Entrevista a Guillermo Taco Rey: “La misión de los que trabajamos en la planificación es lograr que las cosas sucedan, no arreglar las que suceden”.

El arquitecto Guillermo “Taco” Rey recibe a RSM en su estudio ubicado en uno de los edificios que él diseñó, una emblemática esquina sanmartinense. Estudioso, inquieto, nos muestra durante la charla planos, proyectos, todo un análisis del territorio neuquino que realizó recientemente buscando debilidades y fortalezas, oportunidades de integración y desarrollo. Compartió parte de sus obras como profesional, algunas de ellas han hecho historia en la región, pero profundiza en una de sus pasiones, el urbanismo.

Activo participante de la vida pública de la ciudad, muchas veces a través del Colegio de Arquitectos, pero también dándose la oportunidad de incidir desde adentro de los estamentos públicos. Revisó parte de la historia del pensamiento sobre el desarrollo de San Martín de los Andes, puso en valor el trabajo del Plan de Ordenamiento Ambiental llevado a cabo a principios de los 90, en una de las intendencias de Luz Sapag, donde se abordaron los grandes temas de la comunidad, que aún se discuten en la actualidad: desde los problemas de tránsito, la descentralización, la planificación urbana, entre otras.

Como arquitecto realizó grandes obras en toda la región, incluyendo varias en la zona del Lolog. Pero, sin dudas, uno de sus proyectos emblemáticos fue el de Las Balsas en Villa la Angostura, donde se propuso combinar la arquitectura de Bustillo, con la de Chile y la del Delta: “Tenía que ver con madera pintada, con la implantación medio escenográfica de Bustillo y el Delta, con lo que es ornamental”. En la actualidad, entre otras obras, está proyectando junto a los arquitectos Nicolás Aguirre y Martín Chatruc, la nueva bodega de Lagarde, en Luján de Cuyo, al lado de Terrazas de Chandón, en la provincia de Mendoza.

La charla fue de ida y vuelta, entre el pasado y el presente, la arquitectura y el urbanismo. Fue extensa. Aquí se presenta un interesante recorte en fragmentos compartidos una tarde de fin de invierno con Taco Rey en San Martín de los Andes.

-“En el 81 y 82 ya empecé a trabajar como arquitecto en San Martín, pero en el 83, con la llegada de la democracia estaba Donadío como Secretario de Obras Públicas y él armó  una comisión de apoyo a la Secretaría que tenía como objetivo saber cómo seguía el pueblo, hacia dónde crecía. De alguna manera las mismas preguntas que nos seguimos haciendo ahora. Y a raíz de eso me empecé a involucrar cada vez más y me pareció que el modelo de desarrollo era muy importante poder establecerlo. Es como cuando vos navegás un barco: tenés que saber hacia dónde vas a ir, cuál va a ser tu derrotero.

-Luego fui Concejal por Luz, que me vino a ver y me dijo: “Te la pasás protestando, ¿por qué no te involucrás?”. Pensé que tenía razón y la acompañé en la campaña. Después renuncié porque me di cuenta que lo que más me gustaba tenía que ver con el urbanismo. Y armamos lo que se llamó el Plan de Ordenamiento Ambiental (POA) donde participábamos con Federico Ponti, Oscar Chatruc, Crsitina Welter, Liliana Tadic. Trabajábamos desde el Colegio de Arquitectos, también representantes del Consejo Profesional de Ingenieros y Agrimensores, que en ese momento estaban juntos, y un representante de cada uno de los bloques del Deliberante y uno del Ejecutivo. Había una buena participación.

-Teníamos un entusiasmo muy grande y comenzamos a hacer algunos viajes para participar de encuentros de arquitectura y urbanismo. Analizar ciudades de montaña con intereses turísticos, y comprendimos muchas cosas. Empezamos a pensar allí el territorio, la cuenca, por sobre las jurisdicciones que tienen injerencia en él y que lo hacen un poco más complejo: el Municipio, la Provincia, las comunidades mapuches, Parques Nacionales, Prefectura, Vialidad Nacional y Provincial.

-En ese período estábamos identificando la unidad de estudio, que para nosotros era independiente de las jurisdicciones. Nos manejábamos con hechos naturales, por ejemplo, la cuenca del Lácar. Por qué, porque las jurisdicciones se modifican, las puede cambiar algún grupo político. La intención era establecer un territorio, un modelo de desarrollo para ese territorio y luego vendría el tiempo de trabajar con cada institución.

-En ese momento establecimos que el mejor modelo de desarrollo que podíamos adoptar era pensarlo en villas, en nodos. Porque si tenemos un territorio tan complejo como este, lo lógico sería  tener villas con un equipamiento urbano que permita que cada una de ellas no dependa del centro. Entonces descentralizo. Que es hasta el día de hoy un desafío. Y lo pensamos más allá del ejido municipal, que tiene sus limitaciones. No podíamos estar ajenos:  Quila Quina existía, lo mismo que Meliquina  y Lolog.

-Creo que deberíamos haber tenido más apoyo y no lo tuvimos, por eso es que no se hizo así. Se pensó, se proyectó la idea, se dibujó y no se llegó a realizar. Abordamos el tema del tránsito ya en esa época, proyectando rutas alternativas de acceso y tanto más. Nos parecía que algunos de los aspectos que teníamos que lograr era preservar la cordialidad en el pueblo. Cosa que se había perdido en Bariloche, por ejemplo. ¿Y cómo conservar la cordialidad? Con más espacio, con menos densidad, con edificios más bajos. Un modelo de desarrollo de ciudad que nos permita vivir mejor, teniendo de esta manera más contacto con tus afectos, tu lugar y el medioambiente.

-A mi me sorprendió muchísimo que no se realice este proyecto porque me parece que cuidar al territorio es cuidar a su gente también. Y no estábamos cuidando el territorio. Y la misión nuestra, de los que estamos en la planificación, es lograr que las cosas sucedan, no arreglar las que suceden. Porque si no, te transformás en una bicicletería que se pasa poniendo parche tras parche, uno atrás del otro, y no alcanzan los parches.

-No hay una visión un poco más amplia. Porque en general, las estructuras políticas, y peor aún las que tienen más de 50 años en el poder, son muy rígidas: “esto es así”. Y yo estoy convencido que lo opuesto de la verdad, no es la mentira. Es la certeza. ¿Qué quiere decir esto? Que cuando una persona dice “esto va a ser siempre así”, está mintiendo porque las cosas naturalmente cambian.

-Por eso, de grande, totalmente extemporáneo, me metí en la Secretaría de Planificación para ver si lo podía cambiar. Creía que tenía que involucrarme y meterme adentro para hacerlo. Finalmente no lo pude cambiar, pero creo que quedó la semilla de que eso tendría que actualizarse”.

Lo publicado hoy aquí es apenas un recorte de una rica charla con Taco Rey, el que hoy piensa en un centro cívico para Cordones del Chapelco, en llevar allí la terminal, en que haya más servicios en esa zona que tanto ha crecido, para que la ciudad sea más equitativa.

Tal vez una de las reflexiones surgidas luego de este encuentro donde se ve el plan de desarrollo realizado por profesionales de la ciudad hace unos 25 años es que la decisión política no ha sido acompañar el trabajo planificado para un crecimiento más saludable de la ciudad, por lo tanto de su comunidad, sino que ha optado (o no ha tenido la capacidad en todo este tiempo de hacer otra cosa) por ir tapando baches o apagando incendios. Por ello el arquitecto invita a unirse, más allá de las diferencias y volver a pensar en grande esta ciudad.

Fotos: Leo Casanova

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