1º de mayo: Día del trabajo o del trabajador

El origen histórico que dio lugar a la conmemoración, es conocido por todos. Vale recordarlo una vez más.

El 1º de mayo de 1886, trabajadores de Estados Unidos convocaron a una huelga, para que se cumplieran sus conquistas laborales, en relación a la jornada laboral de ocho horas. La que se habían logrado, luego de intensas luchas, a través de la organización laboral Noble Order of the Knights of Labor (Noble Orden de los Caballeros del Trabajo).

No todas las patronales acataban la denominada Ley Ingersoll, que con anterioridad en el año 1868, había promulgado el presidente Andrew Johnson respecto del límite de las jornadas laborales abusivas.

Las luchas eran duras, también allí, la prensa en general, se manifestaba en contra de los movimientos sindicales que luchaban a favor del cumplimiento de la ley, calificando a estas movilizaciones de “indignante e irrespetuoso” de “delirio de lunáticos poco patriotas”, o que era “lo mismo que pedir que se pague un salario sin cumplir ninguna hora de trabajo”.

Días después, con el recrudecimiento de las huelgas y de la mano de otros conflictos laborales, en las puertas de la fábrica Mc. Cormik de la ciudad de Chicago, se manifestaron sus trabajadores, los que fueron brutalmente reprimidos por la policía, que disparó sobre ellos. Se produjeron numerosas víctimas fatales, las que se repitieron en otras movilizaciones en los días sucesivos.

El día 4 de mayo, en el medio de una manifestación, estalló una bomba contra las fuerzas policiales, en un confuso episodio, donde murieron varios de ellos.

Nunca se identificó al agresor, incluso se sospechó de una provocación de parte de la patronal.

Esto justificó una mayor represión, que llevó a contarse en 80 obreros fallecidos y doscientos heridos.

También justificó el arresto de 31 dirigentes sindicales, de los cuales ocho fueron condenados.

Servía para amedrentar a los trabajadores en general y sofocar sus conquistas y movilizaciones.

En un absoluto e irregular proceso judicial, sin pruebas y rápidamente, cinco de ellos fueron condenados a muerte, de los cuales cuatro resultaron horcados y uno se suicidó antes de la ejecución. Los otros tres fueron a la cárcel.

En el año 1889 el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, en París, establece la jornada del 1º de mayo como de lucha reivindicativa y de homenaje a los Mártires de Chicago.

Es de destacar que ni en los Estados Unidos, Canadá, como en algunos otros países, no se conmemora éste día, y en cambio se lo hace el 1º de setiembre, como el día del trabajo. No es casual.

Esto zanja a las claras el carácter de por qué no debe llamarse día del trabajo y sí el día del trabajador.

Muchos almanaques suelen trocarlo, con intención o no. Pero detrás de esta discusión se encuentra la verdad del origen de ésta conmemoración. Son los hechos que condujeron a su denominación, los homenajes y las reivindicaciones. No hay dudas.

Es al mismo tiempo, que en el cambio “inocente” de la palabra, lleva a una toma de posición: la que reivindica las luchas y conquistas sociales, mejorando las condiciones  y derechos del trabajador; contra el pretendido maquillaje del festejo de la cultura del trabajo en general, que desdibuja el rol y la dinámica social del trabajador.

Desde el año 1890 se lo conmemora en nuestro país.

Desde entonces muchos fueron los avances y retrocesos del movimiento obrero en estas latitudes, con sus protagonistas y sus mártires, con el pueblo trabajador.

Cabe hoy incluso consagrar desde el artículo 14 bis de la Constitución Nacional, que dice: “El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor, jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial.

Queda garantizado a los gremios: concertar convenios colectivos de trabajo; recurrir a la conciliación y al arbitraje; el derecho de huelga. Los representantes gremiales gozarán de las garantías necesarias para el cumplimiento de su gestión sindical y las relacionadas con la estabilidad de su empleo.

El Estado otorgará los beneficios de la seguridad social, que tendrá carácter de integral e irrenunciable. En especial, la ley establecerá: el seguro social obligatorio, que estará a cargo de entidades nacionales o provinciales con autonomía financiera y económica, administradas por los interesados con participación del Estado, sin que pueda existir superposición de aportes; jubilaciones y pensiones móviles; la protección integral de la familia; la defensa del bien de familia; la compensación económica familiar y el acceso a una vivienda digna.”

Hay que releerlo, y hacerlo cumplir.

Hoy el 1º de mayo en la argentina, encuentra al movimiento obrero al frente de un intenso debate interno.

Por la forma de enfrentar los ajustes de un nuevo modelo neoliberal, con características singulares, propio de la época, y el contexto internacional.

Esto alimenta sus divisiones, pero también las oportunidades de unidad.

Este año sus organizaciones se encontrarán: la CGT con un acto en el estadio de Obras Sanitarias; las CTA en la Escuela Itinerante, frente al Congreso Nacional; el Frente de Izquierda convocando a un acto en la Plaza de Mayo; cada una desarrollando a su entender, la defensa de los trabajadores.

Como ocurrirá así en cada ciudad del país, replicando lo que sucede en la vidriera nacional.

No sólo ocurrirá a lo largo y ancho del país, sucederá en otros lugares, como en la región, en especial Brasil.

Allí acaba de comenzar, luego de la importantísima huelga general del 28 de abril, una fuerte resistencia a las políticas de reformas laborales y sociales que pretende llevar adelante el gobierno.

También a su manera, conmemorando el 1º de mayo o no, están en alerta, los trabajadores de los países llamados desarrollados.

Temen por sus puestos de trabajo, desconfían de los nuevos modos de producción o modernización; escapan a la globalización; a las consecuencias de una sociedad, donde unos pocos, codiciados y cegados por el dinero,  concentran la riqueza, y se distribuye sin justicia ni equidad.

Más temprano que tarde atentarán contra sus intereses, como también lo hacen con el medio ambiente.

Un 1º de mayo recurrente, pero vigente año a año, en todas las realidades, en todos los lugares del planeta.

Para conmemorar necesariamente, el día del trabajador.

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