El pack del fútbol en la economía que viene

A pesar que ya está en marcha el negocio de la televisación del fútbol privado con las empresas Turner y Fox, el gobierno llegó a un acuerdo para que el abono de los $300 del pack se postergara a noviembre.

Claro que en nuestra localidad esto implica además hacerse del decodificador y abono para obtener la adhesión a la señal digital para la nueva grilla.

No es éste el único giro de las promesas de campaña, sobre que el fútbol seguiría siendo para todos.

Lo mismo ocurrirá con las tarifas, según lo declaró el propio ministro de energía y minería, Juan José Aranguren al finalizar su exposición ante 250 empresarios en el Consejo de las Américas, el pasado 24 de agosto: «Hacia fin de año se hará una revisión tarifaria (de los servicios de luz y gas) y todo va a depender de cuál sea el costo de la energía y el valor del tipo de cambio para definir cuál es la magnitud (de la actualización tarifaria)«.

Así también, entre otros, se suma el pedido que aquí hace la empresa de transporte Expreso los Andes para llevar el boleto a los $18.

Estos son ejemplos de algunos ajustes domésticos que se empezarán a sentir y anticipos de las consecuencias de la aplicación de un ajuste que se prepara en la economía en general.

La aplicación del ajuste se da por hecho, ya que descuentan que va resultar posible después de los resultados electorales que creen obtendrán en las elecciones de octubre.

De la misma manera se prepara para después, la discusión en el Congreso Nacional del presupuesto 2018, aunque ya se vienen anticipando algunos lineamientos para dejar tranquilos a los mercados.

Allí se define el verdadero plan de gobierno en el que propone reducir el déficit fiscal primario, ya que los ingresos fiscales crecerían un 19% y el gasto un 15,1 por lo que se anticipa el ajuste que vendrá.

De ésta forma la meta es reducir el déficit al 3,4% del PBI para 2018, sin contar los pagos de los intereses de la deuda pública, los que sí se incrementarían en un 27,6%.

Al mismo tiempo crecerán las importaciones por encima de las exportaciones (se estima para el 2021 tendrán un incremento del 46% contra el 27%).

Esto se traduce en menor trabajo, menor producción y al mismo tiempo mayor endeudamiento, lo que se pagará con el bolsillo y trabajo de todos, al tiempo que se lesiona la soberanía por la mayor dependencia externa.

En el adelanto dado a conocer del nuevo libro “La recaída neoliberal” del periodista económico Claudio Scaletta dice refiriéndose a las dos razones de la inviabilidad del modelo: “La primera, porque aún en caso de que a la actual administración “le vaya bien” en sus propios términos, el modelo puesto en marcha se caracteriza por no crear empleo suficiente. Esto es así porque se concentra en el desarrollo de sectores con ventajas comparativas estáticas, como agro y energía, y sectores ya establecidos y altamente concentrados de la industria, los que en conjunto no son lo suficientemente demandantes de mano de obra, es decir que el modelo no es sustentable socialmente porque deja fuera a una parte de la población. La segunda remite a que el nuevo régimen basa su funcionamiento –otra vez en la historia económica local– en la entrada de capitales, principalmente bajo la forma de endeudamiento externo, una toma de deuda que además no se produce en paralelo al desarrollo de sectores generadores de divisas para el repago. En consecuencia el modelo tampoco es sustentable financieramente en su frente externo”.

Una película que ya se vio y no termina bien.

Una parte importante de la población cree apostar a la alternancia, pero lo hace sin observar que esto ocurra con una continuidad de una política que debiera ser de Estado, en cuanto al desarrollo de la industria nacional, con inclusión social y defendiendo el empleo.

Parece que hasta que no llega a cada uno de los bolsillos y a nuestro propio empleo, nos sumergimos en ilusiones porque nos hablan con palabras difíciles que ocultan las más simples intenciones.

Ya lo decía Raúl Scalabrini Ortiz en su prólogo de «Política británica en el Río de la Plata» (1936):

«Estos asuntos de economía y finanzas son tan simples que están al alcance de cualquier niño. Sólo requieren saber sumar y restar. Cuando usted no entiende una cosa, pregunte hasta que la entienda. Si no la entiende es que están tratando de robarlo. Cuando usted entienda eso, ya habrá aprendido a defender la patria en el orden inmaterial de los conceptos económicos y financieros«.