Cuando lo público vulnera la intimidad

La sucesión de hechos a partir del abuso sexual ocurrido durante la toma del colegio Nacional Buenos Aires, puso al descubierto la torpeza, debilidad, y utilización política con que cada una de las partes, Organizaciones e Instituciones actuó.

No se tomaron las medidas adecuadas, ni se actuó en el momento oportuno, y se encaminaron los hechos a que indefectiblemente tomaran estado público de la peor manera, y con el peor perjuicio a la víctima.

El anuncio del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires sobre la reforma de la escuela secundaria, llamada “Secundaria del Futuro”, generó una dura reacción por parte de los diferentes actores de la comunidad educativa y sectores de la sociedad, que llevó a que unas treinta escuelas secundarias de la ciudad, fueran tomadas por los estudiantes, a través de sus centros, en señal de protesta y con el objetivo de visibilzar el conflicto.

En ese contexto, una alumna de 14 años del Nacional Buenos Aires fue abusada por otro alumno de 18 años.

El centro de Estudiantes del colegio que supo del hecho, tomó la decisión de no realizar la denuncia, ni comunicarlo a las autoridades del colegio con el objeto, según declaró en un comunicado que: “En ningún momento fue intención del CENBA ocultar esta información: lo que se hizo fue respetar los tiempos de la víctima para salir a hablar, sin exponerla a una situación de la que ella no quería ser parte.

Desde el primer momento el Centro de Estudiantes, a través de su Comisión de Géneros y Consejeros de Convivencia, se comprometió con la contención emocional de la estudiante.

Apenas se supo de la situación, se resguardó la integridad de la estudiante, hablando con el abusador para pedirle que no viniera más a la toma para no generar una situación incómoda para ella. Además, al día siguiente de lo sucedido empezamos a redactar un Protocolo contra la Violencia de Género para el colegio”.

Sin embargo la menor publicó con posterioridad en un grupo cerrado de Facebook la situación vivida: “lo que me pasó es bastante feo. Sufrí abuso sexual el jueves 8 por parte de un compañero del colegio…..”. Siguió con diferentes reflexiones, expresó sus sentimientos y tomó postura frente a los hechos.

Luego el post, como era de esperar, se viralizó y tomó estado público en todos los medios.

A partir de allí el Rector del colegio informó en un comunicado: «Un/a alumno/a del Colegio ha denunciado haber sufrido  un abuso sexual por parte de un/a compañero/a, durante una de las  primeras noches de la última toma….”. «Lamentablemente, hemos tomado conocimiento de este hecho muy  recientemente, dado que el/la alumno/a en cuestión decidió informárselo a los estudiantes que conducían la ‘toma’, quienes optaron por no comunicar el hecho a las autoridades del Colegio….«.”Inmediatamente después de conocer la denuncia, hemos puesto en marcha el protocolo de violencia de género vigente en la UBA: nos hemos reunido con los/as estudiantes involucrados, también con la familia del/a que habría sido abusado/a, dispusimos el  acompañamiento psicológico a ambos/as estudiantes y realizamos las  comunicaciones pertinentes ante el Consejo de Niños, Niñas y Adolescentes».

Como consecuencia posteriormente, el Rector Prof. Gustavo Zorzoli informó en conferencia de prensa que: “va a terminar interviniendo la Justicia, y que por el momento no se tomarán medidas contra el presunto agresor ya que la institución tiene la obligación de «garantizar el derecho a educarse de ambos estudiantes”. “Por ahora no sancionará al presunto abusador y se limitarán a arbitrar todas las medidas necesarias para que los dos jóvenes involucrados en el caso no se crucen. «Acá están funcionando dos estigmatizaciones en paralelo. Aquí todavía no hay victimario ni víctima hasta tanto no se pruebe nada. Para mí son dos estudiantes con problemas diferentes”.

Las declaraciones fueron utilizadas a la vez por el ministro de Educación de la Nación, Alejandro Finocchiaro, quien aprovechó la oportunidad para criticar al Rector y decir que: “no toman dimensión de lo que está pasando» y que: “Zorzioli debe estar a la altura de las circunstancias…”, «los adultos en este caso no cumplieron con el rol que tienen que cumplir». «Hay mucha hipocresía entre los adultos. Los chicos se rebelan contra el poder desde siempre. Pero lo que cambió es la posición que toman los adultos ahora. La educación es una relación asimétrica: no son pares el maestro y el alumno”.

Y fue más allá para desprestigiar las medidas tomadas por los centros de estudiantes con modo de oportunismo político: “Ésto no se dio en cualquier contexto, sino en una toma, un desempoderamiento de los adultos del colegio. Las tomas son siempre políticas. Y cuando los adultos que dirigen la institución no quieren que el colegio se tome, generalmente no se toma. Yo al rector lo escuché criticar, en el mejor de los casos, alegremente las tomas”.

A esa altura la cosa pública se había desmadrado y la reacción de las autoridades de la UBA de la que depende el Colegio junto a la presión del ministro llevaron que horas después de aquella declaración y postura, el Rector emitiera otro comunicado donde dijo que: “En relación con los sucesos de público conocimiento, señalamos que, en acuerdo con el Consejo de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes -quien ya ha establecido contacto con los integrantes de la familia afectada, ofreciéndoles asesoramiento- y luego de realizar la consulta del caso con la Universidad de Buenos Aires, hemos decidido -en resguardo de los derechos de la adolescente- que el estudiante partícipe del presunto ilícito deje de asistir a clases en el Colegio. Le aseguraremos a éste la continuidad de sus estudios en otro ámbito físico.
Asimismo, seguimos instrumentando acciones de contención y orientación tanto para la alumna denunciante como para el resto de nuestros estudiantes, según lo establece el Protocolo de Intervención Institucional ante denuncias por violencia de género, acoso sexual y discriminación de género de la UBA».

Finalmente el alumno es separado del establecimiento sin que ello evite la continuidad de la labor educativa que debe asumir el sistema educativo en su conjunto.

¿Era tan difícil tomar tan obvia decisión desde un comienzo?.

Por un lado desde el Centro de Estudiantes, cuando toma conocimiento del hecho, dando inmediata intervención a la Institución en su conjunto a la que pertenece, al tiempo que debía pedir las reservas del caso, para preservar la intimidad y no vulnerar los derechos de los adolescentes.

¿Por qué el Centro de Estudiantes y el Rector dudaron sobre la inmediata y elemental medida que corresponde, la de separar al alumno abusador de la escuela con los elementos que ya poseían?.

Son en principio estas acciones, sin dudas, miedos ni prejuicios, las que hubieran evitado que las cosas tomaran el estado público de la manera que sucedió y posibilitaran que se enturbiara el curso que debían tomar los acontecimientos.

Parece que están claros los conceptos, los libretos sobre el qué decir, la oportunidad para obtener un beneficio, pero fallan los reflejos para traducirlos en medidas o acciones que eviten lo peor y preserven a lo más débiles.

De la otra manera es inevitable que los medios, los funcionarios y los sinvergüenzas de siempre, intervengan desmedidamente, interesadamente, y se vulneren los derechos, la intimidad y la integridad de las personas involucradas, doblemente víctimas de los hechos.