Pedido desesperado de una víctima de violencia de género

Buenos Aires – Karina Abregú fue atacada por su ex en 2013 y quedó con el 55% de su cuerpo quemado. Se quedó sin trabajo mientras estaba internada y realiza un urgente reclamo para pagar los medicamentos que necesita para curarse.

Fue el 1 de enero del año 2013 cuando su marido Gustavo Javier Albornoz se puso violento con su mujer, como tantas veces ya había pasado. La golpeó a Karina hasta casi matarla, incluso lo intentó rociándola con alcohol y la prendió fuego. En un acto reflejo que le salvó la vida, Karina se tiró a la pileta pelopincho que tenían en el patio y eso le salvó la vida.

Los problemas vinieron después, ya que pasó 5 meses internada debido a las quemaduras, y en ese interín fue despedida de su trabajo. A raíz de eso se quedó sin obra social, y la clínica donde estaba siendo atendida la expulsó. Hoy no tiene acceso a los medicamentos necesarios para sobrellevar el dolor además de que necesita urgente una nueva intervención quirúrgica.

«La están dejando morir», escribió Carolina en una cuenta de Facebook que armó para pedir justicia por su hermana.

«En el Consejo Nacional de las Mujeres nos ofrecieron una máquina de coser para generar alguna actividad laboral, pero ella no puede hacer mucho, porque sigue con las operaciones. Si me preguntan qué necesita Kari, les digo que con urgencia los medicamentos, y ayuda económica, algún subsidio, o al menos alimentos, artículos de limpieza, algo que le sirva», agregó.

Es por eso que mientras comenzaron todas las vías legales para pedir intervención al Estado y la Justicia, la familia difundió los datos bancarios para quien pueda realizar los aportes solidarios.»Banco ICBC (ex Standard Bank), Caja de ahorro en pesos cuenta 0923/01102729/94, DNI 24-075549, Cuil 27-24075549-7, CBU 0150923001000102729947″.

Karina necesita cotidianamente específicamente los medicamentos «Tramadol» y «Escitalopran».

«La realidad es que no tiene ayuda. Y ella es una sobreviviente de la violencia de género. La pelea por ella, por sus hijos. Yo soy docente, tengo que trabajar para que podamos tratar de comer todos los días. Le piden papeles, documentos, trámites y apenas se puede movilizar. Valoramos que llamen, se solidaricen, pero las víctimas y sus familias necesitan ayuda de verdad, concreta y urgente», dijo Carolina.

Karina hoy está en la cama, sin poder moverse. Su situación se va deteriorando cada vez más. » a este ritmo su deterioro se acelera, no sólo físico, también psicológico, por lo que necesitamos ayuda urgente», agregó su hermana.