ESI = “Ideología de género”: entre los peligrosos reduccionismos y la posibilidad de ser, definitivamente, una sociedad mejor.
Por Nicolás Coletto
Profesor de Lengua y Literatura (ISFD N°3 y CPEM N°57)
Integrante del Equipo de ESI del CPEM N°57
Cuando decimos “E.S.I”, hoy por hoy, nos olvidamos quizás de que no todas las personas están directamente vinculadas con las instituciones educativas, ámbito por el que más cotidianamente circula esta “palabra”. Como primera aclaración vale decir que tales siglas son la referencia directa a la Ley Nacional 26.150 de Educación Sexual Integral para niñxs y adolescentes, que fue sancionada el 4 de Octubre de 2006 y promulgada 23 de Octubre de 2006.
En el siguiente link se pueden consultar consideraciones generales y explicaciones básicas en relación con el marco teórico, e incluso el acceso al texto completo de la ley, al cuadernillo diseñado especialmente para las familias, a videos y material didáctico, entre otros materiales:
https://www.educ.ar/recursos/107056/educacion-sexual-integral
En nuestro país acostumbramos lamentable y frecuentemente a formular juicios sin estar debidamente documentados lo cual implica, necesariamente, riesgos. Como profesor de Lengua y Literatura puedo decir que, por ejemplo, la Gramática durante décadas fue concebida en el aula bajo la injusta restricción “Gramática = Análisis Sintáctico”. Así, muchas generaciones crecimos en el ámbito escolar reproduciendo esa idea y dándola como verdad revelada. Sin embargo y por fortuna, las nuevas corrientes de la Didáctica de la Lengua comenzaron a cuestionar semejante reduccionismo. Hoy sabemos que la Gramática va mucho más allá del corset del análisis de oraciones. Pero resulta que en didáctica y en pedagogía nada es inocente: quien internaliza ciertos mecanismos repetitivos y acríticos bien puede transformarse en un autómata. Es decir que dicha concepción fue perfectamente funcional a una época en la que la idea no era apostar al pensamiento sino todo lo contrario.
A modo de analogía, podemos decir que restringir la E.S.I a la genitalidad (sexo) o a la “ideología de género” -cuestión que en estos días está circulando en nuestra comunidad y que no tiene arraigo alguno de tipo teórico- sería traicionar el espíritu de la ley, que trasciende por mucho esos límites. Sólo por enunciar algunas consideraciones, podemos leer que la preocupación va por caminos tan diversos como: embarazos y adolescencias, sexualidad y escuela, diversidad, relaciones entre pares, primera vez, cuerpo, sexualidad y derechos, género, sexualidad y genitalidad, ITS (Infecciones de Transmisión Sexual), mitos, nuevas familias, VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana). El abordaje se propone desde una concepción integral pensando la sexualidad en conexión con aspectos biológicos, psicológicos, sociales, culturales, afectivos, éticos y jurídicos. Esto permite considerar la enseñanza de los contenidos escolares vinculados, y poner en juego las vivencias de niños, niñas y adolescentes.
Paradójicamente, el CPEN (Consejo Provincial de Educación del Neuquén), adhirió a los Lineamientos Curriculares para la ESI, aprobados por el CFE (Consejo Federal de Educación) según resolución 45/08 del 28 de mayo de 2008. Sin embargo, la implementación ha quedado librada a la buena voluntad de las instituciones educativas pues no tuvo afectación presupuestaria, restándole de este modo la relevancia que reviste. Por otra parte, recordemos que fue planteada como “contenido transversal”, lo cual plantea una serie de discernimientos a la hora de la puesta en práctica.
Junto a un equipo de colegas trabajamos con la articulación de la ley en las aulas de un colegio secundario de nuestra localidad. Nueva paradoja: las cinco intervenciones recientes estuvieron focalizadas en el eje “relaciones entre pares”. Atendimos a demanda conflictos grupales propios de la convivencia entre adolescentes, sus concepciones de “grupo”, “amistad”, “compañerismo”, “respeto”, “diferencia”, “otredad”. Quien se asuste ante el cuco endemoniado que la palabra “E.S.I” pueda generarle, no estaría comprendiendo cabalmente el alcance, las expectativas y el valioso aporte que representa en la microsociedad escuela que, claramente, se expande positivamente extramuros hacia las familias y la sociedad toda. Negar la E.S.I sería, pues, desconocer la complejidad de nuestra contemporaneidad.
Mucho más hay para decir. Demasiado. No obstante y a modo de cierre, sería muy interesante -casi imprescindible, diría- que podamos reflexionar en profundidad sobre un tema que abre interrogantes de manera constante, a los cuales deseamos dar respuestas constructivas quienes estamos firmemente comprometidos con la tarea docente. La historia nacional nos demuestra sobradamente el peligro de caer en reduccionismos infundados que sólo tienden a dividir y enfrentar en nombre de verdades a medida.


