmente en la Casa del Neuquén, en Buenos Aires, comprende trabajos de dibujo, pintura y escultura que Manuel Jelen fue realizando entre el 2017 y el 2024. El tema que conecta las obras es la figura humana, el retrato y el desnudo. Todas siguen su forma de trabajo con modelo en vivo, que es ya el sello de su obra: «La mayoría de las obras fueron empezadas, abandonadas y retomadas muchas veces, con modelos que fueron gente cercana a mí, por una cuestión de facilidad de trabajo, ya que la producción se hizo entre La Plata, Buenos Aires y San Martín de los Andes».


«Esta posibilidad fue algo importante para mí, porque es un reconocimiento poder exponer en un lugar oficial, con la visibilidad que da el espacio, que cuenta con una importancia y pone en valor a la obra. Además, la Casa del Neuquén me brindó mucho apoyo en todo lo que conlleva montar la exposición. Eso me parece muy valioso. Se ocuparon del traslado de las obras, la difusión, el vernissage, la elaboración de un folleto y un banner, me trasladaron a mí y me trataron muy bien. Estoy muy agradecido. Uno como pintor está encerrado en su taller, invirtiendo mucho dinero en su trabajo sin esperar que se venda, y estas oportunidades brindan el reconocimiento a ese esfuerzo, que uno hace por vocación», concluyó Manuel Jelen.
Fotos: cortesía Manuel Jelen y RSM.



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