Nuevo escenario después del intenso andar docente
Esta semana se produjeron dos hechos relevantes que tienden a modificar el escenario gremial educativo. Por un lado el martes 16 de mayo, en una contundente marcha, se movilizaron los docentes universitarios, junto a estudiantes y científicos.
Lo hicieron desde el Congreso Nacional hasta el Ministerio de Educación. Más allá de la estimación de los organizadores, de unos 30.000 asistentes que participaron, los testimonios que se recogen, tanto individuales como de un amplio arco de Medios que lo cubrieron, coinciden que fue una marcha multitudinaria.
El punto destacable es en cambio, la unidad de la convocatoria, donde se contó con la unidad de las dos centrales universitarias (Conadu y Conadu Histórica), así también como Fedun y Fagdut (UTN), quienes al final ofrecieron una conferencia conjunta.
En la marcha participaron además, otras organizaciones docentes de Ctera, UDA y los docentes privados de Sadop. También tomaron la palabra los representantes de la Federación Universitaria Argentina, que agrupa a todos los centros de estudiantes del país.
Dijo Carlos De Feo, Secretario General de Conadu, al finalizar: “La universidad en su conjunto está enfrentando un ajuste que no solamente tiene que ver con los salarios de los docentes”, para luego agregar: “Nosotros tenemos que enfrentar esa política, tenemos que ser capaces de construir más unidad entre la comunidad universitaria para salir a la calle. Porque en la calle con el conjunto de los trabajadores está la solución a nuestras luchas. No hay forma de vencer este proyecto de universidad si no vencemos este proyecto de país, que pretende que retrocedamos a la economía pastoril de 1870, donde unos pocos tiraban manteca al techo mientras las grandes mayorías populares vivían en la miseria”.
La marcha cierra, la semana de paros y diversas acciones que llevaron adelante los docentes universitarios, luego de siete mesas paritarias, que no llegaron a ningún acuerdo. La brecha se extiende desde el gobierno, que sigue ofreciendo una recomposición salarial del 18% en tres cuotas más otro 2% por jerarquización; y los gremios que reclaman un 35%, la continuidad de los programas de capacitación y de los socioeducativos; mayor presupuesto para la universidad, la ciencia y la tecnología; más otros reclamos.
El otro movimiento protagónico en el escenario de la conflictividad docente, fue el acto electoral del gremio Bonaerense Suteba.
Por la envergadura de la cantidad de representados, por el protagonismo que tiene el conglomerado poblacional
Bonaerense y el impacto que produjo en los medios, la interna fue mirada con atención por los distintos sectores políticos.
El conflicto enfrenta a los distintos gremios, donde Suteba es uno de ellos, con el gobierno de la provincia de Buenos Aires, que encabeza la pieza más preciada del armado del gobierno nacional: la Gobernadora María Eugenia Vidal.
La resolución de la paritaria allí, es referente para las demás. Pero también se dilataba su resolución, con la expectativa de los resultados de la interna gremial, ya que éstos expresarían claramente la verdadera correlación de fuerzas, puestas en juego, acorde a la representatividad obtenida.
Lo cierto es que el Secretario General de Suteba, Roberto Baradel, sale fortalecido, luego de una feroz campaña en su contra, que encabezaron los medios, el gobierno y la lista opositora que amagó anticipadamente con denuncias de fraudes y manipulación de padrones.
La lista Celeste Violeta que encabeza Baradel se alzó con cerca del 75% de los votos, contra la lista opositora Multicolor representada por Romina Del Pla, que se llevó alrededor del 25%.
De unos noventa mil afiliados, en condiciones de votar, lo hicieron un 60%, lo que es considerado como de una inmensa participación.
En la conferencia de prensa, una vez reconocida la victoria, dijo Baradel: «Como desde hace 30 años, este Sindicato ha dado una nueva muestra de práctica y ejercicio de la Democracia sindical. En esta elección decidieron los Trabajadores de la Educación; no decidió la patronal ni ningún partido político. Es el resultado de mantener las convicciones, de tener Dignidad, de no agachar la cabeza y de seguir defendiendo los intereses de los Docentes y de la Escuela Pública, como lo hicimos siempre y como lo vamos a seguir haciendo mucho más fortalecidos«.
La gobernadora Vidal se pronunció al día siguiente, con la convicción que se abre inmediatamente una nueva etapa del antiguo frente de conflicto. Dijo: “Hay dirigentes que utilizaron este conflicto por intereses electorales y gremiales, de eso no tengo dudas” para luego adelantar: “Tenemos la responsabilidad de seguir trabajando. Voy a seguir convocando al diálogo. El diálogo para nosotros no se va a terminar hasta que nos pongamos de acuerdo”.
De la mano de la fuerza de las movilizaciones callejeras y las legitimidades representativas demostradas, el de hoy ya es otro escenario.
Ya no habrá lugar para campañas de desprestigio, para chicanas políticas, ni la distracción en la discusión, sobre qué modelo se pretende construir.
De cara a las elecciones de octubre se coló el conflicto docente, también allí es donde se contrastan las posturas políticas. Blanco sobre negro, las políticas educativas, declamadas como protagónicas por todos, y abandonadas en el devenir de la coyuntura política, deberán reflejar qué modelo prevalecerá.


