La película de los escándalos en el INCAA

El martes 11 de abril en el programa “Animales Sueltos” conducido por Fantino, se presentó un informe a cargo del periodista Feinman, que dio comienzo a la serie de idas y vueltas en relación al INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales).

En el informe se denunciaba irregularidades en la gestión de su Director Alejandro Cacetta, y el Rector del ENERC (Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica), Pablo Rovito.

El ENERC depende del INCAA, Instituto que tiene cinco sedes, una de las cuales, Patagonia Norte, está ubicada en nuestra ciudad.

Las denuncias consistían en sospechosos actos administrativos, que incluían compras a valores injustificados y distintas irregularidades en gastos de publicidad y otras erogaciones.

Alejandro Cacetta fue nombrado al frente del INCAA por parte del actual Gobierno Nacional, mientras que Rovito preside el ENERC por concurso público, desde agosto de 2011.

Cacetta había sido cuestionado en su nombramiento, por presuntas incompatibilidades con la función pública, por su pertenencia, como Gerente de negocios y finanzas del Patagonik Group, de la industria del cine, cuyos accionistas son Disney, Artear (Grupo Clarín) y Cinecolor.

Al día siguiente del programa, el ministro de Cultura de Nación, Pablo Avelluto, echó a Cacetta y pidió a la oficialista oficina Anticorrupción (OA) que le abra una investigación.

Enseguida la oficina Anticorrupción declaró en Telam que: «el equipo de Avelluto venía relevando en los últimos días algunos actos administrativos y haciendo consultas sobre los pasos a seguir«. 

Y continuó: «Las sospechas son por inconsistencias en los gastos que no tendrían justificación por el concepto por el que se hicieron, y también gastos grandes en relación a publicidad que podrían ser irregulares, además de erogaciones que aparecen desdobladas«, aunque aclararon que «todo es a verificar».

No sorprende que en forma inmediata el cineasta Juan José Campanella, activo oficialista del último tiempo, finalizara un tuit, donde defiende a Cacetta, diciendo: “Horrible y torpe opereta”.

Todo sonaba a una filtración a los medios, y una embestida planeada, dentro de una interna del gobierno.

Sin embargo, los reflejos del sector de la cultura, reaccionaron en forma inmediata, sospechando que una vez más, se venían más ajustes y esta vez le tocaba al cine nacional.

Reconocidas figuras del espectáculo viralizaron un spot, realizado por la Asociación de Directores de Cine (PCI), con texto de Luis Puenzo, repudiando el alejamiento de Cacetta y alertaron por el futuro de la producción audiovisual.

Participaron del video entre otros: Natalia Oreiro, Dolores Fonzi, Graciela Borges, Griselda Siciliani, Guillermo Pfening, Horacio Fontova, Juan Minujin, Julieta Cardinali, Julieta Zylberberg, Leo Sbaraglia, Luciano Cáceres, Natalia Oreiro, Pablo Rago, Gustavo Santaolalla y Valentina Bassi.

Decían al finalizar: “Esto es un plan de negocios, están en juego  las instituciones de la ley del cine. Está en juego nuestro cine. Defendamos el cine argentino. No a la destrucción de la educación pública, de la cultura y del cine argentino. No a la destrucción de la ley del cine. No al vaciamiento del fondo de fomento cinematográfico.  No a la supresión del canon. No al atropello contra la educación audiovisual. No a la destrucción del cine argentino.

Estudiantes del ENERC, respaldaron también a Cacetta y llamaron a una asamblea abierta que terminó en una gran Asamblea Audiovisual, en el Cine Gaumont, sala central del espacio INCAA, de la Ciudad de Buenos Aires.

Claro que las sospechas de recortes y operación mediática recrudecieron con las declaraciones de la oficialista titular de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso, quién declaró que: «Lo que nosotros proponemos hacer es un análisis integral de todoy que: la OA trabajará en cómo transparentar al máximo el otorgamiento de subsidios, la evaluación y el control del destino de esos recursos públicos y quiénes están en el registro de aspirantes a obtener esos subsidios».

Después vinieron los despidos del plantel de gerentes, anunciado por el ministro Avelutto, so pretexto de su procedencia kirschnerista, lo que provocó mayor irritación, con la consiguiente renuncia del Rector concursado del ENERC, Rovito. Una verdadera caza de brujas, como lo señaló él mismo.

Rovito en su texto de renuncia (Click Aquí), dirigido al nuevo Director del INCAA, Haiek, anterior vice, dice entre otras cosas que: “No es mi intención dirimir aquí las denuncias de corrupción que esgrimieron dos pseudos periodistas, de escaso rango intelectual y nulo rigor profesional. Lo que me parece preocupante es la forma indecorosa en que se mancilló el buen nombre y honor del Sr. Alejandro Cacetta que era, hasta hace escasos días, el hombre que llevaba adelante las políticas públicas de fomento al cine y con quien usted compartió la gestión.

Para más adelante preguntarse: ¿Cómo podría entender que no se está haciendo uso de esta perversa desinformación, llevada adelante por canallas inescrupulosos, cuando usted y el Ministro de Cultura, que conocen la situación no dicen nada al respecto?”.

La película continuó con fuertes cruces, entre acusaciones y defensas donde participaron desde el presidente Macri, el senador Pino Solanas, hasta el polémico y rechazado ex ministro de cultura de CABA, y del Colón, Darío Lopérfido.

Ya el ministro, jefe de gabinete, Marcos Peña había salió a poner paños fríos.

En un mensaje en Facebook dijo: «Para nosotros la política cultural pública es una prioridad. Siempre lo fue. Valoramos lo que estuvo bien hecho e innovamos en aquello que se puede hacer mejor. Pero también tenemos un compromiso de transparentar aquellos lugares donde se usaron fondos públicos para intereses particulares«.

Texto que se apuró en titular: “Sí al fomento al cine nacional, sí a la transparencia”.

Lo que no impidió que se precipitara la renuncia del Rector del ENERC, Pablo Rovito.

Quedó en toda esta última semana los debates radiales y televisivos, que intentaron homogenizar un discurso donde se intentó hacer prevalecer que aquí no pasó nada. Que sólo se trató de un malentendido, producto de las “buenas intenciones”. Y de las “malas y desmedidas reacciones e interpretaciones”.

Nos intentaron explicar que fue sólo una película de ficción.

Pero es que en este caso, cualquier parecido con la realidad, no es casualidad.

Se trata seguramente, una vez más, de los desesperados y grotescos intentos de bajar el gasto público, a cualquier costo, para demostrar a quienes supuestamente van a invertir en nuestro país, el plan “verdadero” de gobierno.

Y se cometen torpezas, como la del intento de baja en el aumento de las jubilaciones, debido a “correcciones matemáticas” y no se miden consecuencias.

Es la desesperación por no poder controlar el déficit ni la inflación.

Una vez más hubo buenos reflejos, esta vez en la comunidad cultural. Se estaba seguro que no era por las dudas.

Se impidió el avance de los recortes. Por ahora.

Y de aquellas políticas, que no cuentan con consensos en la mayoría de la sociedad, que apuntan al vaciamiento de tantos programas y de lo nuestro.

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