Solos en la madrugada: La reforma previsional

Junto a los proyectos de Reforma laboral y Pacto fiscal, acordado con las provincias, el Poder Ejecutivo envió al Congreso su proyecto de Reforma Previsional. Lo hizo el sábado, de madrugada.

El apuro se explica, en el envión que el gobierno obtuvo del contundente apoyo electoral; la hiperactividad del poder judicial, que mantiene ocupada a buena parte de la ciudadanía, con los fantasmas de la corrupción, actuando sesgada hacia un solo arco político; y la pretensión de instalar el debate, antes de la asunción de la nueva senadora (a la que se ocupan de presentarla, minoritaria, inmovilizada y como parte del pasado), pero que por las dudas, desean evitar.

Lo cierto es que el proyecto de reforma previsional, que no presenta ninguna novedad respecto de las recomendaciones que ya en los finales de la década de los 90´ realizara el FMI, y que reeditó nuevamente en oportunidad de su visita al actual gobierno del cambio, con el reporte Nº.16/346 (Click Aquí) donde recomendaba: Modificar la edad jubilatoria de las mujeres de 60 a 65 años, bajar la relación entre el haber jubilatorio y el salario, modificar la movilidad para el ajuste jubilatorio y transferir programas del ANSES a Desarrollo Social o Educación.

Aquellas recomendaciones ya habían sido plasmadas en el “Libro Blanco de la Previsión Social” del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social en el 2002 (Click Aquí) con las recomendaciones del FMI de los 90.

Ahora la “sustentabilidad del sistema” viene con las propuestas de cambiar el ajuste de la movilidad por un ajuste trimestral según inflación, que de mínima “plancha” el haber jubilatorio sin posibilidades de recuperación. Pero además lo devalúa si se tiene en cuenta que en la mayoría de las veces la “canasta” del jubilado no coincide con la inflación general; por lo general se encuentra por debajo de ella, a cuenta del impacto de tarifas ó medicamentos, por ejemplo.

Por otro lado garantiza el 82%, pero respecto del salario mínimo vital y móvil, desvinculándolo del salario del activo que ocupa el lugar del jubilado.

También establece por primera vez, la inclusión de la posibilidad de jubilarse a los 70 años, que en principio sería optativa, pero que de hecho no beneficia a quién ya lo podía realizar sin la normativa, pero que esta vez se vería “obligado” a realizar a cuenta del deterioro jubilatorio. Además avanzaría sobre la diferencia en la edad jubilatorio que hoy se establece entre varones y mujeres.

Al mismo tiempo, establece un ahorro para el empleador, en esta etapa “complementaria” ya que no debiera realizarse aportes jubilatorios ni pagarse antigüedad.

De esta manera comenzará un debate que expondrá a quienes están dispuestos a llevar un ajuste para enfrentar el déficit fiscal y comercial, que tiene la economía, y que hoy se financia con un creciente endeudamiento.

Debate donde se establecerá cuál es el sector social y económico que pagará en primer lugar el ajuste, y pondrá en juego el capital político que acumuló el gobierno y que como escribió el periodista Tenembaum en una nota del diario Infobae del 8/10: “Mauricio Macri con poder: primeros síntomas de una enfermedad recurrente”  (Click Aquí) decía: “Los momentos de gloria pueden ser el preludio de grandes desilusiones. Al 85 de Alfonsín le siguió la derrota del 87. A la reelección de Menem, el surgimiento de la Alianza y su salida definitiva del poder. Al 54 por ciento de Cristina, lo que ya se sabe. A la reelección de José María Aznar, otra debacle…”

El hilo se corta siempre por la parte más débil, pero en este caso si se lo hace, se corre el riesgo de creer que una aparente ganancia de sustentabilidad económica, pueda recostarse en la no sustentabilidad política. Ese es el riesgo y el papel preponderante que deberá asumir la oposición para evitar el colapso.