Santiago Maldonado: Dos meses sin pistas firmes y de desmentidas varias

Chubut – Cuando se cumplen dos meses desde que Santiago Maldonado fue visto por última vez, las causas que investigan su desaparición aún tienen muchos huecos temporales, con elementos de prueba cuya lectura no es unívoca. El caso está dividido en dos expedientes que avanzan a ritmos dispares, por un cambio de juez que implicó una revisión integral del expediente.

La causa por el habeas corpus, la que debe dar con el paradero de Maldonado, hoy está en una impasse obligada porque Gustavo Lleral, el juez que quedó a cargo tras el apartamiento del juez Guido Otranto, tomó una actitud de prudencia extrema. Según pudo se conocer en las últimas 72 horas su equipo de dedicó a estudiar el expediente y a analizar las hipótesis durante jornadas de 14 horas de trabajo.

Cada tanto, Lleral y sus cuatro colaboradores de confianza salieron del encierro para compartir una cena en algún restaurante de Esquel, de cara a los habitantes y turistas de la ciudad de Chubut, en el epicentro del caso. Por ahora, no se ordenaron nuevas medidas investigativas.

La causa de los gendarmes

La segunda causa, cuya carátula es desaparición forzada, es la que investiga la presunta responsabilidad de los gendarmes en la desaparición de Santiago. Esa causa está delegada en la fiscal Silvina Ávila, que trabaja respaldada por la Procuraduría contra la Violencia Institucional (Procuvin). Uno de los mayores interrogantes es si Lleral decidirá reasumir la investigación de ese expediente, algo ansiado por la Gendarmería.

Por otra parte diferentes fuentes aseguran que el juez Lleral no unificaría las causas en el corto plazo y mantendría la división de tareas.

Mientras la causa de habeas corpus vive una pausa, la de desaparición forzada acumula pruebas y espera el resultado de nuevos peritajes. El más importante es el que busca trazar la trayectoria que siguieron las camionetas de la Gendarmería tras el operativo en el Pu Lof de Resistencia Cushamen, a través de una georreferenciación por los GPS de los celulares de los efectivos.

Una camioneta bajo la lupa, según fuentes judiciales, es la que trasladó al subalférez Emmanuel Echazú, el gendarme que fue herido en su mandíbula, dado que regresó al escuadrón de El Bolsón a las 5 de la mañana del 2 de agosto, más de doce horas después del operativo.

Otro dato clave: el vehículo hizo unos 800 kilómetros, cuando la distancia ida y vuelta entre el Pu Lof y el escuadrón es de unos 160 kilómetros. En la Gendarmería explicaron que Echazú, que fue uno de los ocho gendarmes que llegó hasta la vera del río, era quien llevaba los registros de las actuaciones y que podría haberse movilizado a Esquel para llevar la documentación e incluso hacer patrullajes durante las horas posteriores.

Fuentes judiciales, en tanto, señalaron que no se descarta requerir información de los teléfonos del jefe de gabinete del Ministerio de Seguridad, Pablo Noceti. Es porque uno de los registros de un equipo del escuadrón de Esquel podría indicar que el funcionario advirtió del peritaje en las camionetas.

Otra de las pruebas agregadas a la causa es el informe sobre los CPU secuestrados a los escuadrones, algunos de los cuales pertenecen a la inteligencia interna de la fuerza. También se siguen analizando el contenido de los celulares. El CELS, querellante en la causa, quiere conseguir el crudo de todos los mensajes porque el informe realizado hasta ahora se hizo sobre la base de un buscador de palabras claves.

Más allá de la incertidumbre y el componente político que atraviesa al caso, en el juzgado manifestaron que su prioridad es encontrar al joven. Los rastrillajes sobre el río Chubut habían sido ordenados «por tiempo ilimitado», por lo que los expertos podrían reasumir la búsqueda en todo momento.

LA LUCHA DE LA FAMILIA DE MALDONADO

Que había cruzado a Chile, que lo llevó un camionero y hasta la historia de un sacrificio. En estos dos meses la familia de Santiago Maldonado tuvo que desmentir las diversas versiones torno a su desaparición.

Un camionero lo llevó a Entre Ríos, que estaba comprando en un supermercado, que como sabía artes marciales se tendría que haber defendido. Que hizo un sacrificio en nombre del RAM.

En estos dos meses las pantallas, medios y declaraciones de funcionarios se llenaron de versiones en torno a la desaparición de Santiago Maldonado. Recién en el último tiempo se empezó a sospechar de quienes tendrían que haber sido los principales investigados: la Gendarmería.

La familia de Santiago nunca lo dudó. «A Santiago se lo llevó la la Gendarmería. Vivo se lo llevaron y vivo lo queremos», se lo escucha decir a Sergio, el hermano del joven artesano, en cada declaración, entrevista o intervención pública en la que se lo ve.

EN ENTRE RÍOS
Fue una de las primeras versiones que se intentó instalar: que Santiago había seguido su viaje y estaba paseando por Entre Ríos. Así lo había declarado un camionero, que aseguró haberlo trasladado hasta allí.

Incluso, apareció un video de un hombre con características similares a las de Santiago: joven, morocho, barba, rastas. Al día siguiente el protagonista del video salió a los medios de comunicación para descartar que fuera el joven buscado.

EN CHILE
Otras de las hipótesis que se intentó instalar para desviar el foco de la Gendarmería fue la posibilidad de que Santiago haya cruzado el río y haya llegado a Chile, donde estuvo viviendo algunos meses antes de volver a la Argentina.

No sólo el amigo de Santiago con quien estuvo viviendo lo desminitió, sino también las autoridades chilenas. Desde las oficinas de interpol de Chile aseguraron no tener registros sobre Santiago, ni ningún cuerpo que pueda llegar a ser del joven de 28 años.

“No hay ningún rastro de Santiago”, aseguraron las autoridades del país vecino quienes sostuvieron que de haber alguna información, ellos lo sabrían.

«EL SACRIFICIO»
Con estas hipótesis sin sustento, desde el Gobierno intentan instalar una nueva versión: Maldonado se habría ido por sus propios medios a modo de un sacrificio que habría acordado con la comunidad para “beneficiar al líder mapuche Jones Huala”.

Según esta hipótesis se sustenta en la “sorprendente” conducta de los perros durante el rastrillaje del 5 y 16 de agosto quienes habrían indicado “rastros frescos” sobre la ropa del joven desaparecido.

LOS GENDARMES AISLADOS
Poco a poco el resto de las hipótesis comenzaron a caerse y las miradas empezaron a centrarse en la Gendarmería.Sin embargo se trató de instalar que había sido uno solo al que se le fue la mano con una piedra o con disparos.

Sin embargo, aunque la desaparición haya sido en manos de uno o algunos gendarmes «no puede haber solo dos o tres. Fueron todos juntos los que participaron del operativo. Son todos culpables en mayor o menor medida», dijeron los familiares.

Info: La Nación/Minuto Uno

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