La denuncia como discriminación
La llegada de las redes sociales (Facebook, twiter, etc) ha revolucionado la comunicación entre las personas. El cambio cruzó todos los ámbitos de nuestra vida social, la relación (y en cierto punto la elección) de nuestros amigos y familiares entrañables, el consumo de bienes y servicios, el trabajo, la elección de unas vacaciones o la desesperada búsqueda de una vivienda para alquilar.
La explicación de este fenómeno requiere de muchos artículos para poder comprenderlo. Este nuevo mundo virtual, también ha modificado las formas de reclamar por nuestros derechos y hacerlos valer…
Por múltiples motivos, tales como la falta de medios informativos de expresión, las redes sociales también se han constituido en canales para denunciar situaciones fragantes e incomodas para algunos.
Partiendo de ello, en San Martín de los Andes, como en miles de pueblos del interior con pocos medios de comunicación existen grupos de “Denuncias” en las redes sociales, en especial en Facebook.
Estas redes, que cuentan con un invisible “administrador”, tiene por objeto el acto de “denunciar”, sin más que otra consigna.
Por ende, al no existir delimitación ni instrucción alguna acerca del objeto a denunciar, cualquier usuario de estas redes sociales, tiene acceso al grupo denunciador y tiene la libertad de denunciar cualquier acto que considere denunciable (¿a quién?).
Los temas de discusión que involucran la participaciónón de vecinos y vecinas de nuestra localidad (personas de carne y hueso) son bastos. Entre ellos están las discusiones acerca de elecciones de medidas políticas y económicas, quejas sobre el funcionamiento de servicios públicos, cuestionamientos a la actuación de los poderes del Estado y la prevención de posibles delitos o situaciones no queridas.
NO DEL TODO BIEN
Hasta aquí todo bien, podríamos decir que estos grupos de redes sociales amplían y complementan el derecho a expresarse consagrado en nuestra Constitución Nacional.
Es más la Ley 26032 expresa que “la búsqueda, recepción y difusión de información e ideas de toda índole a través del servicio de Internet se considera comprendida dentro de la garantía constitucional que ampara la libertad de expresión”
Las redes permiten crear contenido ilimitado por usuarios que pueden ser anónimos, toda vez que resulta muy fácil registrase con cualquier identidad. El sistema no requiere acreditar identidad en términos legales, solo basta proporcionar una casilla de mail o número de celular. Siendo estos dos últimos datos creados sin acreditar identidad también (es decir no es exigible el D.N.I.)
Y si le sumamos que los buscadores de internet posibilitan la enorme difusión del contenido que las redes crean, existen dos consecuencias hoy en día: el Cyberbullying y la Discriminación.
El primero, también llamado ciberacoso es el uso de los servicios existentes en Internet con la intención de difamar, amenazar, degradar, agredir, intimidar o amedrentar a una persona. En EE.UU., donde el problema del cyberacoso ya había tomado notoriedad en 2002 con el caso de David Knight —un joven al que le fabricaron una página dedicada a denigrarlo, que podía encontrarse por medio del buscador del sitio Yahoo!. (http://www.dab.com.ar/articles/139/la-responsabilidad-de-las-redes-sociales-en-intern.aspx)
En cuanto a la Discriminación, hace tiempo que los grupos de fanáticos del odio afloran como maleza en la Web 2.0. Así lo denuncia la Fundación Simon Wiesenthal, que calcula hay 10.000 sitios web que promueven el odio y el racismo, cuyo principal exponente es Facebook…(«Odio a Las Religiones», «Odio a los chinos», «I Hate Emo», «Yo también mataría a un villero si me dicen que nadie se entera», «Para que los bolivianos se vuelvan a su país» .
EL CASO DE BARILOCHE
En nuestra vecina ciudad de S.C. de Bariloche, durante el año 2014 el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), recibió cientos de denuncias sobre el contenido xenófobo que recibía de un grupo de “denuncias” del facebook de dicha localidad (alentaba la discriminación y xenofobia hacia migrantes latinoamericanos, pueblos originarios y determinados barrios de la ciudad).
Ante la pasividad de Facebook ante decenas de reclamos, el INADI (delegación cerrada este año) tomó la iniciativa e impulso los mecanismos para suprimir dichos contenidos ante la empresa. Es decir, recién cuando el organismo público decidió tomar la iniciativa Facebook suprimió el contenido discriminatorio.
