El denunciante habla de complicidad de la empresa en la investigación sobre defraudación en el centro médico del cerro Chapelco

San Martín de los Andes – La causa que investiga la justicia sobre la defraudación a obras sociales en el Cerro Chapelco, anticipada por RSMA ha llevado a su denunciante, el Diego Fournier a exponer su situación en los medios nacionales, dejando al descubierto parte de la trama que investiga el fiscal Maximiliaano Bagnat.

En una nota publicada ayer en el diario La Nación, Fiurnier explica su historia de médico traumatólogo radicado en nuestra ciuad, y su trabajo como jefe médico del centro de atención médica de Cerro Chapelco hasta 2014. Allí se menciona el hecho de que después de tres años de haber dejado de prestar servicio su sello y su firma avalaron una facturación realizada el 2 de agosto por 4 mil pesos, que sirvió como prueba inicial en la investigación.

En la nota Fournier dice que recibió una llamada de uno de los jefes del complejo Chapelco que se comunicó, junto con el abogado y el médico laboral, para intentar «arreglar» la situación. «Hoy pienso que hay una complicidad por parte del Cerro», opinó el médico con respecto a esto.

El fiscal da cuenta de que hasta el momento están imputadas la responsable administrativa, Irene Bianchi, y la secretaria administrativa, Estefanía Cuccaro mientras que se trabaja en la hipótesis delictiva de «defraudación con un concurso aparente de delitos por falsificación de documentos públicos».

En la nota, Fournier explica que Irene Bianchi es la que se encarga de la facturación que después se presenta en contaduría, lo que depende de la dirección de Chapelco. Por su parte el fiscal indicó: «Nosotros creemos que la firma falsificada más el sello son los que permitieron al centro médico y a la empresa cobrar dinero en concepto de reintegro en servicios prestados a las obras sociales, sin los cuales nunca hubieran podido hacerse de ese dinero».

Según contó Fournier, se acercó también a la Fiscalización Sanitaria de la Provincia de Neuquén en donde le comunicaron que «hace un año y medio que el centro trabaja sin la habilitación correspondiente». Allí se enteró de que tampoco lo habían dado de baja como director médico, un trámite que tiene que hacer el empleador. «Les resultaba más cómodo seguir así que hacer una habilitación de nuevo», opinó Fournier.

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