Seis hormigas viajeras: el itinerario de una familia sanmartinense experimentando la vida en su motorhome

Una familia de sanmartinenses se despojó de cuanto tenía y decidió iniciar un viaje particular en una motorhome construida por ellos y que ha sido el único lugar en el que han vivido estos últimos 197 días. Lo llaman “La Hormiguera” de las 6 hormigas viajeras. Con enseñanza a distancia para sus hijos Ludmila (14), Mathias (13) y Nicolás y Tomás (8), Grace y Claudio decidieron salir vivir la experiencia de descubrir las costumbres en otras ciudades, en otros países, nutriéndose de la vida cotidiana de otras familias. “Viajar es aprender a vivir” postean en su facebook.

Después de decidir realizar el viaje, estuvieron seis meses recreando un itinerario de destinos posibles, mientras transformaban un furgón en un su futura casa. En un principio se plantearon llegar a México conociendo los países del pacífico, pero, como viajar no es recorrer km sino vivir experiencias, ahora la llegada es Colombia, país que los aloja desde hace pocas horas. Cuando lleguen al Atlántico, evaluarán si continúan cruzando en barco para iniciar un itinerario por centroamérica, o emprender un regreso por Brasil.

En San Martín de los Andes, un emprendimiento familiar de juegos didácticos, “Ludmanito”, formaba parte de sus ingresos y decidieron continuarlo de manera itinerante, para poder sostener económicamente su viaje. Es así, que aunque en algunas ciudades no consiguieron compradores y recurrieron a la gastronomía, en muchas otras, sí.

El 22 de diciembre salieron por el paso Hua Hum -que era el que no conocían- para llegar a Chile, rebautizado por las hormigas viajeras como “El Interminable”. Recorriendo la Autopista 5, visitando algunas ciudades de la costa poco turísticas, más bien puertos pesqueros, hasta llegar el 31 de diciembre a Viña del Mar. Allí presenciaron los fuegos artificiales y, más importante, conocieron a Nicolás y Diana, los primeros viajeros argentinos con los que se cruzaron y quienes los acompañaron hasta el norte de Chile. En Iquique, sumaron más experiencias en su viaje encontrando a otras cinco camionetas de viajeros. “Como los juegos no se vendía mucho allí, nos pusimos a vender panqueques” cuenta Claudio.

“A Perú llegamos en una época de muchas lluvias, en la que conocimos los huaicos, unos desmoronamientos de la montaña que nos llevaron a modificar la ruta de viaje. Fuimos por donde pudimos. Recorrimos el lago Titicaca, alcanzando alturas de 4600 msm, con mucho frío, nieve y el vehículo apunado”, narra Claudio para contar sus periplos por Perú. Escapando de la gente llegan a Bolivia, para sumar un país más a su itinerario.

La forma en que llegaron a Machu Pichu merece una narración especial, pero se puede sintetizar contando que fue de la manera más económica: caminando 12 kilómetros por una vía, acampando al pie de la montaña y ascendiendo por una cuesta durante tres horas, para volver por el mismo camino de regreso a su hormihogar. “Es profunda la gratificación de ver la magnitud de ese lugar después de la manera en que llegamos hasta allí”.

“En Ecuador nos pasaron cosas maravillosas. Entrar desde el desierto de la costa del Perú, y encontrar puro verde fue una experiencia impactante. Después, a través de una serie de personas que conocimos, terminamos vendiendo nuestros productos. Eso nos permitió recorrer todo el país.”

“Cualquier día de la semana no es igual al anterior, ni va a ser igual al siguiente. Salir del sistema es no saber lo que te va a pasar mañana, ni dónde vas a dormir, ni dónde vas a estar, ni que vas a comer”

Saliendo de Ecuador, en un post en facebook, publicaron

“Lo más rico del viaje fue el compartir con viajeros, compartir con personas del lugar, compartir sus culturas” explica Claudio. “El objetivo fue siempre conocer a otra gente. En las grandes ciudades de toda latinoamérica, hay una cultura del consumo, y supertrabajadores, que viven para trabajar. Y nosotros creemos que hay que trabajar para vivir, porque lo más rico que tenemos es el tiempo y hay que saber disfrutarlo”.

“Lo más importante de todo es que estamos en familia, los seis juntos, compartiendo. Eso sí que es impagable. Las mejores cosas de la vida no son cosas”, concluye Grace.

Dejá una respuesta

error: Contenido protegido ante copia