RESPONSABILIDADES “COMPARTIDAS” DE FACEBOOK
Previo a la confirmación de la creación de un grupo social, Facebook, indica que el administrador (creador) acepte las milimétricas condiciones para la creación.
En la letrita de las condiciones, aparece una cláusula de responsabilidad, que en forma amigable (al llamarse ellos “nosotros”) dice:
“Si alguien interpone una demanda contra nosotros relacionada con tus acciones, tu contenido o tu información en Facebook, nos indemnizarás y nos librarás de la responsabilidad por todos los posibles daños, pérdidas y gastos de cualquier tipo (incluidos los costos y honorarios judiciales razonables) relacionados con dicha demanda. Aunque proporcionamos normas para la conducta de los usuarios, no controlamos ni dirigimos sus acciones en Facebook y no somos responsables del contenido o de la información que los usuarios transmitan o compartan en Facebook. No somos responsables de ningún contenido que se considere ofensivo, inapropiado, obsceno, ilegal o inaceptable que puedas encontrar en Facebook. No somos responsables de la conducta de ningún usuario de Facebook, tanto dentro como fuera de Facebook.” (Art. 15 inc. 2 del Reglamento de Facebook, https://www.facebook.com/legal/terms/update)
Como bien lo aclaran ellos, no son “responsables de ningún contenido que se considere ofensivo, inapropiado, obsceno, ilegal o inaceptable que puedas encontrar en Facebook”.
Pregunta: ¿ellos no se benefician con la publicación del contenido? (existirá algún justiciable que se anime a responsabilizar a Facebook solidariamente como ocurrió con “mercadolibre”, ver nota: Ante incumplimientos en la compra de bienes y servicios de ventas por Internet ¿quién debe responder?
Por otro lado Facebook dice: “Podemos retirar cualquier contenido o información que publiques en Facebook si consideramos que infringe esta Declaración o nuestras políticas”, (art. 5, Protección de los derechos de otras personas del reglamento de Facebook).
De esta manera el sitio puede eliminar cualquier contenido que “pueda” lesionar derechos de terceros. Ahora bien, y es harto conocido los casos en que la página eliminó fotografías de madres amamantando a bebes recién nacidos, pero nada hace respecto a las adjetivaciones e insultos xenófobos de usuarios (ver: Facebook censura la foto de una madre que amamanta a su hijo).
LA DISCRIMINACIÓN ENTRE NOSOTROS


(http://www.inadi.gob.ar/mapa-discriminacion/documentos/mapa-neuquen.pdf)
La problemática con estos grupos de Facebook, son apenas un reflejo de lo que ocurre con la discriminación en nuestra sociedad.
Haciendo un ejercicio ético, podríamos intentar ponernos en el lugar de los discriminados, de acuerdo a los ejemplos extraídos de los cuadros estadísticos: joven, adulto mayor, habitante de pueblo originario, extranjero latinoamericano, seguramente sentiríamos impotencia y hasta irritación por ser tan mal ponderado por otros. Ahora, ¿por quienes? Y este es el lado oculto e inasible de la cuestión.
Recordamos con que dedicación pensamos un nombre para un hijo, que relaciones establecemos, es evidente que en nuestra cultura, el nombre es índice de identidad. No es que todos los Carlos sean iguales, pero uno sabe de qué Carlos se está hablando.
Esto que pareciese tomar un atajo en el camino discursivo, no intenta borrar el asunto de la discriminación, expresada en las redes sociales. La distancia creada por el desconocimiento personal del sujeto al cual nos referimos, un genérico, hace que no solo seamos autores anónimos sino que nuestros destinatarios también sean anónimos. Recordemos el origen etimológico de la palabra anónimo (sin nombre). Además las opiniones vertidas en las redes se caracterizan por carecer de argumentación y a las cuales algunos se suman a estas afirmaciónes de nadie, sin expresar fundamento alguno. Son como saetas lanzadas al aire que con facilismo desean alimentar un tsunami de odio.
Ahora bien, cada modalidad de relación social es expresión del tipo de sociedad en la que deseamos vivir. Es decir, la causa no es FACEBOOK, SOMOS NOSOTROS.
Dr. Ignacio Baeza
i.baeza@estudiobaeza.com.ar



