"Paaa vení por favor, entraron a robar".
La Pampa – Cuando Marcelo recibió el primer mensaje de WhatsApp de su hija, pensó que ella no hablaba en serio. Eran las 9.12 y la adolescente de 15 años le pedía por favor que regresara a casa. Fue entonces cuando el hombre se preocupó y consideró que no había sido una buena idea dejar que las nenas faltaran al colegio. «Papaa», «Vení x favor», «Entraron a robar», «Pa, tengo miedo», «Llamá a la policía», decían los primeros mensajes.
Marcelo, que es docente y trabaja en la EPET, salió disparado como un rayo a bordo de su motocicleta cuando su hija mencionó a la policía. Mientras aceleraba por las calles de la Villa Santillán, le avisaba a la Seccional Sexta que fueran hasta su casa, que algo raro pasaba. Siguieron llegando mensajes: «Estamos en silencio», «No sabe que estamos despiertas», «Tiene un cuchillo», «no hagas ruido cuando entres».
Entre el primer mensaje y el último, que decía «apurate» pasaron solo ocho minutos, el lapso en el que Marcelo recorrió las más de veinte cuadras que separan la EPET de su casa y los policías acudieron hasta el domicilio donde pedían ayuda. «Cuando llegué la policía tenía reducido al pibe en una de las habitaciones. Se había escondido en un placard y tenía un cuchillo que había sacado de un cajón de la cocina», dijo el damnificado al periódico LA ARENA.
Después de haber reducido al joven -que tiene 20 años y una condena por un robo calificado- los policías descubrieron que para ingresar a la vivienda había forzado una ventana que da al frente. «Mi hija escuchó el ruido de la ventana y se despertó. Cuando vio salir al pibe para la cocina, aprovechó para cambiarse de habitación y acostarse con su hermana -que tiene nueve años-. Luego se metió en la cama y no despertó a la chiquita para que no se preocupara. Ya en el cuarto, se tapó hasta la cabeza y comenzó a mandarme mensajes. En un momento el muchacho prendió la luz y las vio dormidas. Después la apagó y se fue hasta el comedor. Ahí agarró una mochila de mis nenas para cargarla con las cosas que pretendía llevarse. Desistió del robo cuando escuchó los móviles policiales y se escondió adentro de un placard», agregó el padre. Y concluyó: «Nunca me había pasado una cosa así. Este es un barrio re tranquilo. Por suerte mi nena no entró en pánico y pudo avisarme lo que estaba ocurriendo».
El martes 17 de marzo, el joven que fue aprehendido en la casa de Marcelo había sido condenado en un juicio abreviado a la pena a dos años de prisión en suspenso, por haberse robado una moto. El hecho ocurrió el 23 de febrero pasado, cuando el acusado sustrajo una Honda Wave luego de cortarle los cables al tambor de encendido. El rodado estaba estacionado en la vía pública, frente a una vivienda de la calle Tierno, casi Schmidt. Pese a que intentó darse a la fuga, la policía lo capturó a unas cuadras del lugar. Este antecedente complica su actual situación judicial.
Nota publicada en LaArena.com.ar



