Llegarán a San Martín los escaladores de elite para comenzar los trabajos en el derrumbe de Ruta 40

El panorama que por estas horas transita la vecina localidad de Villa La Angostura es complejo, la nieve precipitada hace días atrás y las lluvias que esta semana está atravesando la región hace que lo poco que se pueda avanzar para regularizar la conectividad de la ciudad parezca mínimo.

En lo que respecta a la Ruta 40 en el kilómetro 2094, a la altura del Brazo Huemul, el Gobierno Provincial está dedicándose de lleno para lograr que los escombros que permanecen aún sobre la calzada, alrededor de 2000 toneladas, en los próximos días se comiencen a retirar, pero en el mismo punto en que se vino abajo la ladera todavía permanece inestable otra gigantesca fracción que los expertos calculan pesa otras 3.000 toneladas.

No es sencillo ya que a la vera de la ruta se encuentra el gasoducto que corre de manera paralela a la ladera por lo que no será posible detonar como se había pensado en su momento. Además la Ministra de Turismo, Marisa Focarazzo, manifestó que se va realizar un operativo en el que se van a usar técnica mecánicas, “sabemos que va a llevar un tiempo porque es una roca que hay que trasladar de manera cuidadosa”, expresó.

En tanto el gobernador Omar Gutiérrez, instalado en La Angostura para llevar adelante los trabajos, adelantó que mañana se instalará en la ciudad la empresa encargada de las tareas para rehabilitar el tránsito en la Ruta 40 luego del desmoronamiento de la montaña del miércoles pasado.

Comenzar a solucionar la situación no es sencilla, para ello se necesitará la participación de un equipo de escaladores de elite, que llegarán este martes a San Martín de los Andes a última hora, y que acarrearán gatos hidráulicos, con lo cuales forzarán la caída de la pared. Además, instalarán mallas metálicas. Otros operarios levantarán muros de contención, repararán el pavimento y, finalmente, las máquinas despejarán el desastre. Es aventurado poner fechas, pero ya se comenzó a hablar de 20 a 90 días.

Pero instalar los gatos no es sencillo. Las herramientas deberán ser bajadas por escaladores profesionales hasta la “espalda” del filón. Sólo una vez allí se podrá iniciar el procedimiento de empuje.

Los especialistas explican que no es posible realizar ningún tipo de limpieza mientras la cuña se mantenga “bailando” sobre sí misma. Todo indica que su posición es frágil. Cerca al sector del derrumbe se escuchan crujidos y piedras del tamaño de una pelota de béisbol caen continuamente.

A lo largo de la semana, los expertos de Vialidad Nacional llamaron al ingeniero que originalmente abrió la brecha en la montaña para pavimentar el camino en los 90. Después contactaron a especialistas de San Juan con historia en este tipo de tareas de alto riesgo.

“Debemos pensar en la seguridad de los escaladores y de los operarios. Para avanzar hay que hacer caer la roca, que tiene una grieta de un metro o más, después poner mallas y muros y luego despejaremos para que la gente pueda pasar segura”, explicó Patricia Gutiérrez, directora de Vialidad Nacional. “Acá el principal problema es el riesgo, pero lo vamos a hacer, hay una zona dura en la roca desde la cual los escaladores van a poder sostenerse. Y la malla de sujeción dinámica va a poder contener piedras del tamaño de una camioneta”, agregó.

Habrá que tener paciencia porque ni la situación para trabajar es fácil ni tampoco las inclemencias climáticas colaboran para comenzar a realizar trabajos que por lo visto son peligrosos, al menos en su primer etapa. Trascendió que uno de los requisitos del Gobierno Provincial fue que la firma tuviera los materiales necesarios en el país para acelerar los trabajos.

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