Crítica de «El origen de la Tristeza»: Fin de la Infancia

Por Miguel Krebs

Título original: El origen de la tristeza. País: Argentina. Dirección: Oscar Frenkel. Guión: Pablo Ramos. Intérpretes: Ciro Apóstolo Gallo, Milena Pisani, Santiago Mehri, Gonzalo Tejera, Facundo Russo Barbería. Director de fotografía: Eduardo Pinto. Música: Ernesto Snajer. Montaje: Marcelo Martínez. Sonido: Manuel Adem.

Avellaneda era conocida antiguamente como Barracas al Sur, pero es una ciudad que ofrece ms escenarios para desarrollar historias cinematográficas. La Municipalidad de Avellaneda creó el programa Avellaneda Filma y ha tomado El origen de la tristeza como emblema del mismo.

La película que dirigió Oscar Frenkel y con la adaptación y guión de Pablo Ramos sobre su primer novela, fue filmada en la costa de Sarandí, el viaducto y en las quintas donde se elabora el famoso vino patero. La historia se desarrolla en los años 70 donde el protagonista, Gabriel, un chico de 12 años y sus amigos pasan sus días de vacaciones y hacen malabares para juntar el dinero para su debut sexual en la isla Maciel, conocida por los burdeles y prostitutas. Pero esta historia va acoplada a una serie de hechos y circunstancias que llevan al dolor, tristeza y al fin de la infancia del protagonista. En definitiva la película narra la experiencia personal de Pablo Ramos.

El autor de esta novela, que es amigo desde hace años del director Oscar Frenkel, fue el impulsor del proyecto y le propuso formar una productora para encarar la película. Empezaron al revés, primero hicieron un tráiler bastante más largo (6.22) que un tráiler convencional para mostrarlo a potenciales inversores. El primero que aporto 20000 dólares fue Julio Grondona, razón por la cual en los créditos finales de la película, figura su nombre. El proyecto se demoró bastante tiempo antes de concretarse, y a raíz de esa demora, algunos de los chicos elegidos originalmente se los tuvo que reemplazar.

Predomina sobre la narración la muy buena fotografía del multifacético Eduardo Pinto. Con un exceso de planos detalles, la película no decae nunca por el buen ritmo de montaje de Marcelo Martínez, pero un tanto confuso en algunos tramos. Buen manejo de los chicos que no son actores, pero adolecen de problemas de dicción que por momentos hacen incomprensibles los diálogos, cosa no pudo corregir el sonidista Manuel Adem. La correcta banda musical es de Ernesto Snajer un reconocido compositor y guitarrista que realizó una parte de su formación en La Escuela Música Popular de Avellaneda. Lo que se vuelve insoportable es la narración en off de su autor en un lenguaje totalmente literario, con una prosa rebuscada en contraposición de las imágenes. Lo absurdo de esta película radica en su clasificación: Para mayores de 16 años. Para los que peinan canas, El origen de la tristeza recuerdan aquellas películas de barrio que filmara Leopoldo Torres Ríos como Pelota de trapo, Hijo de la calle o Toscanito y los detectives.

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