Verónica Arias: "Ruego que no llueva hasta poder restaurar la pared"
Durante la recorrida con el Secretario de Juntas Vecinales (ver nota), Alejandro Gallardo, RSM visitó la casa de Verónica Arias Oyarce en el barrio Julio Obeid atestiguando los efectos la fuerza de la naturaleza y los problemas que esta le trajo.
RSM: Vemos tu casa y no salimos del asombro ¿Quiénes viven aquí?
VA: Vivo yo con dos de mis hijos, uno de 17 y otro de 11, y mi otro hijo vive en la parte de atrás de la vivienda con su señora y su bebé.
RSM:¿Vos estabas en la casa cuando sucedió este destrozo?
VA: No, yo estaba trabajando, fue como a las 18:50 del viernes más o menos, cuando cayó el agua. Estaban mis dos hijos solos en la casa. Gracias a Dios, sólo fueron materiales las pérdidas, porque mi hijo volvía de comprar pan y entró por la parte trasera de la casa, y al apoyar las compras sobre la mesa, cedió una de las paredes laterales de mi casa y entró muchísimo barro, piedras y la raíz gigante que ustedes pudieron ver, que terminó doblándome hasta el techo de la casa.
RSM: ¿Se te llenó la casa de agua y lodo?
VA: Si. El baño era un solo barreal. Lo que ruego es que no llueva hasta poder restaurar parte de la pared rota y sacar todo lo que me quedó adentro.
RSM: ¿Les hace falta algo con lo que se los pueda ayudar?
VA: La municipalidad va a poner un volquete para sacar todo el barro y ramas que me entraron. Mis hijos y yo haremos la limpieza, así que si quieren colaborar, necesitaría mano de obra para poder limpiar todo, porque si llega a llover otra vez, tengo miedo que me lleve la casa. Si hasta se ve como inclinada.
RSM: ¿En la planta alta te entró agua?
VA: No, por suerte no. Sólo que semejante raiz y la caída del terreno hizo que me doblen el techo y las chapas.
RSM: ¿Es la primera vez que sufren por las lluvias esto?
VA: Si, hace 27 años que vivimos acá y la verdad es que si. Antes la cascada que había pasaba frente a mi casa y otra más atrás, pero con las construcciones que fueron haciendo, la entubaron y desviaron el curso del arroyo y hoy vemos las consecuencias. Igual siempre hay vertientes de agua, pero nunca con la fuerza que trajo esta vez.



