Volver a uno mismo y conectar con la propia naturaleza, una invitación diferente
De la mano de Luciana Sanz, llega a nuestra ciudad una propuesta diferente de conexión profunda con uno mismo y con la naturaleza. Se trata de sesiones de acompañamiento uno a uno para volver a la propia esencia. Estos encuentros “se focalizan en salir de la mente, en salir de ese “ruido” que todos conocemos y que muchas veces invade la cotidianidad, para conectar con la propia naturaleza y así, en ese estado de paz interior, tomar mejores decisiones, en plena libertad”. De esta manera, se abordan diferentes bloqueos en plena conexión interior para volver a uno mismo; es decir, para retornar a lo vivo, a lo esencial.

Luciana explica que “esto no es terapia; no es una lista de tareas para “ser mejor”; es un espacio de real encuentro, un momento íntimo y cuidado donde acompaño al consultante a mirar con profundidad aquello que hoy lo está bloqueando, desgastando o desconectando. Y lo hacemos desde un enfoque natural, sensible y respetuoso, sin forzar nada y sin apurar procesos”.


Las sesiones uno a uno se apoyan en cuatro pilares que guían cada encuentro. El primero es la presencia que supone habitar el aquí y ahora sin juicio para abrirse a escuchar lo que hay, para sentir, para estar. Los ritmos naturales son también pilares de cada sesión porque, enfocándose en ellos, se honra el propio tiempo y se llega a la comprensión de que todo proceso tiene sus estaciones, sin apuros. Del mismo modo, la conexión sensorial resulta imprescindible para volver al cuerpo, a los sentidos, al registro interno. Y la autenticidad se constituye como primordial ya que no existen técnicas ni personajes; sólo un espacio verdadero donde se puede ser sin esfuerzos.

Estos encuentros se pueden llevar a cabo de manera presencial, en San Martín de los Andes, o virtual, desde cualquier localidad, conectando con la naturaleza que está dentro de cada uno “porque lo que buscamos no está afuera”. Para quienes elijan los encuentros presenciales, la propuesta combina reuniones en consultorio con salidas a la naturaleza. Esta modalidad, tan innovadora como enriquecedora, permite aprovechar todo lo que el entorno natural tiene para mostrar. Cada caminata se convierte en una experiencia transformadora: una invitación a bajar el ritmo, a habitar el presente y a dejar que la naturaleza, con sus ciclos, su silencio y su espejo sutil, ayude al consultante a reconectar con lo más genuino del mundo interior.

Los turnos se pueden solicitar a través de Whatsapp: +54 9 114971-7843.
Para mayor información, Luciana Sanz invita a la comunidad a conocer su Instagram @semillar.ar y su web semillar.ar.
Luciana ofrece además otro tipo de encuentros individuales o grupales, cuando el clima es propicio. Se trata de los Baños de bosque que invitan a explorar el interior de cada consultante o de cada grupo abriéndose a descubrir una nueva versión de sí mismo mediante el silencio, la percepción y las pausas, bajando el ritmo y sintiéndose parte, no aparte, en común unión con la naturaleza.
El acompañamiento en los Baños de bosque, al igual que en las sesiones uno a uno, es personalizado y propicia un verdadero encuentro con la propia esencia, observando lo que sucede en el cuerpo desde otra perspectiva y reconectando con uno mismo a un ritmo personal y único.
Luciana Sanz nació en Río Gallegos, al sur del sur. Siempre se sintió unida profundamente a la naturaleza. Construyó diversos e interesantes caminos de autoconocimiento en la búsqueda de su verdadera esencia, habilitándose a sentir, a ser, a latir en sincronía con el bosque, a habitarse sin tantas exigencias. Se formó como coach de Baños de bosque para unir lo que más le resonaba: el acompañamiento y la naturaleza. También la marcaron profundamente la técnica de dejar ir , de David R. Hawkins, y un curso de milagros que la ayudaron a mirar su propios personajes con más compasión. Hoy, acompaña a personas que, como ella, alguna vez se sintieron perdidas, exigidas o muy en la mente. Lo hace combinando todo lo que vivió con lo que estudió y con una mirada amorosa y natural del proceso; no desde un lugar de respuestas, sino desde la experiencia real de haber cambiado ese camino y de saber con certeza que volver a lo esencial es posible.


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