La tierra como mercancía 2: "La ocupación del suelo urbano"

Por Tili Solanas

El 8 de Agosto RSM publicó un articulo que titulé «La tierra como mercanía 1: Los riesgos geológicos«.

En él la reflexión se basó sobre la inhabitabilidad de los lugares en donde se instala la gente que carece de medios económicos para acceder a la tierra urbana, desde que hay que comprarla.
La reflexión de hoy, con este subtítulo «LA OCUPACION DEL SUELO URBANO», pretende brindar otra mirada sobre las consecuencias de los cambios en nuestra ciudad desde que la tierra urbana se ha convertido en una mercancía, por cierto de mucho valor.
¿Porqué de mucho valor?
En poblaciones crecientes, el valor de la tierra urbanizada lo da la escasez.
Existe gran demanda de las tierras que cuentan con todas las redes de infraestructura y cercanas al Casco Céntrico, lugar en donde se ofrecen la mayoría de los bienes y se prestan todos los servicios existentes en estos momentos: salud, educación, seguridad, comercio, administración e inclusive servicios culturales. Además de contar con la posibilidad de prescindir del auto o transporte público.
El resultado de dicha ecuación es el de una ocupación del suelo que se aleja bastante a la fantasía de vivir en mayor contacto con la naturaleza, principio que atesoramos muchos de quienes elegimos este lugar de residencia.
La ciudad «empresa», aprovecha esa gran demanda y proyecta edificios priorizando la rentabilidad, presionando al estado y al suelo para obtener el mayor rendimiento económico posible, ascendiendo el valor del m2 de tierra como efecto rebote.
Dado que una imagen vale mas que mil palabras, las fotos aquí aportadas muestran algunos resultados edilicios construidos con anterioridad a la aplicación de la Ordenanza Urbana de fines del 96. A partir de la misma, esta situación tendió a corregirse mediante los nuevos índices aplicados con respecto a altura máxima, densidad, retiros, etc.
De todas formas la especulación inmobiliaria sobre el Casco Céntrico continuó, continua y continuará siendo muy fuerte, agregándose en la ultima década dos fenómenos:
– Uno ya muy notorio en los «Barrios de la Vega Central» en donde los lotes antes destinados a vivienda unifamiliar, con holgados espacios libres, son en la actualidad objeto del desarrollo inmobiliario, dando por resultado lo mismo que antes sucedió en el Casco Céntrico: el incremento del costo del m2 y una máxima ocupación del suelo.
– Otro, que aún estamos por ver sus consecuencias ambientales, mallin mediante, que consiste en haber presionado al poder político para que convalide el cambio de clasificación urbana de las tierras de la Vega Plana, a fin de poder ser incorporadas al mercado inmobiliario.
Bien. Ante esta realidad, ¿Qué propuestas existen?
Hay muchas propuestas. Lo que nos pasa a nosotros ha sucedido y sucede en todas las ciudades que crecen, que cambian. En definitiva, todas aquellas que tienen una vida interesante y apetecible de poblar.
No hay una única receta. Cada ciudad, dada su identidad, sus características naturales, su implantación, su sustentabilidad ambiental, social y económica, o sea su HABITAT, recorre un camino diferente para encontrar el equilibrio de tensiones de su desarrollo y crecimiento.
Con la participación de la comunidad organizada en sus Juntas Vecinales, Instituciones intermedias, Partidos Políticos, cámaras empresarias y de organizaciones libres del pueblo se podrá debatir la ciudad deseable.
Por mi parte, en sucesivas entregas trataré de aportar algunas ideas que ¡ojalá sirvan para el debate!
Arq. Stella- Tili- Solanas

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