La Vieja Tasca abrió sus puertas con el desafío de volver a ocupar su lugar en la gastronomía de la ciudad

Bajo el nombre de La Vieja Tasca volvió a abrir sus puertas uno de los restaurantes íconos de San Martín de los Andes, que en su momento, haciendo un poco de historia, fue uno de los espacios gastronómicos que jerarquizaban la ciudad. Por diferentes motivos fue perdiendo su esencia e incluso permaneció cerrado un tiempo. Ahora, de la mano de David Figueroa, quien lleva exitosamente adelante La Barra, busca volver a las raíces y convertirse nuevamente en uno de los mejores restaurantes de este rincón de la cordillera.

Con una fuerte inversión en la renovación de la cocina, el depósito y la sala de elaboración, así como en varios de los elementos del salón (sillas retapizadas y vajilla a estrenar), David propone una amplia carta que incluye desde platos regionales a base de carnes de ciervo, trucha, cordero, jabalí y salmón, hasta tablas y picadas, carnes al grill, minutas, opciones vegetarianas, variedad de ensaladas y pastas caseras. Para generar más espacio y comodidad redujo la capacidad de cubiertos de 100 a 70 y en invierno permanece abierto de 18.30 a 23 horas.

David Figueroa tiene 40 años. Es papá de Joaquín y Delfina, y su mujer, Marina (“es el alma de todo esto”, dice), lo acompaña a pleno en cada emprendimiento. Hace 20 años que está en la gastronomía. Es Tucumano y desde el 97 vive en San Martín de los Andes. Vino por una semana a ayudar a su hermano en una mudanza y aquí está aún.  Hace 13 años que trabaja en La Barra, esa clásica esquina gastronómica frente al lago Lácar. Primero fue mozo, luego encargado de la mano de Milton y Ana, a quienes agradece “todo lo que aprendí con ellos y trato de volcar cada día en estos emprendimientos”, y finalmente, desde hace 5 años, es el dueño de esta propuesta que ya está sólida en el pueblo.

“Me hice un amante de la gastronomía desde las raíces. Tanto de mozo hasta pasar por encargado y luego a ser el dueño. Y quiero aspirar un poco más en cuanto a la buena cocina y a los buenos vinos. Si bien en La Barra tenemos una muy buena propuesta y un muy buen público, se come un poco más de prisa. Aquí trataremos de generar platos más elaborados y ofrecer vinos de alta gama, para disfrutar del lugar y sus opciones sin apuros”, explica a RSM David Figueroa en una amena charla que comenzó un día en La Barra y terminó un viernes por la tarde en La Vieja Tasca.

En este nuevo y a su vez viejo conocido restaurante, se podrán encontrar platos de la cocina clásica, como un Bife de chorizo a lo pobre o un Lomo a la pimienta con papas a la crema, pero también sugerencias de la casa como Cordero Patagónico, o Sorrentinos de ciervo con reducción de vino y hongos de pino, o Salmón rosado a la manteca negra y papas fritas caseras, Ciervo a la cazadora con hongos, o un Jabalí agridulce con salsa de frutos rojos y ñoquis fritos. También encontrarán allí unas nutridas cartas de vinos, tragos y postres.

David expresa: “En su momento  éste fue el mejor restaurante de San Martín de los Andes y después, por diferentes motivos, dejó de ser lo que era y estuvo cerrado un tiempo. Lo reabrí con una nueva propuesta, haciendo hincapié en las bases de lo que era La Tasca en su momento, pero siempre dándole un toque personal: una buena cocina, platos abundantes, cocina regional, tablas y buenas picadas, buenos vinos, y le agregamos whiskies, maltas, cognac y licores, que no se encuentran habitualmente en los restaurantes de la ciudad”.

Esta nueva propuesta ha recibido mucho apoyo de los vecinos de la ciudad que le expresan que “están muy contentos de que estemos recuperando La Tasca”. Comenzó este nuevo desafío con un equipo nuevo y joven, “con muchas ganas de dar el mejor servicio y de volver a llevar a este restaurante al lugar que se merece”. David explica: “Tengo un grupo muy bueno de trabajo en ambos lugares y siempre nos estamos ayudando, donde haga falta. No podría tener esto si no tuviera lo que tengo en La Barra, desde la experiencia hasta un gran grupo humano”.

La Vieja Tasca tiene muchos rincones y ambientes para disfrutar, con “objetos antiguos, de museo”, para que la gente elija, se sienta cómoda, tome un champagne o un Campari, invitación de la casa, vaya despertando sus sentidos, y preparándose para degustar ahora, sin apuros, de una propuesta de alta gastronomía y una buena atención, con platos para todos los gustos. Todo esto a cargo de David y su equipo de trabajo que procurarán que, siendo residentes o turistas, de acá o del exterior, se sientan cómodos y vivan una agradable experiencia en la ciudad. Siempre con ganas de volver.

Fotos: Leo Casanova – RSM

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