Día 4: Desde el otro lado
“Casi- dijo- , pero apenas estamos empezando.
Al final será más o menos el doble“
Crónica de una muerte anunciada
Algunos mensajes de texto y mails que recibí en estos días de experimento.
-¿Cómo va el experimento, amiga? Me parece que esta nota te va a gustar: revistaorsai.com-la-inspiración-transpirada
-Bueno, no mando un mansaje de texto desde 1999, ¿cómo viene la abstinencia? Llamame mañana que se me gasta el crédito.
-Leí estas líneas y me dieron ganas de compartirlas con vos: “Donde la creatividad es infinita y donde no importan ni las horas ni los días, solo es presente y entrega incondicional”
-¿Seguís sin whatsapp? ¡Solo una luna en acuario puede hacer este experimento!
-…el experimento que estás haciendo me resulta bastante tentador y envidiable, puedo suponer lo aliviador y reconfortante que debe ser volver a tener “ese tiempo” que no sabemos en qué se va y es estar mirando la pantalla constantemente. Yo desde acá a veces me encuentro deseando cosas de allá por solo ver una foto. Es una lucha constante con una de decir basta, voy a aprender a usarlo.
– ¿Cuántas veces quisiste agarrar el celular y te diste cuenta que todo lo interesante del celu se había ido?
– Estimada amiga, me siento en el siglo XVIII escribiendo un mail…
-Yo: Hola hermano, podrías escribirme un mensaje de texto, ¿no? Hace mucho que no sé nada de vos.
Hermano: ¿Qué es un mensaje de texto?
–Ya que ahora estás usando el viejo lobo de mar, ¿no me das tu i phone?
-Querida hermana, hace algunos días que no recibo fotos de mis sobrinas y las extraño. ¿Me pasas algunas fotos por mail?


