Crítica de «Temporada de Caza»: San Martín de los Andes 1 – Buenos Aires 0

Por Miguel Krebs

Título original: Temporada de caza. Drama. Argentina 2017. Guión y dirección: Natalia Garagiola. Dirección de Arte: Marina Raggio. Fotografía Fernando Lockett. Música: Juan Tobal. Montaje: Gonzalo Tobal. Elenco: Lautaro Bettoni, Germán Palacios, Boy Olmi, Rita Pauls, Pilar Benítez Vibart. Producción: Matías Rovera, Santiago Gallelli, Benjamin Domenech, Gonzalo Tobal. Duración: 108 minutos.

Insisto, este año han copado las pantallas las directoras del cine nacional y por cierto con muy buena performance. Es el caso de Natalia Garagiola, que viene del cortometraje, y nos ha sorprendido con este largo metraje, su ópera prima, Temporada de caza. El nombre de Natalia Garagiola debe agregarse a la lista con sus colegas Karina Zarfino, (Adios querido Pep), Anahí Berneri (Alanís), Lucrecia Martel (Zama), Cecilia Atán y Valeria Pivato (La novia del desierto), Fernanda Ramondo (No te olvides de mi) y la reciente Aymará Rovera con Aimé. Pero no nos engañemos, la sala auditorio del CCC el jueves y viernes tuvo una inusitada presencia de público para una película nacional. Es que la curiosidad tuvo que ver más en reconocer lugares y vecinos que la propia historia que narró su directora. Sin esos elementos la película hubiera pasado desapercibida para el público local como otras tantas producciones que ofrece el espacio INCAA. De lo que digo vale como ejemplo la película que se exhibió después, Perdida, del nuevo director Alejandro Montiel y protagonizada por Luisana Lopilato, a la que asistieron 18 espectadores. Volviendo a Temporada de caza, la prensa se ha encargado de publicar suficientemente la trama argumental del adolescente Nahuel que tiene conductas agresivas y violentas aparentemente a raíz de la muerte de su madre (deducción que sacamos porque los argentinos tenemos algo de psicólogos) sin tomar en cuenta la actitud complaciente de su padrastro (Boy Olmi). No se sabe por qué motivo decide mandar a Nahuel, que toda su vida ha vivido en Buenos Aires, a San Martín de los Andes (algunos críticos dicen a la Patagonia) para que pase un tiempo con su padre biológico, Ernesto (Germán Palacios) experto cazador (algunos dicen que es un guía de caza) y que no se han visto en años. Lautaro Bettoni hace una magnífico debut interpretando al violento Nahuel odiado desde el comienzo de la película por la mayoría de los espectadores y Ernesto, parco como una mula. Ya no sigo contando más. Tienen que verla. Hay detalles que tienen que ver con la producción supongo para filmar la película en el menor tiempo posible y es un exceso de cámara en mano, eso a veces les da dinamismo a las escenas junto al trabajo del montajista Gonzalo Tobal, como en el comienzo durante el entrenamiento de rugby y la posterior pelea. Pero toda la película ha sido rodada con cámara en mano. Es probable que se hayan olvidado el trípode en la cinta de equipaje en el aeropuerto Chapelco. Decir que donde se apunte la cámara se obtiene unas fotografías maravillosas por los paisajes de San Martín de los Andes, no es una verdad absoluta. Lo ha demostrado el director de fotografía Fernando Lockett que no solamente ha buscado los horarios para conseguir esos contraluces que delinean los personajes, arboles, ramas y arroyos, también ha captado a través de las indicaciones de Natalia Garagiola, esos primeros planos que penetran hasta el alma de los personajes. La música de Juan Tobal apoya adecuadamente a la imagen con frases musicales y con efectos sonoros integrados a la partitura. Una película que merece verse más allá de los maravillosos paisajes de San Martín de los Andes

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