El Festival de Tango llegó para quedarse
Finalmente bailarines y aficionados del género tanguero fueron felices al mismo tiempo: ayer, por primera vez en San Martín de los Andes, se realizó un Festival de Tango, y se armó danza con música en vivo. El Piccolo parecía una milonga porteña de las buenas, con cinco recambios de grupos de músicos de alto nivel y con la pista de baile abarrotada. Luego del éxito de esta edición, el Festival se perfila como parte destacada del repertorio cultural de la localidad. En diálogo con RSM, Taza Mendor y Marcos Avilés, dos de los artistas que estuvieron en escena, contaron cómo sintieron el evento, cómo surgió y qué tiene de especial el tango para ellos.
«Estamos muy emocionados», expresó el bailarín Marcos Áviles, «vino muchísima gente y los grupos fueron todos muy buenos». Y Taza, el cantor de Zambalache, dijo: «Creo que podemos decir que fue un éxito: se llenó de gente, los grupos fueron excelentes, el sonido también y hubo mucho baile, la gente la pasó bárbaro».
La idea del Festival se planteó desde el grupo Zambalache, fueron sus integrantes quienes convocaron al resto de los artistas y luego entre todos le fueron dando forma al evento. Taza contó a RSM cómo surgió la idea: “Nació porque veíamos que el baile y la música estaban siempre separados acá, que cada uno hacía lo suyo por su cuenta. Entonces dijimos “unámonos, juntemos a toda la gente que hace tango, hagamos un festival”, y se prendieron todos”.
Y la pretensión no fue la de un evento único: “La idea es instalar el Festival de Tango, ver si puede empezar a ser algo que se haga todos los años. Sería algo muy importante para la ciudad me parece, tener un buen festival internacional de tango, que venga gente de todos lados. Creo que estaría bueno que quienes gestionan la cultura acá en San Martín pudieran tener más en cuenta al tango porque, al igual que el folklore, es un género muy argentino, y que a la vez no se valoriza tanto, se tiende a priorizar más otros estilos”, señaló Taza.
Los grupos y artistas que participaron del Festival fueron muchos, algunos con una nutrida trayectoria. Fueron Lito Sambueza, quien es el cantor de tango referente de la provincia de Neuquén; el dúo Mandinga, integrado por Sebastián Cenzano en piano y Fernando Formigo en quena; el conjunto musical Zambalache, formado por Taza Mendor en canto, Martín Vargas en bandoneón y Emiliano Casvin y Gustavo Navarro en guitarras; Alma Robles, quien es cantora de tango y milonguera; el Ensamble de tango de la Escuela de Música, que cuenta con 14 músicos repartidos entre estudiantes y profesores; y, en la pista de baile, estuvo la pareja de Marcos Avilés y Analía Braun, quienes bailan tango juntos desde hace 25 años y llevan adelante, desde hace 17 años, el Encuentro Patagónico de tango, que nuclea a bailarines de muchas regiones en San Martín de los Andes.
Además de calidad en escena, el Festival logró transmitir ese “qué sé yo”, ya que quienes estuvieron a cargo de la música y la danza se vieron movilizados cuando tocaron, cantaron y bailaron sus tangos. Taza Mendor compartió: “Cuando canto tango siento emoción, recuerdos, muchas imágenes de cuando era chico. Recuerdo a mis viejos que quizás se ponían a bailar tango en pantuflas, recuerdo esas músicas sonando en casa, por eso me siento tan identificado cuando lo canto”. Y el bailarín Marcos Avilés expresó que lo que hace especial al tango para él a la hora de bailarlo es que “el tango se baila en abrazo, eso genera una conexión muy especial con la pareja, los dos se convierten en uno”.
A la vez, ambos artistas coincidieron en que el género, afortunadamente, se ha transformado: “hay tangos que se fueron descartando porque eran muy violentos hacia las mujeres, son letras que las escuchás y no podés creer lo que dicen, y que para la época eran normales. Por suerte eso cambió y el tango se está transformando en ese sentido”, expresó Mendor respecto a las letras. En relación a la danza tanguera, Marcos Avilés explicó: “Hoy por hoy el baile cambió mucho, los roles se modificaron mucho respecto a cómo estaban tiempo atrás: ya no es necesariamente el hombre quien conduce y la mujer la que recibe”.






