Juicio La Escuelita: conmovedores testimonios y el recuerdo de la represión en San Martín de los Andes

Las primeras declaraciones del noveno tramo del juicio por los crímenes cometidos durante la última dictadura militar en el Alto Valle y la cordillera neuquina dejaron momentos de fuerte conmoción en la sala de audiencias.

Foto: Cecilia Maletti

Los relatos de mujeres que sobrevivieron a la represión reconstruyeron las torturas, los secuestros y el funcionamiento del terrorismo de Estado en la región, con un capítulo especialmente impactante sobre lo ocurrido en San Martín de los Andes.

El proceso judicial investiga delitos cometidos contra 16 víctimas y cuenta con ocho acusados.

En la audiencia inicial seis de ellos siguieron el debate a través de pantallas, mientras que uno tuvo problemas de conexión y en otro caso se analiza una posible situación de insania. Además, cuatro de las víctimas —dos mujeres y dos hombres— continúan desaparecidas.

El testimonio de Matilde Segura
La primera en declarar fue Matilde Segura, quien actualmente vive en Bahía Blanca. Fue secuestrada el 26 de diciembre de 1976 y trasladada al centro clandestino de detención conocido como La Escuelita.

Con 24 años, había viajado desde La Plata para pasar las fiestas en una chacra familiar en Plottier, cuando fue detenida junto a su amiga María Esther Sepúlveda. Durante su cautiverio sufrió torturas con picana eléctrica.

Segura contó que recién en 2002 pudo revelar a su familia que había sido víctima de la dictadura. “Es para que no te reproduzcas”, le decían los torturadores cada vez que le aplicaban descargas eléctricas.

Su historia también se remonta a 1975, cuando se desempeñaba en la Universidad Nacional del Comahue. Allí, integrantes de la organización parapolicial Triple A presionaron para que incorporara en la nómina salarial a personal vinculado al rector interventor Dionisio Remus Tetu. Al negarse, fue violentamente agredida por el policía de inteligencia José Luis Cáceres.

La represión en San Martín de los Andes

Otro de los momentos más fuertes de la audiencia fue el testimonio de G. V., quien relató cómo operaban las fuerzas de seguridad en la cordillera neuquina, especialmente en San Martín de los Andes y Junín de los Andes.

V. había terminado sus estudios de Psicología en la Universidad de Buenos Aires en 1977 y trabajaba ad honorem en el hospital de San Martín cuando, al regresar a la casa que alquilaba, encontró todo revuelto. Buscó explicaciones en el destacamento de Gendarmería local, pero allí mismo fue detenida.

La mujer relató que fue esposada y trasladada en un jeep hasta Junín de los Andes, donde permaneció una semana bajo custodia y sometida a interrogatorios.

“Pensé que me iban a matar”, recordó. Durante los interrogatorios, vendada, podía distinguir las botas militares de quienes la custodiaban.

Tras su liberación quedó profundamente afectada. “Estaba traumatizada y paranoica”, describió. Aunque había elegido la localidad cordillerana para vivir, no pudo regresar a San Martín de los Andes hasta 1983, cuando volvió junto a su esposo para radicarse definitivamente.

Un proceso que reconstruye la memoria

El juicio continuará con nuevos testimonios en las próximas audiencias. Tres mujeres que también estuvieron detenidas ilegalmente en dependencias de Gendarmería o que conocieron la situación de cautiverio de Vicente declararán el martes 17 de marzo.

Las primeras jornadas del debate dejaron en claro que, además de reconstruir lo ocurrido en el Alto Valle, el proceso judicial también busca visibilizar cómo funcionó el aparato represivo en la cordillera neuquina, incluyendo los operativos y detenciones ilegales que marcaron a la comunidad de San Martín de los Andes durante la última dictadura.

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